Plan de seguridad buscará fortalecer la participación en las JJVV

Por: Felipe Ahumada 11:15 PM 2016-05-20

La prueba de que los delitos más transversales en cuanto a su toponimia -asunto por lo demás innegable- presenta una fenomenología que obedece a un contexto sociocultural puntual, es un hecho que se comprueba al revisar las estadísticas levantadas en cada uno de los siete cuadrantes de la ciudad.

En cada uno hay dinámicas delictuales en común, pero también existen diferencias, como por ejemplo el que en algunos destaquen más que en otros ilícitos relacionados con la violencia intrafamiliar, las lesiones o los relativos a la ley de Drogas.

Conforme al estudio hecho por la empresa consultora ICZP, encargada del diagnóstico local de la dinámica delictual solicitada por el municipio chillanejo, el sector del cuadrante 2 es el que menos  delitos registra en la ciudad, con 419 casos en 2015, periodo recogido para el estudio. 

Este segmento se ubica al norte de la Avenida Ecuador, entre Andrés Bello y la Avenida O’Higgins con su respectiva proyección a la Ruta 5 Sur.

En contraste, dentro de los llamados sectores residenciales (esto es todos menos los cuadrantes 1, eminentemente comercial; y el 4 que es principalmente rural; el cuadrante que más delitos registró ese año, fue el cuadrante 7, con 827 hechos.

Este cuadrante se ubica al oriente de la Avenida Argentina, (hasta calle Covadonga) y al oriente de la avenida Andrés Bello y avenida Coihueco.

Caso aparte es el ya mencionado Cuadrante 1, que engloba a las cuatro avenidas y que totaliza 1.902 hechos delictuales, de los que 905 son hurtos cometidos en locales comerciales y un total de 661 robos a particulares, tanto en los modos “por sorpresa”, “con violencia”, “Con fuerza en las cosas” y “en lugar no habitado”, lo que se justifica a la gran población flotante que a diario muestra este sector y a su predominante actividad comercial.

El cuadrante 6, es decir el que circunscribe a las villas y barrios del oriente del sector Huambalí, con conglomerados como la población Río Viejo, camino a Las Mariposas o las villas Doña Francisca 1, 2 y 3, se ubican en el segundo lugar de los cuadrantes residenciales más afectados por la delincuencia, con 723 denuncias.

Para explicar qué es lo que determina que en algunos barrios se cometan más delitos que en otros, tanto el director comunal de Seguridad, Renán Cabezas como la presidenta de la Unión Comunal, Cecilia Henríquez, sostienen que hay un factor común que podría ser medular dentro de una amplia batería de argumentos: “hemos notado que mientras menos participación de los vecinos en sus juntas vecinales, mientras más desorganizados están las personas en sus propios barrios, mayores son los delitos que los afectan”, resume Cecilia Henríquez.

Si bien la presidenta de la Unión Comunal pertenece precisamente al cuadrante 2, el que menos denuncias considera, comenta que “evidentemente hay sectores como los que vivien en el barrio Quilamapu que no están en lo absoluto interesados en establecer mayores relaciones vecinales porque ellos basan su seguridad en base a sus propios recursos económicos, pero junto a las otras juntas vecinales hemos podido lograr que se instalen alarmas, mejor iluminación pública y otras medidas, pero aún así, este estudio tomó como muestra solo algunos sectores de cada cuadrante, no todos y me consta que la sensación de inseguridad es mayor a lo que esas cifras puedan demostrar, y mientras no mejore la sensación de inseguridad, es muy difícil mejorar en la calidad de vida de cada barrio”.

Estrategias de comunicación
Para Renán Cabezas, el poder mejorar la participación de las personas en sus respectivas juntas vecinales es la clave para poder hacer funcionar el plan de seguridad que se está diseñando en el municipio.

“De hecho sin esa participación activa y constante es casi imposible que se consiga ningún proyecto”, advierte.

Según sus registros de las 183 juntas vecinales que están inscritas en Chillán hay 19 que ni siquiera están funcionando. “Si bien creo que las juntas activas son un número muy alto, a veces cuando las visitamos nos damos cuenta que mientras las convocatorias de algunas atraen a 20 ó 30 vecinos; otras apenas reúnen a cinco personas y eso es precisamente uno de los puntos que en este plan estamos decididos a mejorar”.

La estrategia, entonces, partirá por un plan comunicacional que fomente la participación vecinal y la difusión de los proyectos que se planteen conforme a las necesidades puntuales de cada sector.

“Sabemos que hay factores socio culturales que ayudarán en algunos casos y otros que serán un obstáculo para lograr este propósito, sin embargo, sabemos que tras el terremoto (de 2010) las personas intentaron consolidar directivas más sólidas que las que había antes y se lograron resultados positivos, la idea es recoger esa experiencia y proyectar lo que se busca con este plan”, finalizó Cabezas.

Los delitos por cuadrante
En el cuadrante 1, los hurtos y robos son el principal dolor de cabeza, en el entendido que a diario este sector es visitado por bandas especializadas en ese tipo de injustos.

No mucho más atrás están los delitos de microtráfico de drogas, pero otros ilícitos como la violencia intrafamiliar (VIF) están bajo la media del resto de la ciudad, con 85 casos.

En el cuadrante 2, tienen la menor tasa de VIF en la ciudad, con 74 casos registrados en 2015.

Los robos de vehículos y robos en lugar no habitado son su mayor problema. El total de robos de este sector es de 172 casos.

Para el cuadrante 3, que cuenta con cuatro de los 18 barrios más peligrosos de Chillán, (ver infografía), los casos de VIF fueron 137 en el lapso de muestreo. Mientras que los robos sumaron 240. Son el segundo cuadrante con más casos de droga, con 23 hechos.

El 4, por ser sector rural no fue considerado en el muestreo.

El cuadrante 5, al sur de Chillán, no cuenta con ningún barrio considerado “peligroso”, los robos en domicilios y autos son los más denunciados, con 119 hechos.

El 6, tiene 176 casos de VIF, y los denunicios por robo totalizaron 300 hechos. Suman tres de los 18 barrios peligrosos.

El cuadrante 7, es por lejos el de las peores cifras. 281 casos de VIF, cuatro violaciones, 293 casos de robo y 20 hechos relacionados al tráfico de drogas.

Cuenta con 8 barrios considerados peligrosos de 18 que considera el estudio.

De los residenciales, el cuadrante con más detenidos el 3, con 225 arrestos.

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