La lista de cargos del sacerdote Héctor Bravo

Por: 08:25 AM 2018-08-06

El sacerdote Héctor Bravo, investigado por presunto abuso sexual a un menor por el Obispado y la Fiscalía local, solía correr durante las mañanas por Avenida Argentina vestido con su uniforme de militar.

El cargo de capellán del Ejército lo ostenta desde febrero de 2010. Según transparencia activa, recibe $327 mil por apoyo espiritual al personal y sus familiares. En ese año, el obispo castrense en ejercicio era Juan Barros.  Actualmente Bravo tiene el grado de capitán.

Antes de hacer gala de su uniforme, Bravo era un niño conocido por participar en el coro de flautas dulces que dirigía fray Jara en el Colegio San Buenaventura y que se presentaba en toda la ciudad.  Pertenecía a la Juventud Franciscana (Jufra). 

Jóvenes que compartieron con él en aquella época lo recuerdan por “sus bromas pesadas”, pero aseguran que era de “bajo perfil”. 

“Era acólito y quería ser franciscano, pero fue el mismo fray Jara quien no lo dejó entrar”, recuerda una compañera de juventud misionera.

Héctor Bravo se formó como sacerdote diocesano. Durante su diaconado -etapa previa al sacerdocio- en la parroquia El Buen Pastor, los fieles lo recuerdan como “impulsivo”. “Incluso quería tomar decisiones por sobre el párroco”, afirma uno de ellos. 

Se ordenó sacerdote en 2002. Comenzó con cargos menores, como vicario parroquial de Bulnes. Solo cinco años tardaría su ascenso. 

Divino Maestro  
En 2007, el párroco de San Juan de Dios era el sacerdote de origen español, José Antonio Ortega, quien en ese año presentó problemas de salud. Por esta razón el obispo Carlos Pellegrin nombró a Bravo como administrador parroquial.

El día antes de la operación al corazón de Ortega, Bravo viajó hasta la clínica en Concepción para darle la noticia. “Le pidió a toda la gente de la comunidad que no se preocuparan del padre, él llegó a la clínica con actitud prepotente, el padre José Antonio sufrió mucho”, recuerda una fiel de la parroquia. 

La Capilla Santa Ana y Divino Maestro pertenecen a la Parroquia San Juan de Dios, por lo que pasaron también a estar dirigidas por Héctor Bravo. 

Una de las primeras modificaciones que Bravo hizo en Divino Maestro fue acondicionar una oficina para él. “Allí iba casi todas las tardes, nunca un cura había tenido una oficina en la capilla, tomaba café, fumaba, llevaba cosas para comer y compartía con la cuidadora de la capilla y sus hijos, que vivían en una casa detrás”, asegura una vecina del sector El Tejar, donde se encuentra la capilla. 

El ascenso definitivo
El 7 de agosto se deben conocer los resultados de la investigación que el Obispado encargó a un sacerdote externo a la Diócesis, para determinar la verosimilitud de las denuncias por presunto abuso sexual a un menor. 

Los hechos habrían ocurrido en 2009, cuando Bravo estaba a cargo de la capilla Divino Maestro. 

La Fiscalía decidió investigar por oficio el caso luego de un reportaje televisivo donde la madre de la posible víctima daba su testimonio.

En 2009, una fiel de la Parroquia San Juan de Dios que tuvo antecedentes del presunto abuso por el que se acusa a Bravo, fue a comunicárselo de inmediato al vicario general, Luis Concha. “Dijo que los familiares directos se lo llevaran por escrito”, recuerda. 

Carlos Pellegrin aseguró el sábado a la prensa que “yo puedo hablar por mí como obispo a quien le llegan las denuncias si hay alguna, y no ha habido ninguna”. 

Los vecinos también recuerdan que Bravo encargó hacer trajes nuevos para los acólitos de la capilla Santa Ana, para que se vieran “más bonitos”. Los padres se sentían intrigados por la cercanía que Bravo tenía con los acólitos.

“Si me acusan al obispo, no pasará nada”, recuerdan los vecinos del sector que les respondió el sacerdote. 

El obispo trasladó ese mismo año a Héctor Bravo hasta la Parroquia San Pablo, donde hasta hoy es párroco. 

El sacerdote también ostenta el cargo de capellán de ciclo básico del Colegio Padre Hurtado, por el que recibe un salario aproximado de $500 mil.

Además, es administrador parroquial de la Parroquia San Francisco, encargado del Área Social de la Diócesis y encargado de los eventos y celebraciones dentro de la curia.

En su cargo en el Área Social exfuncionarios del Obispado recuerdan que “él era nuestro conducto regular para informarle al obispo sobre las actividades, pero no lo hacía, en el Obispado les faltó el respeto a todos”. 

Los fieles de la Parroquia San Pablo estiman a Héctor Bravo. Allí es conocido por sus reflexiones en las misas donde comenta las teleseries y su forma de hacer cerveza casera. En la eucaristía que celebró antes de que el canal televisivo le consultara por los presuntos hechos de abuso, Bravo no hizo bromas, solo se limitó a “terminar lo más pronto posible la celebración y cerrar las rejas de la parroquia”, según recuerdan los asistentes a la misa.  

En las últimas semanas los vecinos de la capilla Divino Maestro le han visto merodear vestido con su uniforme de militar por los alrededores.

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