Adrien Canitrot: “Soy un artesano y persona que cultiva el arte”

Por: Carolina Marcos Fotografía: Culturas Ñuble 10:20 PM 2018-08-24

La historia de Adrien Canitrot es increíble. Tallador de piedra de profesión, nació en Francia hace 34 años y con el tiempo quiso abrazar el oficio de su padre. En un recorrido por Europa conoció a quien se convertiría su mujer y no dudó en seguirla hasta Ñiquén, comuna a la que llegó hace seis años para radicarse junto a ella y a los hijos del matrimonio.

Este año Adrien ganó el Sello de Excelencia de Artesanía que entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y esta semana la delegada ministerial, María Soledad Castro, viajó para conocerlo y ver la pieza galardonada, la que se titula “Wixur”, que en mapudungun significa “curvado”.

En Ñiquén Adrien conoció la materia prima que le ayudó a ganar este reconocimiento. “Cuando llegué no habían tantas canteras de piedra como en Francia. Eso acá no estaba tan desarrollado, pero sí me encontré con el río Perquilauquén y San Fabián de Alico, en donde hay muchas rocas. Son un poco difíciles de trabajar, por eso el trabajo se ha dado más lento. Las piedras no deben tener fisuras, por lo que trabajo con rocas de río que son más resistentes”, cuenta Adrien entusiasmado.

“Cuando uno ve el trabajo como el que se envió al Ministerio de las Culturas para el premio, no piensa que eso salió de un bolón que hubiera servido para hacer un camino. La inspiración es la naturaleza, pero también hay una arquitecta anglo iraní que admiro mucho y que se llama Zaha Hadid. Me gustan las formas modernas, las curvas y cosas que son suaves y que hoy se encuentran en el diseño industrial y artesanal. Hago diseño de piezas de uso cotidiano como platos, me dedico a la ecoconstrucción como mi casa de paja y barro, y la escultura”, resume el artesano.

-¿Cómo te defines?

-No me siento escultor, porque en Burgos trabajé con uno y él tenía otro vocabulario. Yo nací y me crié en la construcción. Me demoraría mucho en hacer un busto de un personaje. Me siento más un artesano. Una vez me dijeron que eso significaba ser artista y campesino. Por lo tanto, me siento una persona que cultiva el arte.

-¿Cómo tomaste la noticia del premio?

-Muy feliz de haber recibido este premio. Se me han abierto puertas que antes no se querían abrir. Siento que de ahora en adelante tendrá un peso importante. Acá en Chile no tenía ningún reconocimiento. La Escuela en Francia en donde estudié es muy famosa en Francia, pero acá no.

-¿Y este estilo de vida lo adquiriste en Chile?

-En Francia trabajaba en una empresa que restauraba casas de piedra, iglesias y monumentos nacionales. Yo era la persona que iba a la obra a tomar las medidas y buscaba las plantillas para llevarlas al taller. Era un puesto bien interesante, desde el principio hasta el final. Era una pega estupenda, pero yo quería vivir de manera sustentable, de la forma en que estamos viviendo acá. Había días que no podía ver a mis hijos. En cambio acá estamos todos juntos y podemos consumir los alimentos que cultivamos en este terreno. Somos muy felices.

-¿Qué virtudes ves en Ñuble para el desarrollo de la cultura?

-Yo creo que acá hay todo. Hay agua y buenos suelos, pensamos que falta educación ambiental, por eso hicimos una granja para contarle a la gente que se puede vivir de esta forma y bien. Aprender a valorar otras cosas.

Desde el ministerio

La delegada ministerial, Soledad Castro, precisó que “reconocimientos como este ponen los ojos en Ñuble y en su gran valor cultural. No solo como cuna de artistas, también como tierra fértil e inspiración para la creación de personas que deciden vivir en Ñuble y desde aquí desarrollar y aportar al territorio con una economía creativa como lo es la artesanía. Este sello se suma a los otros dos que ya tiene la región con los obtenidos por la artesanas de Quinchamalí, Victorina Gallegos y Mónica Venegas. Esto demuestra que la producción artesanal de Ñuble tiene un alto valor estético que debemos promover en mercados más allá de la Región de Ñuble”.

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