Evaluación de Pelícano

Por: La Discusión 05:45 PM 2018-07-29

Cuesta encontrar argumentos ambientales, salvo los aportados por la propia empresa, que respalden la concreción de los 11 centros de cultivo de salmones y otras especies acuícolas frente a las costas de Ñuble, un proyecto de la empresa Inversiones Pelícano, controlada por la familia Stengel, de Concepción.

Y es que un proyecto como éste tendría efectos severos en el medio ambiente marino, así como en el desarrollo de otras actividades económicas en la zona, como la pesca artesanal y el turismo, tal como ha ocurrido en el sur, donde esta industria ha aniquilado la biodiversidad, lo que en el caso de Cobquecura cobra especial relevancia, puesto que las jaulas se emplazarían a corta distancia del área protegida de La Lobería.

Es por ello que este proyecto ha sido criticado duramente desde sus inicios no solo por grupos ambientalistas, sino que por la comunidad en general. De hecho, el municipio de Cobquecura así como organizaciones ciudadanas locales han seguido de cerca su tramitación en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y han presentado numerosas observaciones. Además, existe una denuncia en la Superintendencia de Medio Ambiente por el fraccionamiento irregular de la iniciativa en 11 declaraciones de impacto ambiental (DIA).

Esto explica el largo proceso de evaluación, que partió en octubre de 2015, con el ingreso de la primera DIA, debido a que el titular ha solicitado extensiones de plazo para responder las numerosas consultas de los entes técnicos.

A ello se suma una nueva variable, pues pese a estar emplazados en Ñuble, el SEA de Bío Bío completará el proceso de evaluación de estos 11 centros así como de otras 19 iniciativas de la nueva región en tramitación.

La evaluación, que se acercaría a su fase final, debiera concluir en 2019 con la votación por parte del Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío, órgano más político que técnico, presidido por el intendente Jorge Ulloa e integrada por nueve seremis. Y a estas alturas, muchos temen que el signo político del Gobierno y el discurso proinversión que ha levantado, pudieran inclinar la balanza en favor del proyecto, desestimando las consideraciones ambientales que los propios servicios públicos han planteado.

En ese contexto, los más suspicaces advierten que la comisión regional de uso del borde costero, que también preside el intendente, tampoco ha sido capaz de aprobar una nueva zonificación tras ocho años de discusión, instrumento cuyo borrador prohibe expresamente la acuicultura intensiva en esta zona.

A nivel local, este escenario es observado con inquietud, pues la decisión será tomada por un órgano radicado en Concepción cuando la Región de Ñuble ya esté completamente instalada, y resulta más preocupante aún que en la votación podrían influir factores distintos a los ambientales, considerando los conocidos vínculos del ex diputado Ulloa con los industriales pesqueros de la región, incluida la familia Stengel. 

Lo anterior exige, como gesto de transparencia e independencia del evaluador, que el intendente y aquellos seremis vinculados a la industria pesquera, se inhabiliten de votar estos 11 proyectos en el futuro, de manera de asegurar el carácter exclusivamente técnico que debe primar en esta decisión.

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