[Editorial] Invasores del bosque nativo

Por: 10:30 AM 2016-05-17

Con frecuencia asumimos que la mayor amenaza sobre la biodiversidad vegetal es el fuego. Tal creencia no es errada, pero sí incompleta, pues existe otra amenaza, tan nefasta como silenciosa, y proviene de la misma naturaleza. Se trata de la colonización de especies invasoras, entre las que se encuentran el aromo y eucalipto y arbustos que generalmente consideramos inofensivos y parte de nuestros ecosistemas, como la zarzamora y el ulex. 

En Ñuble es más que un tema de interés científico y ha sido elevada a la categoría de prioridad por la autoridad ambiental, sobre todo por la enorme expansión del aromo y el eucalipto en vastas zonas de bosques nativos y valles. De hecho, el titular regional de la cartera de Medio Ambiente, Richard Vargas, asegura que no existe un elemento natural más perjudicial para el bosque nativo que el aromo, ya que se trata de una especie altamente consumidora de agua, que facilita el crecimiento de los incendios forestales y que después de los siniestros se propaga rápidamente, siendo la primera en recolonizar amplios sectores, quitando espacio de desarrollo al bosque nativo.

Además, la propagación de las especies exóticas no solo se da de manera natural o por acción de grandes incendios, sino que muchas veces el hombre aporta de manera particular en su expansión. El aromo, por ejemplo, está muy presente en las cajas y bordes de ríos donde se extrae material para construir y estabilizar caminos, y cuando es trasladado porta las semillas que terminan generando extensos cordones en el borde de los caminos. 

Por lo mismo, la autoridad ambiental ha hecho un llamado a priorizar el consumo de aromo y eucalipto como leña en la calefacción domiciliaria, tanto para evitar su descontrolado crecimiento en áreas naturales protegidas, como para desincentivar la tala de árboles nativos, que llega a 4.000 hectáreas cada año, de las cuales 3.500 provienen de las comunas de Pinto, Coihueco y El Carmen (las dos primeras inmersas en la Reserva de la Biósfera Nevados de Chillán-Laguna del Laja) y carecen de planes de manejo, instrumento que salvaguarda la adecuada explotación de las especies arbóreas y así evitar su depredación y posible desaparición. 

No es trivial degradar los bosques que sostienen la mayor diversidad del país y además almacenan la mayor cantidad de carbono en su biomasa, lo cual es relevante en el contexto de la mitigación del cambio climático. Múltiples trabajos científicos, publicados recientemente han mostrado la relevancia de los bosques nativos para asegurar la provisión de múltiples servicios ecosistémicos, entre ellos alimentos, productos no madereros, provisión de agua, captura y almacenamiento de carbono, belleza escénica, patrimonio natural y cultural. Tal importancia, sin embargo, aún no halla en la política pública una suficiente correspondencia. 

Se sabe que la implementación de la Ley de Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal -que fue discutida durante 16 años para ser promulgada recién en 2008- no ha resultado exitosa y sus principales destinatarios han indicado que los incentivos son insuficientes para hacer un efectivo uso, manejo y recuperación de especies nativas, contrastando con las políticas para incentivar las plantaciones exóticas en los últimos 40 años.

Por eso hoy, la esperanza de un cambio en esta asimetría está puesta en “Política Forestal Chilena 2015-2035”, que fue presentada la semana pasada y que es la llamada a contener el proceso de disminución del bosque nativo. En caso contrario, a no dudarlo, en el futuro nos veremos enfrentados a la pérdida de un patrimonio natural y cultural que ha requerido cientos de años, en algunos casos milenios, en desarrollarse.

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