[Editorial] Virtudes políticas

Por: 04:40 PM 2016-05-11

La política local que por estos días lamenta la partida de uno de sus representantes más carismáticos, como fue el alcalde de Pinto Fernando Chávez, pronto dará vuelta la página para sumergirse en la definición de los postulantes a los gobiernos de las 21 comunas de Ñuble y al perfil que deberían tener para ser electos en los comicios que se realizarán dentro de 5 meses.En los partidos y conglomerados hablan de una mezcla de caras nuevas y políticos con experiencia, mientras que la ciudadanía sigue mirando con desconfianza los procesos de definición de candidatos, ya sea primarias, encuestas u otros mecanismos de selección. 

Es clara e indudable la responsabilidad en esa mala imagen de los mismos políticos locales. No hay más que mirar los resultados de varios que suenan como candidatos y sus antiguas gestiones, el abismo entre lo que prometían y lo que terminaron haciendo. 

Sin embargo, hay que tener cuidado con esa tendencia a la sobre simplificación y cargar toda la responsabilidad de lo bueno o malo que pase a los políticos, o afirmar que nadie, por haber antes sido candidato o ejercido un cargo de alcalde o concejal, no puede repetirse el plato. Igualmente, sería injusto y desalentador pensar que son todos iguales; esa otra generalización es, en realidad, la mejor defensa para los que no la merecen. 

Los políticos no son todos iguales, como los ciudadanos tampoco lo son. Y, en verdad, ellos no son los únicos responsables del actual estado de cosas; parte de la ciudadanía comparte esa pesada carga. Son muchos los que, sin actuar en la política partidaria, se desempeñan en posiciones de liderazgo en la sociedad: empresarios, sindicalistas, docentes, profesionales, artistas, intelectuales, dirigentes deportivos, de organizaciones de la sociedad civil, etc. Y si bien es cierto que el grado de responsabilidad no es el mismo, la corresponsabilidad por la conducción de una ciudad, es de toda su dirigencia. 

¿Asumimos entonces con honestidad nuestro grado de corresponsabilidad por las cuestiones públicas? ¿Son nuestras conductas tan distintas de la de los políticos que tanto criticamos? ¿Somos conscientes de nuestro rol en el avance o retroceso de nuestra comuna? 

Al responder estas preguntas se llega a la conclusión de que los políticos nos representan bien. Que ellos son la imagen que el espejo nos devuelve. Que la pobreza de visión y gestión para liderar una ciudad es también equivalente a la pobreza de nuestras acciones y a nuestra ineptitud para aceptarnos como miembros de una misma sociedad. Ineptitud para generar esa confianza básica que precede a cualquier proyecto relevante. 

El gran desafío es entonces reconocer, en primer lugar, nuestro grado de corresponsabilidad. Dejar de mirar siempre al político como el único responsable de nuestros pesares y comprender que entre todos construimos la comuna en que vivimos. 

Bien lo expresaron ayer los diferentes oradores que participaron en el funeral del alcalde Chávez, la única forma de romper el círculo de apatía y desilusión que amenaza a nuestra democracia es iniciar una nueva cultura política basada en la humildad, la tolerancia y la buena gestión, todas virtudes que destacaron en el fallecido jefe comunal pinteño. Habría que agregar, sin embargo, que para que aquello sea posible es imprescindible que los ciudadanos asuman que no basta con un líder honesto y carismático, sino también con ciudadanos activos y responsables, conscientes de que la política les pertenece, que son la razón de ser de ella y los destinatarios finales de todos sus anhelos, desvelos, triunfos y fracasos. 
 

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