[Editorial] ¿AFP estatal?

Por: Fotografía: Agencia Uno 10:25 AM 2016-05-27

Se creía que la creación de una AFP estatal era un proyecto olvidado, pero apareció el pasado 21 de mayo en la Cuenta Pública y tras su anuncio el Gobierno decidió acelerar la tramitación legal de la iniciativa cuyos principales objetivos son aumentar la cobertura, en particular, a los grupos a los cuales resulta más difícil acceder y promover la competencia.

La iniciativa ha encontrado un rechazo, aunque no particularmente virulento, tanto entre las AFP y expertos, como en las organizaciones sindicales. Para los primeros, la AFP estatal no soluciona los problemas del sistema previsional (bajas contribuciones y edades de jubilaciones muy tempranas en el contexto de las mayores expectativas de vida); tampoco creen que pueda reducir las comisiones y consideran que su aparición puede afectar la libre competencia por las ventajas que le daría el ser parte del Estado. 

Para algunos analistas, en tanto, la propuesta se sustenta en dos ideas falsas y que son aplicadas en forma análoga por quienes claman por una participación activa de parte del Estado en la economía. La primera es que la AFP estatal, al no perseguir lucro, puede ofrecer el mismo servicio que sus pares privadas por un precio menor, y la segunda, es la AFP estatal no tiene intereses que vayan más allá de proveer un buen servicio, a diferencia de la AFP privada, cuyo ánimo de lucro la pone en una posición de conflicto con el cotizante. Respecto de la primera  argumentan que la experiencia muestra que las empresas públicas son más ineficientes que las privadas, no al revés y sobre la segunda plantean que dejar en manos de políticos decisiones de inversión sobre los fondos constituye un caldo de cultivo para la corrupción.

Finalmente, para las organizaciones sindicales una AFP estatal legitima el sistema de capitalización individual, el cual ni siquiera consideran como sistema de seguridad social.

En efecto, para las AFP esta iniciativa puede constituir una amenaza, sin embargo, al mismo tiempo es una garantía de que el sistema de capitalización individual no va a dejar de ser el eje del sistema previsional. Una AFP estatal implica que las administradoras van a perder el control y el manejo de una parte importante de los ahorros previsionales de los chilenos al pasar a ser manejados por una institución pública. Desde el punto de vista de su impacto en el desarrollo económico del país, crucial será lo que la AFP estatal pueda hacer algo diferente con los recursos de los chilenos que se cambien con sus cuentas individuales a ella.

Desde el punto de vista estrictamente previsional la AFP estatal, como ha sido definida en el proyecto que a la fecha se conoce, resulta poco relevante. Los grupos a los cuales pretende incorporar al sistema tienen poco que esperar del sistema de capitalización individual y lo más probable que seguirán siendo beneficiarios del pilar solidario creado por la reforma del 2008. Por otra parte, las cotizaciones que se puedan captar de este sector son poco relevantes desde el punto de vista fiscal.

Para que la AFP estatal haga una diferencia debe tener tres objetivos: apuntar a los grupos medios para los cuales el pilar solidario juega un papel secundario y una comisión menor puede ser significativa; además, debe apostar por incorporar a todos los que desean una alternativa pública dentro del actual sistema y debe tener un directorio con una clara voluntad de innovar en la mezcla de colocaciones, privilegiar el desarrollo productivo del país y contribuir a la regulación del sector. 

De esa forma la AFP estatal sí podría ser un aporte importante al sistema previsional chileno.

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