Zarzar y la inminente apertura del Teatro de Chillán

Por: Carolina Marcos Fotografía: Mauricio Ulloa 11:15 PM 2016-05-14

Queda poco más de un mes para la inauguración del Teatro Municipal y los trabajos continúan a toda máquina dentro y fuera de la estructura. El alcalde Sergio Zarzar ha supervisado de cerca las obras a la espera de la respuesta de la Presidenta Michelle Bachelet, invitada a la inauguración. A fines de mayo las butacas quedarán instaladas y con esto se completaría la obra casi en su cien por ciento. El único inconveniente es el sistema de sonido, el que debe ser instalado una vez que el Teatro esté listo y no antes. “Hemos esperado tantos años que si me dicen que tengo que esperar un mes para inaugurarlo, tendremos que esperar. En todo caso, estamos trabajando con Ingetal para cumplir con los tiempos y lograr realizar esta ceremonia tal como la hemos contemplado”, analiza. 
La ceremonia también comienza a tomar forma. El alcalde en este sentido, adelantó que unas de las ideas es formar para el evento un gran coro para la interpretación del himno nacional, además de la intervención del Ballet Folclórico Municipal, entre otros números breves. 
Mientras se afinan los detalles, el alcalde recuerda los inicios de las gestiones que le permiten estar hoy pensando en cerrar el círculo del terremoto de 1939 con la última obra que quedaba por ejecutar. 
-¿Qué lo llevó a tomar la decisión de intentar terminar este Teatro que nadie pudo concretar en más de 60 años?
-El sueño personal y de miles de chillanejos era que se terminara de una vez por todas. Todos lo queríamos. Cuando me convencieron que postulara a ser candidato a alcalde, empecé a pensar en las cosas fundamentales y una de las primeras que se me vino a la cabeza, fue el terminar el Teatro. Era una tarea bien compleja que se hizo más difícil cuando vino el terremoto del 2010. Ahí pensamos que la infraestructura pudo haber sufrido un daño y eso nos demoró. La promesa que hizo este alcalde se está cumpliendo porque fue un proyecto de mucho esfuerzo, corazón, sudor y lágrimas. Hicimos que todos entendieran que Chillán merecía su Teatro. El Presidente Sebastián Piñera y el intendente de la época Víctor Lobos me dieron su apoyo. Por esto, quiero hacer una declaración de responsabilidad con la cultura y la historia de Chillán, quiero cerrar el capítulo del terremoto del 39 con lo último que estaba inconcluso. 
-Antes del terremoto del 2010, el Teatro estaba desahuciado por un informe que recomendaba demoler la estructura ¿El sismo lo devolvió a la vida? 
-Demoler y hacer un Teatro nuevo era modernista, pero se apartaba de la línea arquitectónica de los edificios públicos después del terremoto del 39. Uno lo miraba y veía una mole de fierro y concreto. Si estaba bien, había que recuperarlo en su idea original. Hoy nos damos cuenta que es un Teatro maravilloso. Cuando me dijeron que no había sufrido daños, dije que se terminaba. 
-¿Siempre se pensó en pedir los recursos al Gobierno Regional o había otro plan?
-Cuando Sebastián Piñera ordenó que esto quedara contemplado dentro del Plan Bío Bío fue una buena señal. Luego se definió que los recursos se solicitarían a través de esta vía e hicimos el proyecto. 
-En pocas semanas más se cumplirán cuatro años desde la histórica votación del Consejo Regional por la primera partida de recursos ¿Cómo recuerda ese día? 
-Esto fue de sudor y lágrimas, literalmente. Cuando se aprobaron los primeros 3.800 millones en esa votación histórica me emocioné. Costó muchos años llegar a ese momento. Lo único que me inquietaba era que nosotros habíamos presentado un proyecto por 4.800 y nos rebajaron mil. Volvimos a la carga nuevamente para la diferencia y la obtuvimos. Ahí hubo gente que tuvo intereses políticos y partidistas. La política es así, pero para una obra de esta envergadura, todos los chillanejos tendrían que haberse puesto la camiseta de Chillán. Algunos no querían y todavía sufren al ver que se está por inaugurar esta obra. Ese egoísmo no lo comparto en lo absoluto.
-¿Es el Teatro Municipal su obra más importante?
-Yo diría que sí, es emblemática desde el punto de vista de la cultura. Ningún alcalde pudo terminar el Teatro Municipal. Uno sabe que con mucho tesón se sacó esto adelante. No me gusta pecar de egocéntrico, y trato de trabajar con responsabilidad. Desde ese punto de vista vamos a lograr más cosas para Chillán. 
-¿Quedó algo inconcluso en esta obra?
-Dos cosas. Le planteé al ministro de Cultura Ernesto Ottone la necesidad de intervenir la parte posterior del Teatro para convertirla en centro cultural. Le debo agradecer las palabras que ha tenido hacia mí y el proyecto y sabemos que eso vendrá ahora. Lo otro es el Paseo de los Artistas en el costado sur del Teatro. Quiero a Claudio Arrau sentado tocando el piano, a Ramón Vinay vestido de Otelo, a Marta Colvin al lado de sus esculturas, a Brunet con sus escritos. Que la gente conozca a los grandes hijos e hijas que ha tenido la cultura en la ciudad. Estoy seguro que este punto, junto con el Mercado y la Catedral serán los lugares más atractivos de la ciudad. 
-¿Cuánto cuesta el Paseo de los Artistas?
-Según nuestras cuentas, alrededor de 300 millones para las esculturas de bronce. Pero confío en que voy a seguir trabajando por Chillán y en un nuevo periodo alcaldicio sacaré el Paseo de los Artistas y el centro cultural. 
-A semanas de ver concretado el sueño ¿qué sentimientos lo embargan?
-Estoy feliz por Chillán y por su cultura. La ciudad se proyecta a las artes, a la música de una manera distinta. Será uno de los mejores teatros de Chile, estoy seguro. En lo personal, esta tarea la asumí con humildad y con mucho corazón. Me llena de satisfacción haber sido el gran impulsor de este tremendo desafío. También tengo que reconocer el esfuerzo de muchas personas que por distintas razones quedaron en el camino como el doctor Garay, el abogado Rodrigo Flores, Silvia Molina, y hasta Jorge Rabié Davani, quien colaboró para levantar la Primera Sala. No me puedo olvidar de la gente que luchó, de los que quisieron ver el Teatro terminado y murieron en el intento. Yo vi a Ramón Vinay en la década de los sesenta en el Teatro Central y no en el Teatro Municipal. El último concierto de Arrau lo tuvo que hacer en Santiago porque no teníamos un lugar digno para recibirlo. Eso me provocó una molestia que me hizo sentir que contra viento y marea íbamos a sacar este proyecto adelante. 

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