Obispado deja a Héctor Bravo con medidas cautelares

Por: Nicole Contreras Fotografía: La Discusión 08:20 PM 2018-08-07

Luego de aplazar la investigación para determinar la verosimilitud de la denuncia por presunto abuso sexual a un menor contra el sacerdote Héctor Bravo, el Obispado determinó este martes que “concluida la investigación preliminar, el informe arrojó que no es posible llegar a la certeza moral acerca de la verosimilitud de los hechos denunciados”.

Pese a ello, las actas de la investigación serán remitidas a la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma, para que el órgano encargado de salvaguardar la moral en el mundo católico pueda tomar una decisión.

El Obispado aseguró que mientras espera la respuesta y los antecedentes que puedan surgir de la investigación de la Fiscalía, la actividad pastoral del sacerdote tendrá “algunas medidas cautelares”.

“El sacerdote Héctor Bravo Merino queda suspendido de su oficio pastoral de capellán del Colegio Seminario Padre Hurtado y del oficio de Presidente del Área Social del Obispado de Chillán”, anunció el comunicado. También deberá mantener su residencia dentro de la Diócesis, “con la prohibición de salir de ella sin autorización”.

Sin embargo, continuará oficiando misas y siendo párroco de la parroquia San Pablo y administrador parroquial de San Francisco. “Su desempeño será supervisado por el vicario general, Pedro Rodríguez”, decidió el Obispado.

También aseguraron que entregarán el informe a la Fiscalía.

El obispo Carlos Pellegrin anunció el sábado pasado que se reuniría con la Fiscalía antes de este miércoles.

La nueva fiscal regional Nayalet Mansilla, declaró este martes que “si el señor Pellegrin quiere reunirse conmigo me parece bien, pero creo que todo debe darse en el marco de la investigación, los datos se tienen que entregar en las causas, si es que él efectivamente quiere entregar un dato”.

Antecedentes

El 21 de junio el Obispado inició una investigación para determinar la verosimilitud de la denuncia por presunto abuso sexual a un menor por parte de Héctor Bravo. La investigación fue realizada por un sacerdote externo a la Diócesis, cuya identidad se mantiene en reserva por el Obispado.

Los hechos fueron conocidos mediante un reportaje televisivo en el que se emitió el testimonio de la madre de la posible víctima.

El presunto abuso habría ocurrido en 2009, cuando Héctor Bravo era párroco de San Juan de Dios, a la que pertenecen las capillas Santa Ana y Divino Maestro.

Una fiel de la parroquia San Juan de Dios, quien pidió mantener su nombre en reserva, reveló a LA DISCUSIÓN que comunicó en 2009 antecedentes del presunto abuso y la situación de la posible víctima al sacerdote Luis Concha, quien aseguró que en la época era vicario pastoral de la Diócesis. “Dijo que los familiares directos se lo llevaran por escrito”, fue la respuesta que, aseguró, le dio el sacerdote.

Ante esta situación Carlos Pellegrin enfatizó el sábado pasado que “yo puedo hablar por mí como obispo a quien le llegan las denuncias si hay alguna, y no ha habido ninguna. La única forma de poder conocer este tema fue por las publicaciones de un canal de televisión, tampoco vino ni la mamá de la víctima ni la víctima hasta hoy a hacer la denuncia personalmente a la Iglesia”.

Consultado por el hecho, el sacerdote Luis Concha precisó “no recordar con precisión qué persona me habló. Sin embargo, en mi proceder, siempre se ha recomendado a las personas a que realicen sus denuncias por escrito, dirigidas al obispo o al vicario general”.

El Obispado aseguró que “ante nuevos antecedentes, estas medidas podrán ser modificadas según lo que establezca la Congregación para la Doctrina de la Fe”.

Comentarios