“Esperamos la salida de 11 obispos, incluido Pellegrin”

Por: Nicole Contreras Fotografía: Agencia Uno 10:05 PM 2018-07-21

Juan Carlos Claret anticipa el encuentro que sostendrá con los laicos de Chillán. 

Los miembros de la organización de Laicos y Laicas de Osorno, quienes desde 2015 se unieron para protestar y exigir a salida del ahora ex obispo Juan Barros acusándolo de encubrir a Karadima, antes de ser escuchados debieron enfrentar las críticas de los propios fieles de su Diócesis, que incluso llamaron a un exorcista para “repararlos espiritualmente” y las del Papa Francisco, quien los llamó “tontos y zurdos”, lo que llevó a muchos a perder su trabajo, porque nadie “quería contradecir al obispo”. 

Su líder, Juan Carlos Claret, afirma que el hecho de que Francisco aceptara la renuncia de Barros hizo que “se probara que no éramos tontos ni zurdos, sino que estábamos reclamando una injusticia, por lo tanto, el Papa nos restituyó la dignidad que en su momento nos arrebató”. Claret ya se prepara para el encuentro “Nueva conciencia laical” que el 2 de agosto unirá a la agrupación de los laicos de Osorno y Chillán. A ellos los llama a luchar “unidos” y a pedir la renuncia de Pellegrin “motivados por el amor hacia a las víctimas”. Víctimas a las que, considera, el obispo no escuchó. 

-¿Cómo surge la idea de desarrollar un encuentro de laicos?
-Desde que el Papa mandó la primera carta en abril hay varias personas que habiendo sufrido abuso sexual o de poder, se han atrevido a denunciar públicamente y sobre todo a organizarse, porque hay que reconocer que si bien en Osorno durante tres años levantamos el problema que se estaba viviendo, muchas personas antes que nosotros ya habían dado esta lucha, pero de manera individual, no de manera colectiva, y esa es la innovación que dio Osorno. Muchas personas que en su momento dieron esta pelea y terminaron siendo marginados de la Iglesia, tanto en Iquique, La Serena, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Chillán, Concepción, están volviendo para conseguir lo que no pudieron. En ese contexto es que nos alegramos mucho cuando en Chillán empiezan a reunirse, ahora que han delimitado una hoja de ruta,  nos han invitado para poder contar nuestra experiencia y si podemos aportar diciéndoles  lo que hemos aprendido, lo que nos tocó también sufrir, con gusto lo haremos, para que el laicado en cada Diócesis no sea un archipiélago, sino que tendamos puentes para intercambiar información, para que en Osorno sepamos lo que está sucediendo en Chillán y viceversa. 

-¿Cómo evalúa el actuar de Carlos Pellegrin?
-Frente al caso de Chillán  hay dos obispos que deberían estar dando respuestas, por un lado Pellegrin y por otro lado el obispo emérito de Puerto Montt, Cristian Caro. Los escándalos empiezan a surgir con el asesinato de Fernández Fletá, pero nadie ha reparado en que Fernández Fletá llegó a Chillán trasladado desde Puerto Montt, y hay otros sacerdotes allí que han muerto en condiciones similares, entonces la pregunta legítima es si Fernández Fletá llegó inocentemente a Chillán, o fue porque lo trasladaron por algún escándalo que en ese momento no quisieron hacer público. 
También hablamos de una negligencia de parte de Pellegrin por la poca acogida a las víctimas y tratar de desentenderse del problema, pero también hay que recordar que parte del actuar de desconocer los casos, es una política que viene dada desde Roma. El Vaticano está juzgando a los obispos por cumplir el trabajo que les encargó. Dónde está el problema del caso chileno, que por un lado se conjugan instituciones que permiten que ocurra abuso y encubrimiento de manera impune, pero también se sumó que llegaron obispos, entre ellos Pellegrin, que terminaron banalizando los problemas, perdieron la capacidad de empatía y de juzgar críticamente las situaciones, transformándose en funcionarios sin capacidad de pensamiento crítico. Les enseñaron a que no se puede dañar la honra del sacerdote investigado o sancionado, pero también es cierto que al obispo le llegaron testimonios de personas que estaban sufriendo y frente a este sufrimiento Pellegrin no hizo nada, entonces es ahí donde ocurre esa negligencia personal de parte de Pellegrin. 

-Pellegrin supo de los casos y sancionó internamente a los sacerdotes y no lo informó a la justicia...
-Y la pregunta ahí es si Pellegrin cumplió los acuerdos que dentro de los obispos chilenos habían hecho, por ejemplo que la Conferencia Episcopal fuese notificada de esas sanciones, lo cierto es que no. 

-¿Confían en el trabajo que está realizando la Comisión Scicluna?
-Nosotros participamos de ese proceso, de las 2.300 páginas del informe Scicluna aportamos 1.500, y participamos porque era la única instancia que nos iba quedando, porque ni siquiera el Estado de Chile ha sido capaz de estar a la altura del conflicto, los tribunales chilenos nos cerraron la puerta por prescripción. Bertomeu y Scicluna hicieron un trabajo muy diligente, pero ahora estamos vigilantes de cuáles serán los pasos que Francisco dará en este tema, que está comenzando con aceptar la renuncia de obispos. Comprendemos que todavía faltan algunas renuncias, nosotros apostamos a la salida de al menos un tercio de la Conferencia Episcopal, o sea al menos 11 obispos de los 33, que son obispos que estarían implicados en encubrimiento, entre ellos está Pellegrin.

-¿Los antecedentes de la comisión deben llegar a la justicia o esto causaría dolor a las víctimas, como dice el obispo de San Bernardo?
-Él señala que revelar el informe de manera inoportuna podría causar daño, entonces la pregunta que surge es cuándo va surgir la oportunidad. Nuestra experiencia con Juan Ignacio González es que finalmente los obispos, él incluido, se cuidan las espaldas, entonces tenemos el resquemor legítimo de si lo que dice el obispo es por un interés genuino por las víctimas o porque no quieren que las malas prácticas de muchos de ellos sean conocidas por toda la ciudadanía, que Chile entero sepa con nombre y apellido quiénes son los responsables. 

-¿El nuncio apostólico le mintió al Papa?
 -Nosotros también teníamos otros contactos por los cuales le hicimos llegar toda la información al Papa, es por eso que el nuncio nos sacó en cara en una oportunidad la información que le enviábamos por esas vías. Por esto no le creo al Papa cuando dice que no tuvo información veraz y equilibrada, porque lo cierto es que sí la tuvo. El Papa tiene que decir que teniendo toda la información, decidió creer en alguna información, pero eso de que le hayan mentido no es así.

-¿Qué mensaje le daría a los laicos de Chillán si no quieren que Pellegrin continúe al mando de la Diócesis?
-Les diría la frase de San Agustín: En lo esencial unidad, en lo dudoso libertad, pero en todo caridad. Qué significa eso en la práctica, que se mantengan unidos en los objetivos que se propongan, y que no le tengan miedo a tener discrepancias entre ellos, tener un grupo unido no significa tener un grupo uniforme, sino que se valore la diversidad de pensamiento porque en el caso nuestro, no muchas veces estuvimos de acuerdo todos en lo que íbamos a hacer, pero cuando la comunidad acordaba eso, todos lo apoyábamos porque considerábamos que era importante no dejarnos solos, muchos creen que cuando uno denuncia estas prácticas dentro de la Iglesia está casi como endemoniado, incluso pidieron un exorcismo. Y que pedir la renuncia de determinadas personas sea motivado por el amor a las víctimas y no me cabe duda de que los laicos de Chillán van en esa línea, por lo que he visto, por lo que he escuchado y por lo que los conozco. 

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