Reescribiendo a Marx

Por: Renato Segura 2016-05-23
Renato Segura

La institucionalidad democrática en Chile está en riesgo vital. A la falta de credibilidad de la elite dirigente, la crisis de representatividad se ha entronizado como una pandemia de la cual será difícil escapar, al menos en base al actual orden político y social. La ciudadanía más empoderada y con mayor y mejor acceso a la información, no está dispuesta a seguir avalando la posición dominante de la estructura partidaria.

La actual crisis de representatividad, debiese manifestarse con fuerza en el nivel de abstención que amenaza con emerger en la próxima elección municipal. En la pasada elección presidencial ya se anticipaba el bajo interés de la población por elegir a quienes no consideraban sus representantes; en dicha ocasión, el 58% de la base electoral no concurrió a las urnas para sufragar en la segunda vuelta.

Este fenómeno de crisis de representatividad, es un fenómeno a nivel global, el cual amenaza con socavar las bases mismas del modelo democrático que heredamos de la polis de Atenas en la Grecia antigua (siglos VII y IV a.C.). Lo que ocurre con las primarias en Estados Unidos, donde el voluntarismo de un multimillonario, con un discurso hostil y ultranacionalista, amenaza con dirigir la nación más poderosa del mundo. En el otro extremo del espectro político, en la Venezuela de Maduro, el voluntarismo de un discípulo a ultranza de Chávez está arrastrando a la población a la pobreza y al padecimiento, a pesar del voto mayoritario de rechazo al modelo social imperante, revelado en las pasadas elecciones parlamentarias.

La crisis de representatividad se resuelve con participación. La principal barrera para la participación lo constituye la captura del sistema democrático por grupos de interés organizados en partidos políticos. Curiosamente, una frase atribuida a Karl Marx representa adecuadamente este fenómeno: “el poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”. Reescribiendo el postulado de Marx, lo que se consigue extirpando el concepto de lucha de clases, el poder político y económico nace de los grupos de poder organizados que buscan capturar la participación ciudadana.

Los mecanismos de nominación de candidatos para los puestos de representación ciudadana, incluido las primarias como estrategia de lavado de imagen para invocar representatividad, son ejemplos vivos de la vigencia del reformulado postulado de Marx. 

En el mundo actual, existen mecanismos tecnológicos confiables si se tuviera la voluntad política de instaurar un gobierno ciudadano (alta representatividad). En efecto, existen plataformas seguras y de bajo costo para abrir las primarias a la participación de candidatos al escrutinio ciudadano, con restricciones mínimas en los criterios de filtro basados en la edad, nivel de estudios, antecedentes e idoneidad personal. A partir de criterios democráticos, el país podría elegir a sus representantes, algunos de los cuales, ostentarán la mayoría de las preferencias recogida de la plataforma ciudadana de primarias.

El planteamiento anteriormente descrito tendrá, seguramente, enconados detractores entre los personajes pertenecientes a grupos de poder que se auto-convocan como los elegidos para conducir la representación ciudadana.

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