Empresarios líderes anticipan el futuro de la agricultura de Ñuble

Por: Roberto Fernández Fotografía: Archivo 10:40 PM 2016-05-28

La apuesta por los rubros más eficientes, como la hortofruticultura de exportación y la producción de semillas, así como avanzar en la agregación de valor y el desarrollo de la agroindustria, es el planteamiento respecto del cual existe mayor coincidencia entre los empresarios líderes del  agro local cuando se trata de pensar en el futuro de la agricultura de Ñuble.
Tres nombres de peso analizaron la realidad del sector y en base a sus experiencias, identificaron las áreas que deben potenciarse y los temas en los que se debe trabajar para alcanzar el anhelado objetivo de ser una potencia agroalimentaria.
Juan Sutil Servoin, presidente de Empresas Sutil y controlador de Frutícola Olmué; Pedro Carrasco Moreno, cabeza de Carsol Fruit; y Carlos Smith Croxatto, productor y vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, se atrevieron a proyectar el desarrollo del sector.
Sutil: congelados
“Hay que ver solamente cómo crece la categoría de congelados en el mundo, cada día es mayor el porcentaje de alimentos que se venden congelados, y cada vez es menor el porcentaje de fruta que se vende enlatada”, sostuvo Juan Sutil, destacando que los cambios de hábitos de consumo hacen que este rubro tenga una gran oportunidad de crecimiento en Ñuble.
“El mundo va a crecer de 7 mil a 9 mil millones de habitantes; los consumidores, que hoy son 3 mil 500, se van a duplicar a 7 mil millones, y eso, nada menos que en los próximos 25 años”, explicó Sutil, planteando que “sin duda alguna, la producción de fruta en Chile, de tecnología, con volumen, con cosechas mecanizadas, van a ser muy rentables para los productores. Y eso va a mejorar los niveles de ingresos de todas las personas que están en la cadena, y por lo tanto, si tú requieres de mayor calidad de trabajo, de mano de obra calificada, obviamente, eso tiene que ser un polo de desarrollo también para quien aporta el trabajo. Entonces, a mí no me cabe ninguna duda que empresas como Frutícola Olmué, que es relevante en la zona de Ñuble, como lo puede ser Comfrut, Hortifrut o cualquier otra compañía que está en el desarrollo, simplemente va a permitir que la Provincia de Ñuble siga creciendo”.
En ese contexto, el empresario aseveró que “Ñuble tiene muy buenos suelos, tiene agua, ahora se está regularizando el tema del riego con el embalse nuevo que se va a hacer (La Punilla), por lo tanto, Ñuble tiene todas las condiciones para transformarse en una región frutícola de excelencia. A mí me cuesta entender que suelos de la calidad que tiene la Provincia de Ñuble, se cultiven en cultivos primarios y no de segundo piso”. 
Sutil comentó que “nosotros tenemos un proyecto en la zona de San Nicolás, que está frente al packing de Driscoll’s, y ahí tenemos manzanos orgánicos, que nos va muy bien, y tenemos cerezos de exportación techados, que han sido un éxito. Entonces, en esta zona se pueden hacer cultivos de nuez, de avellanas, de cerezas, de manzanas, de peras, de espárragos, de tomates, de todos los berries, y lo que hay que hacer es tomar decisiones empresariales. En Estados Unidos, el productor planta pensando en su cosecha mecanizada y en su cultivo para congelado; acá el productor planta pensando en doble propósito o bien en fruta fresca, entonces, yo lo que pienso es que a futuro, en la medida que esto siga avanzando, los productores se van a ir especializando, y empresas como Olmué tienen que tener una pauta productiva que permita ser también líder como productor, y que eso sea transferido a los productores, para que éstos logren ir haciendo mejoramientos productivos”.
Para el empresario, también es importante tener una definición como país respecto de los cultivos transgénicos: “Yo soy absolutamente pro cultivos transgénicos. Aquí hay un doble estándar, como el de los izquierdistas con el tema de las dictaduras, y hago este símil porque hay muchos movimientos ecologistas o de sustentabilidad que están contra la transgenia, pero resulta que en Chile, el 50% de los alimentos que se consumen son transgénicos, porque el trigo, la soya y el maíz que vienen de Argentina y Estados Unidos son transgénicos, entonces, se permite que consumamos productos transgénicos, pero no se le permite a los productores chilenos competir usando la tecnología transgénica, porque esa tecnología le podría permitir al productor menores costos y mayor productividad”. 
Sutil expuso que “los movimientos que están en contra, donde no hay ninguna base científica seria que indique que tiene algún riesgo para su consumo, no están mirando los beneficios de la transgenia, porque cuando tú tienes un maíz cuya genética no permite que los gusanos se coman la raíz o la semilla, o que tal o cual enfermedad intervenga, lo que tú estás permitiendo es que disminuya la carga de fitosanitarios notablemente, por lo tanto, disminuye la carga de toxicidad que recibe el suelo y la atmósfera”, puntualizó.
Carrasco: reconversión
Similar opinión respecto del potencial de Ñuble expresó Pedro Carrasco, quien señaló que “la industria de los alimentos y en especial la de los berries y arándanos en particular, tiene un potencial productivo extraordinario en la zona Centro Sur y en especial en Ñuble. El gran desafío es saber conjugar lo productivo con el mercado. Ñuble tiene la posibilidad real de ser un actor relevante en la producción de berries a otras escalas que la actual y de desarrollar y ser partícipe de la producción y exportación de alimentos procesados”.
El empresario argumentó que “la disponibilidad de suelo, agua y clima para producir frutas y hortalizas, tanto frescas como procesadas, en algunos cultivos, son óptimos”, sin embargo, advirtió que “la reconversión de cultivos tradicionales a la industria de la fruta no pasa por el potencial productivo de nuestra zona. Pasa por tener un modelo comercial y contar con los equipos humanos o de trabajo que lo hagan posible. El tema es saber conjugar lo productivo con el mercado y esa es la razón de porqué a veces la reconversión no se da, o se da a velocidades muy menores. Uno ve, especialmente en agricultores pequeños, que tratan de reconvertirse de cultivos tradicionales  a la fruticultura, que lo hacen muy bien como productores, pero tienen grandes carencias en lo comercial”.
Carrasco añadió que “Ñuble podría ser perfectamente como cualquier valle californiano en producción de alimentos procesados y fruta fresca, con ingresos importantes para su comunidad, ya que esta actividad es gran consumidora de servicios indirectos, como transporte, logística y servicios, entre otros. Lo anterior no sucede, o sucede a una escala insuficiente, atendido a que no hay un modelo productivo-comercial que lo haga posible. Llama la atención la ausencia de ello, sobre todo, cuando la única forma que nuestra provincia dé un salto en los ingresos de su población es con el desarrollo frutícola y de alimentos procesados. Creo que se está desperdiciando una gran oportunidad de efectivo desarrollo para nuestra gente. Lo anterior, debiera ser la principal preocupación del sector público y privado de nuestra zona”, puntualizó.
En esa línea, el dueño de Carsol Fruit planteó que “el desarrollo de Ñuble depende de la reconversión de la agricultura tradicional a la producción de frutas y vegetales orientadas a la exportación y en una menor medida al mercado interno”.
El abogado y empresario explicó que “el cambio de la pirámide alimenticia del consumo de grasas hacia alimentos más sanos es una realidad el día de hoy. Esta tendencia se intensificará con los años, por lo que Ñuble tiene una gran oportunidad para ser parte del desarrollo que viene,  siempre y cuando sepa conjugar los elementos productivos con un modelo comercial de exportación y una agenda público-privada que dote al sector de los elementos necesarios para desarrollar esos emprendimientos, como son los temas de infraestructura y flexibilidad laboral”.
Para lograr esto, sin embargo, Carrasco advirtió que se deben abordar ciertos desafíos, pues de no hacerlo se convertirán en amenazas para la consecución de estos objetivos. “Las amenazas vienen más bien por temas estructurales, como la carencia de infraestructura de riego, deficiente infraestructura vial (con un importante déficit en nuestra zona en comparación a otras provincias), altos costos de energía (muchas veces con cartelización de la oferta al haber en muchas zonas solo un oferente de energía), y la carencia de un plan de desarrollo público-privado que comprenda que la única y verdadera palanca de desarrollo para nuestra zona está en el desarrollo de la fruticultura y alimentos procesados, los que debieran reemplazar en un tiempo relativamente breve a la agricultura tradicional”.
Smith: mayor valor agregado
En opinión de Carlos Smith, “Ñuble tiene un gran potencial en suelo y clima para enfrentar la agricultura del futuro, la que debiera ser de mayor valor agregado que la que tenemos actualmente. Así, se debiera desarrollar aún más la producción de berries y frutales menores, en distintas escalas de producción, aprovechando la gran subdivisión de las propiedades agrícola y replicando algunos ejemplos que ya son exitosos”.
El dirigente sostuvo que “con mayor seguridad de riego y aprovechando nuestro clima templado, debieran llegar otros frutales a la zona, como nogales, ciruelos, manzanos, cerezos, damascos y duraznos, entre otros, los que podrían extenderse hasta los faldeos de Ninhue”.
También planteó que Ñuble “debiera potenciar el sector de producción y multiplicación de semillas, las que ya hoy se pueden producir en cantidad y calidad superior a otras zonas del país”.
En ese sentido, manifestó que “Ñuble debiera ser el abastecedor  natural de hortalizas, frescas, procesadas y congeladas, tanto para Chile como para el mundo. Ya hay ejemplos exitosos en este rubro en mediana y gran escala. Éstos hay que replicarlos y entender que las hortalizas son una producción de gran valor y que se puede hacer muy intensivamente, permitiendo que pequeños y medianos productores se transformen en actores relevantes de este sector.
Consultado sobre los cultivos llamados tradicionales, el dirigente gremial sostuvo que “éstos se deben continuar haciendo cuando la extensión de la propiedad lo permita, ya que es una actividad más extensiva y en donde no tenemos grandes ventajas, por lo atomizada de la propiedad agrícola; pero no puedo dejar de decir que la Provincia, por su suelo y clima, acepta prácticamente todos los cultivos y  con estos es posible llegar a producciones de gran nivel”.
Para lograr esto, sin embargo, Smith sostuvo que se deben abordar ciertas materias: “El primer énfasis y para empezar a conversar sería, si ya aceptamos que el clima cambió, asegurar agua para más regantes y con mayor seguridad. Esto significa concretar la construcción de los embalse de los tres ríos más importantes de la Provincia: el río Ñuble, con el embalse La Punilla; el río Chillán, con el embalse El Káiser; y el río Diguillín, con embalse Zapallar. El agua no puede estar disponible en 20 años más. Ya será muy tarde”.
Pero la transformación de la agricultura de Ñuble requiere, en opinión de Smith, del trabajo conjunto de los privados, del Estado y de los centros de investigación.
“En Ñuble tenemos universidades y dos facultades de Agronomía, está el INIA Quilamapu con un staff de profesionales. Tenemos una serie de liceos agrícolas en distintos sectores. Hoy no se nota la presencia de ellos en la región y tienen nula relevancia sobre lo que los productores privados están haciendo. Estos institutos del saber agrícola tienen la obligación de salir de su cómoda situación y liderar este proceso de transformación, a través de la formación, la investigación, el desarrollo y extensión de su quehacer”, postuló.
Es por ello que Smith sostuvo que “las universidades deben mejorar la formación de profesionales acorde a lo que el mercado demanda y participar en la investigación y extensión. El INIA debe liderar la investigación y la aplicación de lo probado en otros lugares del mundo, tiene un campo y profesionales para ello; las escuelas agrícolas debieran mejorar la capacitación de los jóvenes para hacer de ellos los artífices de este proceso, capaces de asimilar tecnología, inocuidad, trazabilidad y la mecanización que traerá el desarrollo”.
El sector privado, en tanto, “debiera privilegiar la construcción de más y mejor agroindustria local, capaz de procesar en cantidad y con la calidad que los mercados la requieran. Hoy, parte de  los congelados que se producen en Ñuble (arvejas, maíz dulce, porotos verdes) deben viajar varias horas hacia la industria antes de recibir el primer golpe de frío, afectando con ello la calidad de la materia prima, impidiendo así llegar a mercados más exigentes”, comentó el dirigente.
Finalmente, planteó que “el Estado debe participar mejorando la red vial en la región, la que es muy deficiente. El estado de muchos caminos aumenta considerablemente el tiempo de traslado y daña la calidad de la materia prima. Igual cosa con aeropuerto y puertos marítimos regionales”.

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