Guillermo Stevens: “Confío en el obispo, no hay encubrimiento”

Por: Nicole Contreras Fotografía: Fernando Villa 09:40 PM 2018-07-27

Tres casos de denuncias contra sacerdotes se investigan por la Fiscalía.

58 jornadas de charlas de prevención de abusos se han realizado en la Diócesis.

Guillermo Stevens, diácono de la Diócesis de Chillán que lidera los ciclos de prevención de abusos a menores desde 2016, donde sacerdotes y personas que trabajan en instituciones ligadas a la Diócesis deben certificarse para aprender a identificar posibles casos de abusos y denunciarlos a la justicia canónica y civil, es enfático en condenar los abusos, pero pone matices: defender el actuar del obispo -quien no informó a la justicia la denuncia recibida contra Renato Toro en 2012 a pesar de que se le apartó del ministerio por tres años-, y considerar que Héctor Bravo, quien es investigado por presunto abuso a un menor, puede oficiar misas en la parroquia San Pablo.

-Desde 2011 se insta a los sacerdotes a denunciar en caso de estar en conocimiento de hechos de abuso contra menores. En la Diócesis no se hizo lo mismo con el caso de Renato Toro. ¿Eso no se podría tomar como encubrimiento?

-La visión que planteo es que al obispo de la Diócesis se le está declarando culpable desde ya, y eso no me parece correcto, por eso puntualicé que el encubrimiento en la justicia civil tiene una connotación muy precisa, que es personas que dificultan la investigación, que eliminan pruebas, que facilitan la fuga. Respecto al denunciar, el obispo como cualquier persona no está obligada.

-Pero de acuerdo a la justicia canónica se insta a los sacerdotes a denunciar desde 2011...

-Lo que dice la línea guía es que sugiere y no desincentiva a que hagan la denuncia si les parece pertinente.

-Tres años (condena canónica a Renato Toro) le parecen suficiente...

-En la justicia hay una gravación de penas según la gravedad de la falta, porque un abuso sexual va desde una violación hasta mostrar figuras de connotación sexual, o el lenguaje, y en eso hay una pena, supongo y debo pensar eso, que el obispo es una persona que es el dirigente de la Iglesia Católica, y tiene el criterio suficiente como para haber optado por una decisión de ese tipo.

-Según su punto de vista debe haber sido un abuso que ameritaba una pena de tres años...

-No tengo ningún elemento para dudar que no haya sido así. En el caso del sacerdote, el sacerdocio es un sacramento que confiere un carácter que es de por vida, un sacerdote es sacerdote para siempre en nuestra fe, entonces va a seguir siendo sacerdote aunque no tenga una parroquia a su cargo. Si él celebra una misa, y hace la consagración y está suspendido, nosotros creemos que el transforma el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.

-Aunque esté siendo investigado...

-Aunque esté suspendido y esté siendo investigado por abuso sexual.

-¿El Papa no tiene razón cuando habla de una cultura del encubrimiento en Chile?

-Yo creo que no, si los obispos consideran que una acción es punible tienen que hacer la denuncia, y así lo han hecho...

-¿Entonces este patrón sistemático de omitir información no calificaría como encubrimiento?

-No

-¿Debería Héctor Bravo continuar oficiando misas a pesar de que el obispo inició una investigación para determinar la verosimilitud de las denuncias?

-En el caso del padre Bravo lo que establecen las líneas pastorales es que tienen que tomarse medidas cautelares, si es un abuso sexual a menor hay que evitar que siga teniendo contacto con niños...

-Pero él es capellán del Colegio Padre Hurtado...

-Sí, pero hasta ahora está retirado porque coincidió con las vacaciones, así que ya no debe tener contacto con ningún niño. Conozco el Colegio Padre Hurtado y a su rector y eso deben tenerlo más que claro. Si me remito a lo de la misa, puede hacer misa. Entre las medidas cautelares no está no hacer misa, por lo tanto no debería ser motivo y llamarle la atención porque el cura sigue haciendo su vida.

-¿Qué consideración hay con la posible víctima y la familia de ella si él sigue haciendo misa? ¿Eso no sería como dudar de la víctima?

-No, tanto se ha creído que el hombre está suspendido y está siendo juzgado.

-Suspendido no está...

-Suspendido de muchas de sus actividades, se está haciendo escarnio público de él, eso es grave para la persona.

-¿Pero dónde quedan los valores de la Iglesia Católica que hablan de la acogida hacia las víctimas, que dice el Papa? ¿No se estará pensando demasiado en los sacerdotes y no las víctimas?

-Eso es pasado, en algún momento se perdió el foco de las víctimas y se privilegió a la institución, pero ahora el foco está en ellas, tanto que ante cada denuncia se inicia una acción, pero sin perder de vista que hay que probar las acusaciones. Esto es aplicable a la Iglesia y a todas partes, que el acusado es inocente hasta que no se pruebe lo contrario. Se nos está pidiendo a todos un comportamiento de santos y estamos hablando de gente normal, y un sacerdote es una persona normal.

-Si los sacerdotes son personas normales, ¿si un profesor está siendo investigado por un delito de connotación sexual contra menor no sería lógico que se aparte de sus funciones?

-Sí, lógico. Lo que pasa es que nosotros hacemos un bolo de todo, no matizamos nada, vemos en blanco o en negro, aquí no se está juzgando al sacerdote, se está juzgando una acción que es deleznable, una acción puntual que ocurrió en 2009, casi 10 años atrás, en ese instante han pasado muchas cosas.

-Mientras se aclare la investigación, ¿sería prudente que no volviera al colegio?

-No lo sé.

-Usted como padre, si tiene un hijo en el Colegio Padre Hurtado, ¿estaría de acuerdo que Héctor Bravo, a quien se investiga por una sanción de abuso a menor, volviera al colegio como capellán?

-Esto pasó hace 10 años, no se sabe lo que ha pasado después, no se han sabido de nuevos hechos después de eso, suponiendo que fuera culpable...

-Pero mientras se investigue, según su punto de vista, él podría volver a sus funciones como capellán del colegio...

-Pienso que sí.

-¿Qué consideración se tiene con las víctimas? No sería esto como dijo el Papa, “si no me traen pruebas, yo no creo”, y después pidió perdón...

-Si nos vamos a nivel de pruebas es bien difícil probar estas cosas, pero forma parte de la complejidad de un hecho porque hay cosas que son simples y otras que son complejas, y es complejo de probar. En esta consideración a las víctimas se está investigando.

-¿Que el sacerdote siga ejerciendo sus funciones no es una desconsideración con la víctima?

-Yo creo que no, sería una desconsideración, si se hubiera menospreciado su abuso...

-Y esto no es menospreciar su abuso...

-El cura está haciendo misa, ella vivía en Divino Maestro y él está haciendo misa a 2 mil metros.

-¿Está de acuerdo con monseñor Ezzati cuando dice que hay un clima de maledicencia?

-La Iglesia está siendo cuestionada severamente y cada uno hace leña del árbol caído, el árbol caído en este momento es la Iglesia Católica, así que quien tiene un hacha para afilar la afila. Hemos hecho mérito para eso, sin duda que sí, pero que hay un clima de maledicencia sin duda que lo hay. Lo que le pasa al obispo de la Iglesia Católica local a mí como bautizado y como integrante activo de la Iglesia por supuesto que me afecta, porque el líder de mi institución está siendo atacado.

-¿Confía usted en el obispo?

-Confío en él y lo respaldo porque es mi dirigente. Ahora si ese dirigente el día de mañana es culpable habrá que sacarlo y poner a otra persona. Lo que estoy respaldando es que no hay encubrimiento. Sería una no denuncia a lo cual no está obligado a denunciar. 

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