El complejo proceso de elegir a quienes echarán a andar la región

Por: Isabel Charlin 05:40 PM 2018-07-15

Desde hace meses, la oficina de la Delegación Presidencial para la instalación de la Región de Ñuble, ubicada en calle Constitución, recibe diariamente decenas de currículum vitae. Es que las expectativas respecto de los puestos de trabajo que se crearán son altas, y nadie quiere quedarse fuera. Hace unas semanas, una persona está encargada especialmente de seleccionar los CV y entrevistar personas, sin embargo, no todos los cargos que se proveerán se asignarán de manera directa.

El lunes pasado, el Diario Oficial publicó dieciocho decretos con fuerza de ley (DFL) firmados por el Presidente Sebastián Piñera; el ministro (s) de Hacienda y los ministros de cada cartera, que crearon diecisiete cargos de secretarios regionales ministeriales (seremis); veintisiete cargos de directores regionales de servicios (de los cuales 21 se concursarán vía Alta Dirección Pública) y veinticuatro cargos de jefaturas de departamento y otras funciones.

Si bien aún falta que se publiquen los decretos para crear otros cargos directivos que restan, el paso dado la semana pasada por el Ejecutivo permitirá que el Servicio Civil inicie los procesos para llamar a concurso para aquellos cargos ADP, y para otros que determine cada repartición. A toda esta denominada “primera línea” de funcionarios, se sumarán aproximadamente 600 más según los primeros cálculos de la Delegación, en las áreas profesional, técnica, administrativa y auxiliar.

Se trata de dotar a 91 servicios (34 de los cuales no tenían antes presencia en el territorio); a la Intendencia y el Gobierno Regional, y las tres gobernaciones de Punilla, Diguillín e Itata. En estos últimos casos, habrá reasignaciones de funcionarios, por lo que no está claro cuántas personas nuevas serán contratadas.

Cuoteo v/s competencias

Ha sido el propio delegado presidencial, Martín Arrau, quien ha intentado disminuir las expectativas y ha dicho que algunos de los cargos que requiere la región son bastante específicos, y requieren de competencias que, a lo mejor, no se van a encontrar en profesionales ñublensinos. Un tema que escapa a Ñuble, ya que en Bío Bío y otras regiones ha habido retrasos en la conformación de los equipos de los distintos servicios, principalmente, por la falta de profesionales afines al Gobierno que estén dispuestos a trabajar en el servicio público.

Es más, en septiembre las direcciones regionales de los servicios ñublensinos partirán sus funciones con directivos subrogantes, ya que aunque ya se hayan iniciado los concursos vía Servicio Civil, los tiempos de los procesos no dan para que estén los titulares en esa fecha. Incluso, ha ocurrido en el pasado que subrogantes se mantienen por largo tiempo en sus puestos hasta contar con la experiencia mínima requerida, para luego postular, y finalmente, adjudicarse los concursos, que al final, aunque exista un fuerte componente técnico, siempre prima la decisión política en la definición final.

Según la politóloga de la UdeC, Jeanne Simon, la Alta Dirección Pública y el Servicio Civil son un aporte, pese a las falencias que aún tiene el sistema. “Aunque el objetivo del Servicio Civil es contar con los y las mejores gerentes públicos/as comprometidos/as con el desarrollo del país y las regiones, es cierto que se mantiene un cierto sesgo político en la designación de las personas. Al mismo tiempo, el riguroso proceso de selección de la terna sí favorece que tengan también conocimiento técnico. Además, el proceso de inducción y los convenios de desempeño favorecen también mayor cumplimiento de los cargos”, sostuvo la académica.

Para Simon, “echar a andar la Región de Ñuble requiere de una combinación entre  personas con conocimiento del sector público, como también personas con liderazgo y visión. Todos deben tener un compromiso con la nueva región que va más allá de su posición partidaria. Además, considerando la importancia de dicho desafío, lo importante es contar con un equipo que se mantenga en sus puestos al menos en el primer año, porque cambios en la dirección pueden entorpecer el mismo proceso”, aseveró.

En un análisis más político, el sociólogo Daniel Fuentes cree que el sistema de Alta Dirección Pública presenta un gran problema para el cuoteo político, “porque eleva el estándar, lo que implica buscar postulantes idóneos en lo humano, en lo técnico-profesional y en lo político. Esa tríada es compleja, porque al final siempre prima la lógica del cuoteo político, y buenos profesionales con las condiciones humanas adecuadas -entiéndase perfil para el cargo y competencias- miren con desconfianza el proceso de ADP”, sostuvo el académico. 

Fuentes agregó que sería preferible que “uno pudiese optar a los cargos desde las competencias técnicas y desde los perfiles sicológicos. Pero sabemos que esos discursos propios de la política, como que ‘hay que sacar la grasa del Estado’ terminan siendo solo un cambio de grasa. Es penoso ver que la futura región se construirá con la mirada del vencedor políticamente correcto, y en ningún caso, con la lógica del perfil adecuado al cargo. Nada nuevo bajo el sol”, advirtió.

Técnicos que ‘brillen’

La académica y experta en Marketing Político, Paulina Pinchart, es bastante escéptica respecto de la real eficacia del sistema de Alta Dirección Pública.

“Es una práctica generalizada colocar a directores regionales subrograntes y mantenerlos así por bastante tiempo mientras se realizan los concursos, para que así ellos cumplan con la permanencia en el servicio que les exige la ley para postular y después adjudicarse el proceso. El sistema ADP puede tener muchos componentes técnicos durante la postulación, pero finalmente, quienes quedan en la terna, son quienes pertenecen al sector gobernante, algo que a mi juicio, es nefasto, pues habiendo cargos en el sistema de administración pública en los que efectivamente, se necesitan profesionales con competencias técnicas, con expertise; al elegir finalmente con un criterio político, se desdibuja el espíritu del sistema”, manifestó.

En el caso de los funcionarios de confianza política, como los secretarios regionales ministeriales, Paulina Pinchart tiene una teoría respecto de los problemas que ha tenido el Gobierno para llenar dichos cupos en todo el país, incluido Ñuble, con los cuestionados nombramientos de algunos delegados ministeriales.

“Cuando la gente de centro izquierda se va a colaborar al Gobierno, deja atrás trabajos similares o solo un poco mejores por un tema de ideología. En la centro derecha, en cambio, deben dejar trabajos mucho más buenos que los que les ofrecen, algo que se ve especialmente en las seremías de derecha, donde abundan los profesionales jóvenes, cuyo costo alternativo de empleo es mucho menor. Se ve especialmente en las carteras de Salud, donde tienen altos sueldos en el sector privado, por lo tanto, cuesta ‘sacrificarse’ para colaborar con el sistema público”, planteó Pinchart.

Según la académica las redes del Presidente Piñera y del Gobierno están en el ámbito empresarial, no en los mandos medios, “por lo tanto, es gente que no va a dejar sueldos millonarios por venirse a trabajar a una dirección de servicio o seremía. De ahí que encuentren sus representantes en la gente joven”, precisó. Contar con gente joven y sin demasiada experiencia política y técnica, según Paulina Pinchart, puede pasar la cuenta en la construcción de la nueva región, más que por el lado de los seremis, por el de los directores de servicio.

“Los seremis, si bien obedecen a dos jefes (ministro e intendente), no tienen un gran poder de decisión, sino que son más bien ejecutores de órdenes. El único que sí tiene que tener cierto dominio político y comprender cómo funcionan estos organigramas matriciales de los gobiernos, es el seremi de Gobierno. En cambio, a nivel de direcciones regionales de servicio, hay que proponer muchas más cosas y no solo ejecutar, y ahí sí se necesita gente con expertise tanto política como técnica. A alguien que nunca ha estado en el sector público le es muy difícil llegar por primera vez, porque en el sector privado prima la eficacia y eficiencia: ‘haga las cosas bien, pero rápido’. En el sector público, en cambio, es muy difícil entender que hay que llenar una serie de papeles porque o si no, se puede caer en problemas legales. Se privilegia hacer algo bien desde el punto legal, que desde la rapidez. De ahí que traer a alguien que no entiende que en el sector público todo se hace por decreto es terriblemente peligroso y frustrante para esa persona. Al lado del cargo político siempre tiene que haber un técnico que  brille. Por eso los subsecretarios son tan importantes en los ministerios”, concluyó Pinchart.

Comentarios