Estudio revela alta precariedad laboral femenina en Ñuble

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 09:35 AM 2018-07-13

Un 55,5% de los habitantes de Ñuble considera que las remuneraciones percibidas por las mujeres no son adecuadas al tipo de labor que realizan.

Así lo reveló la sexta versión de la encuesta “El pulso de la economía desde Ñuble”, que realiza la Facultad de Ciencias Empresariales (FACE) de la Universidad del Bío-Bío y la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Ñuble (Corñuble), cuyos resultados fueron presentados ayer en Chillán y que por primera vez incorporaron temas de género y de desigualdad.

La presentación estuvo a cargo del decano de la FACE, Benito Umaña, quien explicó que en el contexto actual, con el movimiento social que se está produciendo en el país, “era importante entregar información más cuantitativa asociada a temas que hoy están sobre la mesa, y por lo tanto, queríamos constatar una opinión representativa de la población, de manera de ayudar a la definición de políticas públicas y también a nosotros como institución, poder visualizar aspectos ligados a la formación”.

En la actividad también participaron el presidente de Corñuble, Juan Ramírez; el presidente de la Cámara de Comercio de Chillán, Alejandro Lama; el delegado ministerial de Hacienda en Ñuble, Álvaro Pezoa; y la directora del Centro de Estudios Ñuble UBB, Julia Fawaz.

La encuesta se aplicó a mil personas de manera presencial entre el 15 y el 18 de junio en Chillán, pero considera a residentes no solo de la capital regional, sino que también de otras 16 comunas.

Al consultar si las remuneraciones de las mujeres son adecuadas al tipo de labor que realizan en una organización, un 25,7% se muestra en total desacuerdo; un 29,8% en desacuerdo; un 12,7% de acuerdo; y un 4,1% totalmente de acuerdo.

En cuanto a la participación de género, el 30,4% identifica que en su lugar de trabajo participan más mujeres que hombres, mientras que un 18,5% afirma que laboran más varones, y un 14,5% señala que ambos se equiparan.

Por otra parte, solo el 25,5% de los encuestados declara que en su lugar de trabajo existe pre y post natal femenino, post natal masculino y sala cuna o pago de sala cuna, mientras que el 55,8% desconoce si existen beneficios parentales en su organización.

Precariedad laboral

Consultado por el porcentaje de encuestados que no considera adecuados los salarios de las mujeres, Umaña comentó que esperaban una cifra mayor. “Porque ese número es más o menos el porcentaje de mujeres que responde en la encuesta, y pensábamos que los hombres también creían lo mismo, pero parece que no”.

El académico planteó que “en Chile nos ocurre a veces que nos vamos a los extremos, por lo tanto, hay que tener cuidado sobre cómo abordar este tema como política pública, con una mirada de largo plazo”.

En ese sentido, el decano de la FACE subrayó que es importante “cómo hacemos la bajada de estos temas, que son discusiones sociales, que son cambios que tenemos que enfrentar y que están ocurriendo, de cómo incorporamos a la mujer en el mercado laboral de manera adecuada”.

Al respecto, la investigadora del Departamento de Ciencias Sociales de la UBB, Julia Fawaz, advirtió que se está produciendo una feminización del mercado laboral, vale decir, un aumento progresivo de la participación de mujeres en la fuerza de trabajo local. Sin embargo, muchas se están enfrentando al problema del desempleo, lo que según explicó, responde justamente a esa feminización, que muchas veces se observa en periodos de crisis, en que la mujer sale a buscar trabajo cuando el marido pierde su empleo, por ejemplo.

Según el último informe de empleo del INE, correspondiente al trimestre marzo-mayo, mientras la tasa de desocupación de los hombres en Ñuble fue de 4,3%, la de mujeres llegó a 11,4%.

Fawaz planteó, además, que “esta encuesta da cuenta, en alguna medida, de la precarización del empleo femenino en Ñuble, porque por un lado, está el desconocimiento que muestran algunos encuestados respecto a si en sus lugares de trabajo existen beneficios de maternidad, información que uno espera que la gente que trabaja en una empresa la tenga, lo que puede deberse a que no existen o que no han sido difundidos, y además, porque muchas mujeres no trabajan en empresas, o tienen su microempresa, o no tienen contrato de trabajo o se desempeñan de forma temporal, y por lo tanto, no tienen acceso a todos los beneficios”.

La académica afirmó que “la precarización del empleo femenino se refleja en varias dimensiones, por un lado, que ganan menos que los hombres con un mismo nivel de competencia y realizando el mismo trabajo, esa es una realidad que se ha puesto en evidencia hoy en todos los movimientos feministas. Y por otro lado, también a nivel del microemprendimiento hay una precarización, porque la mayor parte del microemprendimiento femenino -nosotros lo hemos estudiado en Ñuble- no es formal, aunque ha ido creciendo la formalidad, pero además, generalmente son más pequeños que los que realizan los hombres, no progresan a etapas más desarrolladas del negocio, la mayoría de las mujeres emprendedoras no tiene esa visión de la proyección de su actividad microempresarial como un negocio, sino como un ingreso complementario al hogar, y su actividad la definen casi siempre en función a su familia; y eso por supuesto que limita las posibilidades de proyección”.

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