Turista alemán halló a universitario muerto en las Termas de Chillán

Por: Felipe Ahumada 09:40 PM 2016-05-12

Un manuscrito en papel con un “S.O.S.” bajo una clásica señal de piedras utilizadas por quienes practican andinismo o realizan excursiones en la montaña, fue lo que encontró un ciudadano alemán que recorría las inmediaciones del Hotel Nevados de Chillán, y que desde luego lo alertó.


El papel contenía las instrucciones para poder dar con una segunda señal, que servía de soporte para otro manuscrito en el que se daban las indicaciones necesarias para dar con la carpa utilizada por el alumno de kinesiología José Ignacio Adolfo Serpi Tralma, de 21 años, que había instalado a no más de 200 metros del hotel.


El ciudadano alemán halló entonces, el pasado miércoles 11 de mayo, la carpa y a su joven usuario sin vida en su interior, dando inmediato aviso a personal del hotel, quienes se comunicaron con la policía.


“El joven tenía una herida de bala a la altura del cráneo y su data de muerte era de entre 24 y 12 horas desde el momento de su hallazgo”, explicó el subprefecto Claudio Arias, jefe de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Chillán.


Conforme a lo informado por la BH, el joven le había enviado anteriormente una carta a sus padres, quienes viven en la ciudad de Los Ángeles, anunciándoles lo ocurrido. “Hasta el momento presumimos que él estaba afectado emocionalmente debido a una enfermedad que lo aquejaba”, precisó el subprefecto.


Por esta razón es que la familia puso una denuncia por presunta desgracia a nivel nacional el pasado 4 de mayo, ya que esa fue la última vez que “Ignacio” como le llamaban sus cercanos, fue visto en el departamento en el que vivía en la ciudad de Santiago desde incluso antes de ingresar a la universidad.


Precisamente fue uno de sus amigos que dejó en la enseñanza media, en el Liceo de Aplicación de la capital, Raúl Rubio, quien explicó a LA DISCUSIÓN que la enfermedad que lo aquejaba, “era una del tipo degenerativa que estaba prácticamente comiéndose su hígado, entonces él ya no podía hacer casi nada, no podía practicar deportes, porque si llegaba a recibir un golpe en ese lugar se le podría reventar, tampoco podía tomar alcohol ni comer un cierto número de comidas”.


Así se descartan las primeras tesis que apuntaban a una depresión crónica, lo que fue incluso negado por su familia que viajó desde Los Ángeles para retirar su cuerpo desde el Servicio Médico Legal de Chillán. “Esto nos sorprendió tanto a su familia como a sus amigos”, dijeron sin querer ahondar más en el tema.
Ignacio Sarpi había estudiado Bachillerato en la Usach y actualmente seguía la carrera de kinesiología en la UMCE.

Comentarios