Etiquetado de lácteos

Por: 01:15 PM 2018-07-31

Así como los trigueros, los maiceros, los remolacheros y los productores de carne, los lecheros también enfrentan el difícil escenario generado por el incremento de las importaciones de alimentos. La apertura comercial de Chile, que ha favorecido el crecimiento progresivo del ingreso al país de productos lácteos, así como las distorsiones de precios derivadas de un mercado doméstico asimétrico, con una poderosa industria concentrada en pocas manos y un gran número de productores sin poder de negociación, son los principales factores mencionados por el gremio lechero para explicar la crisis que los afecta, y que se ha traducido en la desaparición de numerosas lecherías en los últimos años.

Lamentablemente, así como ocurre con los cultivos tradicionales, este rubro no ha sido considerado estratégico por ningún Gobierno en las últimas décadas, lo que explica la ausencia de una política de Estado enfocada en su fortalecimiento.

Frente a esto, los productores nacionales están abocados a lograr la implementación de medidas que permitan dar un respiro al sector, aumentar la transparencia del mercado, combatir las distorsiones de precios y así, proyectar su desarrollo.

En ese contexto, Fedeleche solicitó en abril pasado la aplicación de medidas de salvaguardia, es decir, una sobretasa arancelaria de 30% para la leche en polvo y de 27% para el queso Gouda. Sin embargo, aún no existe una decisión de parte de la autoridad.

Solo en 2017 las importaciones de productos lácteos en Chile se incrementaron en 66,2% en comparación con 2016, lo que debe representar una señal de alerta para el Gobierno, que pese a los discursos de buena voluntad, es un mero testigo de la desaparición de “árboles viejos”, que son clave para la seguridad alimentaria.

En esa misma línea es que también un grupo de diputados de la comisión de Agricultura reactivó una iniciativa archivada en el Congreso, fusionando dos mociones parlamentarias que buscan modificar la tipificación de los lácteos, obligando a la industria a entregar información más clara a los consumidores sobre el origen del producto y las transformaciones a las que fue sometido, principalmente, si se trata de leche en polvo reconstituida con agua o si se trata de leche fluida natural, dado que una práctica generalizada es el uso de leche en polvo importada como ingrediente principal en la elaboración de leche líquida y otros productos lácteos.

Con esto se persigue incentivar el consumo de leche natural, de mayor calidad que la leche en polvo, y en consecuencia, fortalecer la lechería nacional.

La iniciativa, que es apoyada por legisladores de distintos sectores políticos, no debiera encontrar grandes obstáculos para su aprobación, y si bien constituye un paso importante que va en el camino correcto, seguirá siendo insuficiente para frenar la desparición de este sector.

Es momento de que el Gobierno asuma una tarea que ha estado pendiente por décadas y construir una verdadera política de Estado para el mundo agropecuario, anteponiendo los intereses del país por sobre el dogma del libre mercado a ultranza, que sin regulación, puede ser letal para los rubros más vulnerables.

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