Síndrome del patrimonio invisible

Por: Claudio Martínez Cerda 2018-08-08

Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Tuve la suerte de vivir en Madrid por tres años y todos  los días pasaba frente a monumentos y obras de gran valor patrimonial, sin que me llamaran mayormente la atención. De pronto me di cuenta que la rutina y el convivir a diario con un notable patrimonio tangible, lo habían hecho invisible a mis ojos.

Cómo ya debía volver a Chile, tomé a mis hijos y les hice un tour por los principales monumentos y museos de Madrid.  

Este recuerdo viene a raíz de la construcción de baños públicos en las proximidades de la estatua de Bernardo O’Higgins, en el corazón de la Plaza de Armas de Chillán. El reclamo del Instituto O’Higginiano solo viene a ratificar una lamentable decisión. 

Es posible que quienes decidieron o autorizaron la construcción de baños públicos en la Plaza de Armas hayan sufrido el síndrome del patrimonio invisible (SPI). Es decir que de tanto convivir con el patrimonio de Chillán, este se les tornó invisible, afectando su valoración y percepción de la ciudad. O bien que su mirada está impregnada de tal lo pragmatismo que no considera al patrimonio como un factor relevante. Cualquiera que sea la razón, no explica una decisión tan dañina para el patrimonio de Chillán y su memoria histórica. La Plaza de Armas en sí misma constituye parte importante del  patrimonio de la ciudad. Si se considera que los baños públicos se ubican no solo en la plaza, sino que  en las proximidades de la estatua de quien es considerado oficialmente el Padre de la Patria, solo nos queda concluir que los responsables de este hecho han demostrado poco rigor y falta de conciencia o conocimiento de los valores patrimoniales, históricos y culturales de la ciudad. 

Para quienes son llamados a gestionar una ciudad, el síndrome del patrimonio invisible no es excusa, pues son ellos  precisamente los responsables de cautelar y poner en valor su patrimonio. No sabemos si está situación es reversible, si no  es así significa que también fallaron los mecanismos de control. 

Esto debiera servir de voz de alerta para lo que viene a futuro.  Chillán posee un patrimonio que probablemente pocas ciudades tienen. Es claro que no somos conscientes de ello. Chillán será muy pronto capital regional, se habla de un nuevo barrio cívico, de renovación urbana, otros de liberar la altura de edificación. De lo que no se escucha es de cómo conservar y transformar el patrimonio de Chillán en factor de desarrollo cultural y desarrollo económico. 

La cultura y el patrimonio bien gestionado han significado para muchas ciudades del mundo su principal fuente de ingresos. Lo ocurrido en la Plaza de Armas abre una interrogante respecto al futuro de Chillán como una de las ciudades  más importante de Chile, desde una perspectiva histórica y  patrimonial. La sociedad civil organizada debiera tener  espacios reales de participación para incidir en decisiones que,  como ocurre en este caso, nos afectan a todos. 

Lo ocurrido debiera servirnos de lección, el SPI nos ha jugado  una mala pasada, porque al final somos todos responsables de lo ocurrido, ya sea por acción o por omisión. 

 

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