Alimentos funcionales: el desafío pendiente de la agroindustria local

Por: Roberto Fernández 08:50 PM 2016-05-26

Es creciente el interés de los consumidores, principalmente extranjeros, por los llamados “alimentos funcionales”, un nicho de mercado con un gran potencial de crecimiento, incluso en Chile, en el que Ñuble tiene ventajas comparativas que podría aprovechar.


Los alimentos funcionales, también llamados nutracéuticos, “son aquellos elaborados no solo por sus características nutricionales, sino también para cumplir una función específica como puede ser el mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades”.


Para lograrlo, al alimento se le agregan componentes biológicamente activos, como minerales, vitaminas, ácidos grasos, fibra alimenticia o antioxidantes, entre otros. Los ejemplos clásicos son las leches, yogures, jugos y cereales fortificados con estos componentes.


Las ventas de alimentos, bebidas y suplementos dietéticos con beneficios para la salud son optimistas y el mercado mundial de solo las dos primeras categorías se calculó en  US$130 mil millones el año pasado.


Oportunidad para ñuble
Según manifestó el ingeniero en Alimentos, Jorge Moreno, quien es investigador del Departamento de Ingeniería en Alimentos de la Universidad del Bío-Bío (UBB), “la necesidad por alimentos más sanos, especialmente aquellos provenientes de frutas u hortalizas, por su bajo aporte energético y su alto contenido en micronutrientes (vitaminas, antioxidantes, minerales, entre otros), representa una oportunidad para el sector agropecuario y la agroindustria de la Provincia de Ñuble. El consumo de vegetales en la mayoría de los países se encuentra por debajo de lo recomendado, los problemas de sobrepeso y obesidad en la sociedad está generando una presión a los sistemas de salud. Las frutas en términos simples corresponden un alimento funcional, el uso de tecnología para dar valor agregado a las materias también es utilizada para la generación de alimentos funcionales, el potenciar las capacidades nutricionales al incorporar o enriquecer productos con mezclas de vegetales es la clave para lograr el éxito en este ámbito”.


En Ñuble, destacan algunas empresas que extraen ingredientes funcionales y luego comercializan como insumo de la industria alimenticia. De igual forma, hay un trabajo avanzado en la aislación de componentes de productos locales, su caracterización y su proyección industrial, en los tres principales centros de investigación: el INIA, la Universidad de Concepción y la UBB.


De igual forma, existe una preocupación de parte de la autoridad por desarrollar el potencial de los ingredientes funcionales que están presentes en el país, como el Omega3 de pescados y algas; los antioxidantes de uvas, arándanos o maqui, entre otras frutas; o la inulina, fibra que se obtiene de la achicoria, que es el ingrediente clave de numerosos alimentos funcionales, cuyo mercado está en expansión y su producción en el país se concentra en la planta de Orafti, ubicada en Pemuco.


En cuanto a los rubros con mayor potencial en Ñuble, Jorge Moreno apuntó a los hortofrutícolas “que potencien materias primas que presentan altos contenidos de componentes bioactivos (antioxidantes, vitaminas o minerales), en especial aquellos de carácter nativo, que lo podemos representar en un fruto muy apetecido hoy en día como es el maqui, que ostenta una gran proyección por su poderosa capacidad antioxidante que la hace acreedora del término de superfruta”.


Sin embargo, el académico advirtió que en la zona, “en general, se han hecho esfuerzos para aprovechar estas oportunidades, pero no han sido suficientes, se requiere la implementación de estrategias que sean desarrolladas por los organismos  que permitan dar un salto cualitativo y cuantitativo en el desarrollo del sector agropecuario y agroindustrial, y para esto es necesario que trabajen articuladamente las empresas, universidades o centros de investigación, y los organismos del Estado”.


Moreno agregó que “las brechas que han impedido el desarrollo del sector son varias, entre ellas, una de las principales es la falta de articulación entre el sector productivo y los centros de investigación de transferencia tecnológica”.


Fomento estatal
En ese contexto, en 2014 la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) realizó la licitación del estudio “Estrategia para el desarrollo de la industria de ingredientes funcionales en Chile”, el cual fue adjudicado a la Fundación Wageningen UR Chile.


Según explicó la subdirectora de FIA, María José Etchegaray, el estudio podrá ser utilizado “como un instrumento de información, de análisis y de diseño de política pública en materia de ingredientes funcionales y aditivos especializados”.


Otro esfuerzo lo está realizando la Corfo, que según precisó Gonzalo Jordán, presidente ejecutivo del Programa Estratégico Alimentos de la corporación, “licitó y asignó a un poderoso consorcio de universidades y empresas, chilenas y extranjeras, la formación y desarrollo de un Centro Tecnológico con US$30 millones, para que en los próximos diez años Chile se convierta en un gran productor y exportador de alimentos saludables. Alimentos sanos, naturales, reducidos en nutrientes críticos, potenciados y fortificados con ingredientes naturales, verán la luz en estudios y ensayos rigurosos desarrollados en ese Centro y transferidos a los demás actores de la cadena alimentaria”, donde la vinculación público-privada será una característica fundamental del trabajo futuro.


“Debemos aumentar la propuesta de valor, desarrollando una oferta de alimentos más saludables, que satisfagan en mejor medida las demandas de un consumidor más sofisticado preocupado de su salud”, afirmó Jordán.


Investigación
En el ámbito de la investigación, en Ñuble hay proyectos que apuntan al desarrollo de ingredientes funcionales a partir de materias primas locales.


Según comentó Moreno, en la zona se están ejecutando proyectos relacionados con la domesticación de especias nativas ricas en componentes antioxidantes y vitaminas (...) otros proyectos, tienen relación con la utilización de tecnologías emergentes para reducir la pérdida de micronutrientes al dar valor agregado a las materias primas al momento de ser industrializadas; y existen proyectos relacionados con enriquecer matrices vegetales con jugos de otras frutas u hortalizas y así contar con estos alimentos funcionales”.


En la UBB, por ejemplo, el académico José Miguel Bastías trabaja en el “Desarrollo de un nuevo método para la obtención de concentrado microencapsulado de antocianinas a partir de maqui para la obtención de un deshidratado con alto contenido de compuestos funcionales”.


Asimismo, Guillermo Petzold, de la misma casa de estudios, trabaja en el proyecto “Obtención de un alimento funcional a partir de arándanos parcialmente deshidratados (tiernizado), utilizando previamente un tratamiento con tecnología de ultrasonido como una alternativa de generar valor agregado para la exportación”.


En tanto, Jorge Moreno encabeza el estudio “Desarrollo y evaluación de una barra de frutas fortificadas con componentes bioactivos utilizando tecnología combinada de impregnación a vacío y secado a temperaturas moderadas”.


Emprendimiento con salvado de avena
Así como empresas de mayor tamaño extraen ingredientes funcionales de materias primas locales, como la inulina de la achicoria; las antocianinas de las cerezas; el licopeno de los tomates o el betaglucano de la avena; otras más pequeñas se han abierto un espacio.


Ejemplo de lo anterior es el caso de Augusto Carvallo, quien procesa avena para exportación en Bulnes y a través de su empresa Recetario Nativo ha desarrollado productos para consumidores finales, como el salvado de avena, que según explicó, contiene una alta concentración de betaglucano.


Este nutriente es beneficioso para la salud del corazón, el control de azúcar en la sangre y la función digestiva. En el salvado de avena con alta concentración de betaglucano, estas fibras naturalmente viscosas están presentes debido a un cuidadoso proceso de molienda y cribado.


“Para decirlo en términos simples, el betaglucano es como un lavalozas, porque así como la función desengrasante del detergente, el betaglucano se adhiere a la grasa de las arterias y luego se elimina como toxina”, sostuvo Carvallo.


Contó que su empresa, que creó con otros socios en 1998, exporta avena pelada, harina de avena, avena integral, en hojuelas y también salvado de avena, “que no es la que se comercializa generalmente en el retail, que no es más que el residuo de la elaboración de harina. Nosotros hacemos un salvado de avena de verdad, con alto contenido de betaglucano”, recordando que para lograrlo han participado en investigaciones en conjunto con universidades.


Ese producto se exporta con valor agregado a países en que la avena es parte fundamental de la dieta, como en Centroamérica. “Se consume igual que la sémola, puede ser con yogur o con leche, y se comercializa con nuestra marca Fibrito, la mayor parte en el extranjero, pero también vendemos en la zona”.


En ese sentido, lamentó que en Chile operen grandes empresas que impiden la entrada de las Pymes al mercado, pero también planteó el gran espacio que existe para crecer y aprovechar el potencial de las materias primas que hay en Ñuble: “Piense usted que Ñuble es la única zona del país donde se cultivan los cuatro principales cereales: el arroz, el trigo, el maíz y la avena”.


“Hay un potencial enorme, hay materia prima, hay clima y hay tierra, pero falta la agregación de valor”, concluyó Carvallo.

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