Cura Toro: “Estoy arrepentido, pero son hechos zanjados"

Por: Nicole Contreras Fotografía: Archivo 10:25 PM 0000-00-00

Renato Toro, sacerdote de la Diócesis de Chillán, que fue sancionado canónicamente en 2012 por abuso a un menor, fue apartado durante tres años de su cargo por este hecho, cuyos antecedentes no fueron entregados en ese año a la justicia civil, sino que el caso salió a la luz hace un mes cuando el obispo, Carlos Pellegrin, inició una investigación para determinar la verosimilitud de una nueva denuncia por abuso a un menor contra Toro ocurrida en los años 1984-1985. El obispo utilizó la instancia para revelar la sanción anterior.

Por primera vez, Toro confesó que el abuso ocurrió en 2001 y que la víctima que lo acusó “fue un sacristán nomás”, según declaró al diario  El Mercurio.

Con respecto a la denuncia de los hechos ocurridos en los ochenta que de acuerdo a los resultados de la investigación canónica, comunicados el lunes pasado, se declararon verosímiles, Toro afirmó a LA DISCUSIÓN que  “no me atrevo a emitir algún juicio porque no tengo todavía la clarificación de los hechos, cuando los tenga voy a poder emitir un juicio”. 

“No tengo información porque no me la han entregado todavía, imagino que la semana que viene tendrán que entregármela, porque solo me dijeron que había concluido y que era verosímil todo lo que se había dicho”. 

Sobre el abuso que confirmó que había ocurrido en 2001, Toro sostuvo que “estoy arrepentido de lo que hice, pero esos hechos están zanjados y sancionados, esas son cosas que están en el pasado”. 

Prescripción de los abusos

Abogados expertos en Derecho Penal, analizaron la situación de prescripción de las denuncias, explicando cómo funciona la prescripción de delitos de abuso contra menores. 

“El plazo de prescripción de los delitos sexuales contra menores de edad es de diez años, y comenzará a correr cuando se trate de pena de crimen desde que esa víctima tenga 18 años”, explicó el abogado penalista Juan Carlos Manríquez. Pero precisó que “esta norma fue introducida en el Código Penal, recién en 2007, por lo tanto, están sujetos los delitos cometidos desde agosto de ese año”. 

“Si ese último hecho hubiera ocurrido el año 2001, y hubiera sido una reiteración de crímenes, o sea diez años, el año 2011 ya estarían prescritos”, añadió.
Jaime Winter, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Chile, detalló la salvedad que existiría para que los delitos, en el caso de Toro, no prescriban.

“Si es que hay delitos cometidos por la misma persona en el intertanto, esto es una persona que cometió el delito en el año 84 y después comete otro delito en el año 91, y después comete otro en el año 2000, se podría interrumpir esta prescripción”. 

“Los hechos de 84-85 estarían prescritos si es que no hay un delito entremedio. Por eso es importante decir a las personas que hayan sido víctimas y que no han denunciado, por favor háganlo porque si la persona ya ha cometido dos delitos es probable que haya otro delito involucrado”, recomendó Winter. 

Sobre la obligación de las autoridades eclesiásticas de comunicar las denuncias de abuso a la justicia civil, el abogado sostuvo que “esa es una discusión que existe. Si se entiende que ejercen cierto grado de control de sus feligreses, los que recurren a ellos para protección y para guía, lo razonable sería entender que también debería pesar contra ellos la obligación de denunciar”. 

Pellegrin informará a la Fiscalía

El obispo de la Diócesis de Chillán no denunció a la justicia cuando tuvo conocimiento de los antecedentes de la investigación canónica en que Toro fue suspendido durante tres años en 2012. Tampoco lo hizo con la última denuncia recibida. La Fiscalía decidió investigar por oficio luego de enterarse de los hechos por la prensa. El obispo se comprometió a entregar la información cuando regrese desde la reunión de la Conferencia Episcopal en Punta de Tralca.  

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