El diagnóstico del Gobierno sobre los delegados a 45 días del debut

Por: Isabel Charlin Fotografía: LA DISCUSIÓN 08:50 PM 2018-07-22

Desde que asumieron, el pasado 2 de junio, en medio de una ceremonia en la que el propio ministro del Interior, Andrés Chadwick, los “ungió”; los delegados ministeriales de la Región de Ñuble, futuros secretarios regionales ministeriales (seremis), estuvieron bajo la lupa del Gobierno; los partidos, los medios, y particularmente, la ciudadanía.

Se habló -y cuestionó- mucho su juventud (el equipo promedia los 39 años) e inexperiencia política en el servicio público. El único flanco que no dio cabida a reclamos -salvo del PRI, partido que en la nueva región ha estado prácticamente ausente-, fue el equilibrio a la hora de designar a las nuevas autoridades: 8 de la UDI, 7 de RN, 2 de Evópoli y una independiente, en el caso de los futuros seremis. Junto a ellos, se confirmó el nombramiento de la jefa de la Unidad Regional de la Subdere, Bárbara Kopplin (independiente), y del coordinador regional de Seguridad Pública, Alan Ibáñez (RN).

En total, veinte nuevos cargos para el territorio, cuyos representantes debieron enfrentarse -en algunos casos- a un trabajo desconocido y sumamente exigente.

Informe de Interior
Desde un comienzo, y así lo confirmó el delegado residencial, Martín Arrau, todos -incluido él- fueron constantemente evaluados.

El Ministerio del Interior inició de inmediato el diagnóstico de los delegados, sobre todo, cuando a los pocos días de nombrados, surgieron antecedentes respecto de algunos que pusieron en tela de juicio los nombramientos, e incluso, enfrentaron al oficialismo a nivel local.

Hace unos días, desde el Ministerio del Interior se evacuó un informe con un seguimiento acabado de los dieciocho futuros seremis y de los dos coordinadores regionales de área.

La información provino de varias fuentes: conversaciones con autoridades locales (alcaldes, parlamentarios, dirigentes de partidos, etc.); revisión de la prensa local y presencia de los delegados en los medios; seguimiento en redes sociales; constatación empírica del despliegue en terreno, y análisis de competencias políticas y técnicas. A esto, se agregaron situaciones personales que pudieron afectar el trabajo durante el primer mes y medio de gestión de las nuevas autoridades.

Y el resultado no fue muy distinto al que ya se podía percibir en el ambiente político local. LA DISCUSIÓN tuvo acceso a parte del contenido del informe, el cual fue acompañado de links de prensa y documentos, en el caso de situaciones particulares. En algunos análisis, las críticas son constructivas y superables en el tiempo que resta, de cara al debut de la región; en otros, el diagnóstico es lapidario, y seguramente, una nueva evaluación poco antes del 6 de septiembre, defina la permanencia de los delegados en el futuro Gabinete Regional.

Punteros
Si bien el documento de Gobierno no “ranquea” a los delegados, sí es explícito en señalar quiénes han realizado una buena labor y cuentan con el respaldo del Ejecutivo.

Por ejemplo, el delegado de Vivienda, Rodrigo Saavedra (RN), es calificado como el más “avezado” del equipo. Esto, debido a que durante el primer gobierno de Sebastián Piñera ocupó el cargo de seremi de la misma cartera en Bío Bío. También se destaca su presencia en los medios de prensa, en redes sociales, y su manejo técnico.

Quien también es bien evaluado, es el representante de Medio Ambiente, Patricio Caamaño (RN), a quien se le atribuye una actitud “carismática”. También se destaca su presencia en los medios; su despliegue en terreno (ha visitado 12 de las 21 comunas), y su actuar “políticamente correcto”, que le ha permitido generar vínculos con todos los actores de Chile Vamos.

Marta Bravo, delegada de Salud, pese a no provenir del mundo político partidista (aunque es cercana a la UDI), también fue destacada en el informe, principalmente, por manejar de buena manera su presencia mediática de manera acorde a su cargo. Un punto a favor para ella es continuar efectuando una labor técnica que ya venía realizando desde hace tiempo.

En el caso de Cristóbal Jardúa (UDI), delegado de Transportes, se resaltó su conocimiento sobre el área; un amplio despliegue territorial y un destacado manejo de redes sociales para comunicar sus actividades y políticas públicas del sector.

Gustavo Pinto, delegado ministerial de Energía -quien junto a Soledad Castro, de Cultura, fueron nombrados con anterioridad al resto-, es catalogado como técnicamente, “el mejor de todos”. Se resalta, además, su manejo político, de redes y de prensa, principalmente, por su paso por el mundo privado vinculado al área. Sin embargo, pese a esta buena evaluación, se advierte que “podría recibir críticas, pero eso aún no ha ocurrido”. El documento no se refiere a qué aspectos de la labor de Pinto podrían ser cuestionados.

A Soledad Castro (independiente), la primera delegada en ser nombrada en la cartera de Cultura, se le destacó su “buena gestión técnica”. Se le cuestiona su poca presencia en medios y en redes, no obstante, es la única que ha logrado reunirse con los 21 alcaldes de la región. En el informe se consigna que “es muy querida por la gente, pero criticada por los partidos por su visión muy liberal”.

Felipe Rössler (UDI), representante de Educación, es otro de los delegados que el documento consigna como “muy potente en lo técnico”, ya que tiene un conocimiento acabado en el área, en la que trabaja desde hace ya tiempo. En la parte comunicacional, se le critica que sus apariciones sean “reactivas”, y su presencia en redes sociales “es pobre”.

Finalmente, en este primer grupo, emerge la delegada de Mujer y Equidad de Género, Bárbara Hennig (Evópoli), quien es sindicada como la “sorpresa del equipo”. Por su escasa experiencia política (apareció como candidata a consejera regional recién el año pasado), no se le tenía “confianza” en un principio, sin embargo, su despliegue en terreno ha sido positivo, a igual que en redes  sociales, lo cual le ha generado buenas relaciones con los socios de Chile Vamos.

Medianía de la tabla
Ignacio Vera (UDI), delegado ministerial de Obras Públicas, es catalogado como “cercano al delegado Presidencial” y  ha tenido una mediana presencia pública, ya que según el informe, “un cargo de estas características debe ser mejor visibilizado, algo que se espera, ocurra en septiembre”. En el aspecto técnico y político, se maneja bien en el área, y se desenvuelve de buena forma con actores políticos de Gobierno.

Yeniffer Ferrada (RN), delegada del Trabajo, es destacada por su buena relación con los alcaldes; su actividad en comunas y con las oficinas de su dependencia, aunque se le critica su escasa presencia en redes sociales, “las cuales no maneja con destreza”. Se destaca su relación de carácter personal con el alcalde de Coihueco, Carlos Chandía (RN).

El caso del delegado de Agricultura, Juan Carlos Molina (RN) es especial. En el documento se establece que ha existido una constante disputa en el territorio con el seremi de Bío Bío, Fernando Bórquez (también RN). “Administrativamente no se le ha permitido avanzar, pese a que políticamente es más potente que el seremi”, se sostiene en el informe, en el que también se advierte que la actual institucionalidad, reconoce a Bórquez como autoridad.

Roger Cisterna (RN), delegado de Economía, es destacado por un “muy buen trabajo en terreno y técnico en diferentes comunas. Ha tenido poco manejo de redes sociales, y ha recibido criticas por ser hermano de un militante socialista, “lo que ha sabido manejar”, se consigna.

Rodrigo Ramírez (UDI), delegado de Deportes, es considerado políticamene “un muy buen elemento”, ya que ha estado muy activo en redes sociales, al tiempo que su cobertura en medios ha sido “positiva”. Sin embargo, su cercanía con personeros de la ex Nueva Mayoría es mal vista por el oficialismo.

Zona de descenso
La evaluación de Jacqueline Guíñez (RN), delegada de Justicia comienza citando las críticas hacia su nombramiento por haber sido destituida de Gendarmería, tras comprobarse un caso de desfalco. A esto se agrega el reconocimiento de la actual directora nacional de Gendarmería, Claudia Bendeck, a actores políticos locales, de su “nula disposición a trabajar con ella, debido a los antecedente conocidos”, y que fueron anexados al informe. Se suma también evidencia de conflictos con otros delegados, e incluso, con el delegado presidencial y su equipo.

Doris Osses (UDI), la delegada de Desarrollo Social, fue mal calificada respecto de su manejo en redes sociales y presencia en medios. Técnicamente, se sostiene en el informe, “no es una persona que demuestre habilidades idóneas para el cargo”.

En Bienes Nacionales, la delegada Carolina Navarrete (UDI) ha sido fuertemente criticada “producto del desconocimiento del área. Presenta muy poco trabajo en redes y prensa, además de un pobre despliegue territorial”, se consigna en el documento.

María Isabel Ortiz (Evópoli), delegada de Gobierno, es consignada como la de “peor evaluación del grupo, debido a su escaso manejo político y casi nula presencia en redes y prensa”, lo que se suma a sus dificultades para comunicar.

La jefa de la Unidad Regional de la Subere, Bárbara Kopplin (independiente), quien asumió en abril, tampoco es bien evaluada en el informe. Se le critica su poco conocimiento del tema, lo que habría demostrado en instancias públicas y privadas, lo que podría generar problemas en los futuros procesos de inversión, ya que la coordinación entre la URS y el Gobierno Regional es fundamental. Se le critica también su poco componente político, al emitir frases como “Se debe trabajar sin colores políticos, pensando en la gente y con todos”.

Alan Ibáñez (UDI), coordinador regional de Seguridad Pública, también debió recibir críticas en un comienzo por aspectos personales, al haber sido detenido hace unos años conduciendo en estado de ebriedad. También se ha criticado su idoneidad para el cargo, ya que es de profesión kinesiólogo, lo que generó que parlamentarios de Chile Vamos hayan salido a defenderlo.

Finalmente, el delegado ministerial de Hacienda, Álvaro Pezoa (UDI) tiene dos flancos abiertos: en primer término, no hay claridad respecto de si la seremía se instalará en Ñuble, ya que no se ha publicado el decreto que crea el cargo, y el subsecretario de Desarrollo Regional, Felipe Salaberry, no supo explicar en la zona qué ocurriría, y solo se limitó a decir que la instalación sería total. Por otro lado, el delegado debió enfrentar acusaciones por una supuesta estafa, lo que generó un amplio debate en la zona.

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