Cuestionan caudal ecológico propuesto en reforma al Código de Aguas

Por: Roberto Fernández 01:45 PM 2016-05-17

Críticas desde diversos sectores ha encontrado la indicación sobre caudal ecológico presentada por un grupo de diputados oficialistas al proyecto de reforma al Código de Aguas.

De hecho, expertos, parlamentarios de dintintas colectividades, tanto de oposición como de Gobierno, e incluso, la propia Dirección General de Aguas, han respaldado la tesis de los regantes de que esta medida sería inaplicable en muchos cauces de Chile, como los ríos Ñuble, Itata, Diguillín y Chillán, entre otros, debido a la alta variabilidad de su caudal durante el año, así como también sobre lo perjudicial de su carácter retroactivo, lo que desde la Junta de Vigilancia del Río Ñuble advierten que sería inconstitucional.

Si bien la indicación sustitutiva al proyecto de reforma al Código de Aguas fue presentada por el Ejecutivo en el proceso de tramitación del proyecto de ley, en el estudio de las reformas al interior de la Comisión de Recursos Hídricos, los diputados oficialistas Cristina Girardi, Yasna Provoste, Luis Lemus, Daniel Núñez, Gaspar Rivas, Raúl Saldívar, Mario Venegas y Loreto Carvajal propusieron un efecto retroactivo para la aplicación del denominado caudal ecológico.

Este caudal mínimo es el que teóricamente permitiría reconstituir el hábitat original en los cauces naturales actualmente agotados por uso de sus aguas para fines agrícolas e industriales y su definición se encuentra claramente señalado en la legislación, primero, a partir de 1998, y más explícitamente, desde 2005, como una norma a ser respetada en el otorgamiento de nuevos derechos de aprovechamiento de aguas.

En principio, y aceptado por una gran mayoría, se propuso que este caudal ecológico se aplicara solamente a los nuevos derechos de aprovechamiento de aguas a constituir, pero la moción aprobada por los políticos mencionados pretende aplicarlo con efecto retroactivo a todos los derechos ya constituidos, muchos de los cuales tienen más de cien años.

Sin estudios que respalden la cifra, se ha definido el caudal ecológico mínimo como el 20% del promedio mensual, para todos los cauces del país, con algunos límites especiales que eventualmente pueden hacerlo mayor.

Esta moción, que actualmente se discute en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, generó la inmediata preocupación de las organizaciones de regantes. En el caso de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble (JRVÑ), su directiva ha desplegado una intensa agenda de reuniones con parlamentarios, autoridades de Gobierno y expertos, constatando que hay cierto consenso respecto de la inaplicabilidad de la medida.

Sin embargo, no todas las reuniones han sido fructíferas: el pasado 30 de abril, Margarita Letelier y Martín Arrau, en representación de los regantes del río Ñuble, así como Juan Francisco Saldías, de la Junta de Vigilancia del río Diguillín, se reunieron con la diputada Carvajal (PPD), quien preside la Comisión de Agricultura, para expresarle sus aprensiones, sin que hasta ahora se haya reflejado en un cambio de postura de la legisladora.

“En la práctica, esto implicaría que el 20% del agua que hoy ocupamos en el riego de nuestros campos debería dejarse escurrir hacia el mar, dejando de regar y producir un 20% de lo que actualmente se hace, con el consiguiente perjuicio para todo el país. En caso de sequías, el perjuicio sería mayor. La Dirección General de Aguas ha informado que en Aconcagua, la aplicación de lo propuesto por los diputados de Gobierno implicaría dejar de regar el 24% de la superficie agrícola”, expresó Martín Arrau, director de la JVRÑ.

“Copy paste”
El hidrólogo y decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, José Luis Arumí, criticó duramente la medida, pues si bien destacó la importancia de definir un caudal ecológico, principalmente en la zona precordillerana, por los hábitat y las especies que existen, sin embargo, explicó que “en los sectores agrícolas, donde ya se está regando hace más de cien años, el ecosistema ya se adaptó al riego, y los canales son parte de ese ecosistema”.

En ese sentido, Arumí manifestó que la definición de dicho caudal debe darse a partir de un estudio serio, sobre la base de la realidad de cada cuenca, lo que en este caso no ocurrió, pues la propuesta de los legisladores “es un copy paste, una copia del modelo alemán, que no tiene nada que ver con las distintas realidades de los ríos chilenos, eso es disparatado”. 

El académico explicó que “los ríos en nuestra zona, debido al clima mediterráneo, registran grandes caudales en invierno, debido a las lluvias, y un muy bajo caudal en verano, periodo en que precisamente se riega más. Entonces, si se aplicara el caudal ecológico del 20% al río Ñuble, por ejemplo, significaría que más del 30% del tiempo no se podría sacar agua del río, y cuando el río tiene menos agua es cuando más se necesita para el riego. Por eso es inaplicable”.

Impacto negativo
En esa misma línea, Martín Arrau explicó los impactos negativos en el agro y en el empleo que tendría esta medida: “pensemos solo en el caso del río Ñuble. Si cada año regamos 65 mil hectáreas y se aplica esta ley de Caudal Retroactivo o ‘Ley Sequía’,  tendríamos un 60% menos de disponibilidad en las épocas críticas, lo que llevaría a reducir la superficie regada en 39 mil hectáreas en un verano como el del 2015-2016. Por cada hectárea de riego versus secano se generan del orden de 0,4 puestos de trabajo formal o informal, por lo que esta ley solo en la cuenca del Ñuble podría implicar 15 mil puestos de trabajo agrícola menos”.

El dirigente agregó que “lo que en el fondo esta ley viene a hacer es aumentar la superficie de secano del país, por eso nosotros planteamos que debería llamarse la ‘Ley Sequía’. Todos los usuarios del río estamos dispuestos a conversar sobre cómo mejorar el estándar medioambiental del Ñuble, pero de manera seria y técnica, como siempre lo hemos hecho, pero sin consideraciones políticas o ideológicas”.

Expropiatorias
Desde el punto de vista legal, las indicaciones también son criticadas, principalmente por su carácter retroactivo.

El diputado Jorge Sabag las calificó de “expropiatorias y aberrantes”. Para el parlamentario DC, estas reformas “sobre todo, aquella que permite que se tenga que reservar un 20% de caudal ecológico, en el caso del río Ñuble no va a poder ser usado por los agricultores y más encima, con efecto retroactivo, por lo tanto, yo creo que ésta es una situación inaceptable, nosotros esperamos que la racionalidad prime en este debate y no un pensamiento ideologizado en la materia, lo que corresponde es hacer un estudio serio y responsable” manifestó.

De igual forma, Sabag añadió que “al aplicar en forma retroactiva un caudal ecológico de un 20% a todas las cuencas, sin comprender las realidades de cada una, significará que más de un 30% de la superficie cultivable se va a perder y más del 80% del agua se verterá en el mar, lo que claramente va en desmedro de los agricultores”.

Al respecto, Arrau comentó que “los abogados y la mayoría de parlamentarios con los que nos hemos reunido afirman que no solo es inconstitucional, ya que viola el derecho consagrado en la Constitución desde el momento en que cada uno de los 400 mil usuarios de agua que hay en Chile adquirió su derecho al uso, goce y disposición del agua. Piense que en el río Ñuble cerca del 99% de los derechos  fueron adquiridos por sus actuales dueños, pagando por esa agua, y en muchos casos endeudándose para poder regar los campos y así producir más alimentos, invirtiendo en obras, tranques y canales, y ahora se pretende desconocer eso y quitarle parte del agua para que se vaya al mar”.

"Abiertos al diálogo"
Por su parte, la diputada Carvajal, quien fue mencionada en varias ocasiones en la jornada de protesta realizada por los regantes el 30 de abril en San Carlos, desestimó las críticas en su contra por su rol en la discusión de la reforma, y calificó como “falsas” las acusaciones: “me parece lamentable que se instrumentalice políticamente diferencias legítimas en la discusión de esta reforma, ya que como miembro de la Comisión de Recursos Hídricos y ahora presidenta de la Comisión de Agricultura, me he caracterizado por actuar transversalmente dando espacios a todos los dirigentes, a fin de que sean escuchadas las diversas opiniones que existen sobre este tema (...) Sin duda, hay intereses políticos detrás que nadie puede desconocer, tenemos a un ex diputado que hoy es director de la Junta de Vigilancia del río Ñuble, pero hay que separar las cosas”.

La parlamentaria añadió que “no se me puede criticar de esa forma si ni siquiera se ha votado en la Comisión de Agricultura las implicancias de la aplicación de un caudal ecológico a los derechos de aguas del país, que es una de las principales preocupaciones de los regantes. Como presidenta de dicha comisión, puedo escuchar y entender las razones de sus aprensiones, pero no puedo influir ni ejercer presiones en la votación de mis colegas”.

Arrau, quien ha participado en muchas de las reuniones con parlamentarios, se mostró optimista respecto del resultado de la discusión legislativa: “Nos ha ido bien, nos hemos reunido con un gran número de parlamentarios, y varios diputados de la propia Comisión de Agricultura, casi todos ellos han sido muy receptivos, han comprendido lo nociva de esta Ley de Caudal Retroactivo o ‘Ley Sequía’ y han quedado sorprendidos de la ausencia de estudios previos y de que se pretenda aplicar la misma norma estadística desde Arica hasta Tierra del Fuego”.

Consultado respecto del rol de la diputada Carvajal, el dirigente expresó que “por lo que ha dicho últimamente por los medios, entendemos que se ha abierto un nuevo espacio de discusión para atender los argumentos sociales y técnicos, haciendo sentido en re-analizar el proyecto de Ley de Caudal Retroactivo y optar por una metodología que permita mejorar el estándar socio-ambiental de nuestros ríos haciendo buenos estudios de hábitat y biota, efectos sobre modo de vida, entre otras variables”.

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