“Los consensos fueron buenos, pero generaron desvinculación”

Por: Isabel Charlin 10:30 AM 2018-08-19

Sebastián Jans Pérez ganó hace pocos meses las elecciones de la masonería, imponiéndose sobre el ex ministro de Justicia, Jaime Campos, y Mario Cabezas, con un 55% de las preferencias. El nuevo gran maestro de la Gran Logia de Chile es historiador, escritor y liberal, y esta semana visitó Chillán, donde dictó una charla sobre laicismo en la nueva Región de Ñuble. La masonería cuenta en el país con cerca de 13 mil miembros; y a nivel local con más de 500, distribuidos en nueve logias (siete en Chillán, una en San Carlos y una en Coelemu).

- ¿De qué manera la masonería colaborará con el proceso de instalación de la nueva Región de Ñuble?

- Nosotros ya hemos estado colaborando en este proceso. Si bien no desde una dimensión institucional, varios personeros de la masonería han estado contribuyendo, incluso, en la discusión política en torno a la regionalización. Contamos con un proyecto educacional bastante consolidado, como es la Corporación de los Colegios Concepción de Chillán, que creemos contribuye de gran manera al nuevo territorio; nuestros profesionales tanto en el mundo privado como público han dado relevancia a este proceso, son protagonistas en muchas instancias, y en ese sentido, nos parece que en el desarrollo de esta institucionalidad es muy importante que se vayan rompiendo las tradiciones centralistas del país. En ese sentido, tenemos un alto porcentaje de miembros de nuestra directiva nacional que son de regiones, y eso nos da la posibilidad de entender cómo aportar a estos procesos. Nuestra presencia en la educación superior también es importante.

Validar a las instituciones

- ¿Cómo ven ustedes esta pérdida de confianza de la ciudadanía en la política y en sus autoridades?

- Es una señal de los tiempos. Hay que validar a las instituciones como aporte efectivo a las problemáticas personales. Muchas veces el problema radica en que las personas no ven en su vida cotidiana a las instituciones como una contribución a la solución de sus problemas. Las insuficiencias de la democracia, en algún momento; a veces los consensos fueron tremendamente positivos para consolidar la democracia, pero ello también generó una práctica desvinculada de la gente, algo que hay que corregir. Lo mismo sucedió con la vinculación entre la política y el dinero, muchas formas de hacer política que antes eran aceptadas, hoy ya no. La gente pide transparencia, y la masonería quiere contribuir con mayor diálogo y reflexión.

- En la crisis de la Iglesia Católica, además de los casos de abusos, ¿influyó también esta desafección de la institución con la gente?

- El mayor acceso a la información ha hecho que la sociedad se haya ido secularizando. Cuando se plantean determinados derechos, las personas tienen claridad respecto de estos, y se aceptan temas que antes eran absolutamente obstaculizados por la Iglesia, por una visión valórica legítima, pero que se convertía en una camisa de fuerza. Hoy la gente valora mucho su libertad de conciencia y decidir qué hacer con su vida.

- ¿La masonería apoya entonces algunas libertades personales que se están poniendo en la agenda, como el matrimonio igualitario, el aborto libre o la eutanasia?

- En lo personal, sí. Son temas que se están debatiendo al interior de la masonería. La eutanasia, por ejemplo, concita apoyo mayoritario, porque consideramos que el ser humano no viene a esta tierra a sufrir; en cuanto al matrimonio igualitario, también hay un creciente apoyo por un tema que consideramos fundamental: la libertad de conciencia, que marca el derecho de las personas a decidir su vida. Lo mismo con el aborto. La mujer tiene derecho a autodeterminarse. Obviamente nadie lo piensa como una obligación, pero hay realidades complejas.

- A la masonería siempre se le ha criticado la separación que se hace entre las logias masculinas y femeninas. En este nuevo contexto de demandas feministas, ¿A qué responde esta diferenciación que ustedes hacen?

- La masonería impulsó la idea de igualdad hace muchos años; la educación de mujeres en Valparaíso. Ahora, la separación tiene que ver con factores iniciáticos, algo difícil de comprender porque hay que vivir. En estos procesos se aconseja que sea de manera separada. Sin embargo, hay logias mixtas, que no dependen de nosotros.

- ¿Pero están a favor de las demandas feministas?

- Obviamente. Hay muchos derechos de las mujeres que falta por alcanzar. Nosotros hemos estado en todas las peleas, no vamos a estar al margen ahora, por ejemplo, de lo que significa igualar el ingreso entre hombres y mujeres.

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