Déficit de inteligencia emocional

Por: Renato Segura 2018-08-07

Renato Segura

¿Por qué una determinada tarea en el ámbito público, realizada por personas talentosas en el ámbito privado y con mentes brillantes, ha resultado en errores absurdos e inconsistentes con lo que se espera del ejercicio de sus cargos?
El impresionante currículo en el mundo privado de los ministros de Educación y Economía, no guardan relación con lo que han mostrado durante estos primeros 120 días en su desempeño en el ámbito público. Ambos personeros han acumulado a su haber una serie de infortunadas declaraciones, en temas relativos a sus carteras, las cuales son incompatibles con la alta investidura de sus cargos.

Aun cuando los casos analizados se han extraído de la actual coyuntura, existen disponibles diversos aportes científicos que han estudiado el contraste entre el resultado obtenido, respecto de lo esperado, para una determinada tarea acometida por una persona talentosa. Los estudios revelan hechos poco agradables, controversiales e incluso impactantes relacionados con las mentes brillantes. Curiosamente, la inteligencia emocional ha sido una de las falencias que se asocia con mayor recurrencia en personas con alto nivel de coeficiente intelectual.

Daniel Goleman (Stockton, California, 1946), define  la inteligencia emocional como el arte de usar “habilidades vitales”, como la capacidad de toma de decisión, para “tener consciencia de las propias emociones y dotarlas de inteligencia”. En este sentido, el reputado psicólogo estadounidense (graduado en el Amherst College y doctorado por la Universidad de Harvard), precisa al autocontrol, la actitud y la empatía, como las principales habilidades que intervienen en la proceso de activación de la inteligencia emocional en el trabajo. Habilidades respecto de las cuales, las autoridades aludidas, han mostrado las mayores carencias.

Una clara manifestación de falta de autocontrol del Ministro de Economía fue el de anteponer sus intereses particulares por encima de los intereses públicos que demanda su cargo. Frente a la solicitud de recomendación en qué hacer en materia de inversión, sugirió invertir el dinero de los chilenos en el exterior. Lo planteado es una barbaridad de proporciones en cualquier sistema económico donde funcione la teoría de señales (Michael Spence, Job Market Signalling, 1973), como es el caso de Chile. Con mayor razón si proviene de la boca de un ministro de Economía que, como principal prioridad, tiene la tarea de revertir el déficit de inversión que existe en la mayor parte del territorio nacional.

Una clara manifestación de la falta de actitud frente al compromiso del Estado de Chile con la Educación Pública, fue la desafortunada intervención del ministro de Educación, anteriormente citado, al sugerir realizar “Bingos” para reunir los recursos que necesita el déficit de infraestructura de los establecimientos educacionales del país.

Finalmente, una clara manifestación de falta de empatía resultó la ostentación del propio ministro aludido, respecto de la frecuencia del uso de condones de sus hijos, a quienes denominó como “campeones en el uso de preservativos”. Argumento utilizado para fijar su posición, como jefe de la Cartera de Educación, frente al aumento de casos de VIH en jóvenes escolares.

 

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