“Donde Luciano iba, le decía a la gente que era chillanejo”

Por: Carolina Marcos 09:00 PM 2016-05-12

El teléfono de Octavio Bráncoli no dejaba de sonar para recibir condolencias y afectuosos saludos desde distintos puntos del país, tras conocerse la noticia de la muerte en España de su hermano menor, Luciano. El destacado diseñador de modas chillanejo falleció en Madrid a la edad de 69 años, mientras participaba de una actividad de su Instituto AIEP, de la Universidad Andrés Bello, en donde era director de la Escuela de Vestuario y un destacado maestro del área. 


En Chillán, su hermano Octavio se dio un tiempo para conversar con LA DISCUSIÓN respecto de los recuerdos que este jueves lo invadieron a pesar de la tristeza. “Éramos tres hermanos, la Eliana, yo y Luciano,  quien era el menor. Yo creo que lo traerán a Chile en una semana y tengo entendido que él quería quedar en Santiago, por lo cual se cumplirá su voluntad”, afirma. 


Según recuerda Octavio, “Luciano donde iba decía que era chillanejo. Siempre dijo su origen y le encantaba venir y recorrer el Mercado por los colores y los aromas; y el Gran Hotel, donde nos criamos, ahí, al frente de la Plaza de Armas”, enfatiza con tristeza. 


Según cuenta, tras el terremoto de 1939, la Caja Hipotecaria construyó el actual Hotel Isabel Riquelme y en 1946, su padre lo arrendó. “Todos vivimos y nos criamos en ese hotel por casi diez años. Imagínate cómo eran los sándwiches que llevábamos al colegio”, dice entre risas leves rememorando, como él dice, la mejor etapa de sus vidas en la niñez.  


“Vivimos ahí hasta 1954, cuando mi padre nos llevó a Santiago. Ahí pasaron algunos años cuando Luciano comenzó a decir que quería estudiar Diseño. Contó con el apoyo de toda la familia, sobre todo el de mi madre. Ahí se fue a Europa para estudiar la carrera y volvió a Santiago para quedarse. Yo me devolví a Chillán y me quedé en el campo”, agrega Octavio, mientras hace pausas silenciosas intentando aún digerir la noticia que en Chile comenzó a circular este jueves alrededor del mediodía. 


El legado de la moda 
Amado por muchos y odiado por otros, ciertamente Luciano Bráncoli logró forjarse una marca dentro del competitivo mundo de la moda a través de su inconfundible sello italiano. Fue hace cuatro décadas cuando su talento saltó a la fama gracias al inolvidable vestido metálico que Raquel Argandoña utilizó en una de las noches del Festival de Viña del Mar, en 1980. 


Tras ese recordado episodio que desató una ola de críticas por lo audaz de la vestimenta para la época, Luciano logró acceder a las divas del momento y vestir a mujeres de la talla de Viviana Nunes y Cecilia Bolocco, entre otras. 


Este jueves el mundo de la moda valoró el aporte de este chillanejo, que heredó su arte de su bisabuelo, un italiano que llegó al país para coser los uniformes que se utilizarían en la Guerra del Pacífico. 


Distintas personalidades del espectáculo, la cultura y la moda lamentaron la pronta partida del diseñador. La familia informará dentro de los próximos días la llegada del cuerpo del chillanejo, para ser sepultado en Santiago, según habría expresado en vida a sus cercanos. 

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