Llega muestra que cuestiona la identidad chillaneja

Por: Carolina Marcos Fotografía: Fernando Villa 08:25 PM 2018-07-07

Marcos Fisurados lleva varios días trabajando en el montaje de esta muestra, que de seguro dará que hablar. 

“438 Muecas, Epidemia de baile en Chillán” fue el título de la intervención callejera que el artista Marcos Fisurados realizó en el marco de la actividad “438 Cuecas”, evento que se organiza cada año con  motivo del aniversario de la ciudad. El artista visual quería interpelar a los chillanejos con sugerentes frases que dan cuenta de su oposición a algunas costumbres arraigadamente chillanejas. Pero además de la instalación callejera a través de ilustraciones y frases, el artista creó un evento falso en Facebook en donde desplegó toda su crítica.

Parte de esta visión es la que estará presente en el Centro de Extensión de la UBB hasta agosto a través del montaje “Tectónica Orgánica: Hacia una comprensión de la vanitas chillaneja”, que Marcos inaugurará este lunes en la Sala Marta Colvin a partir de las 19.00 horas con entrada liberada. En la muestra, Fisurados interpela a Chillán y sus costumbres culturales tales como la misma actividad de la Casa del Deporte o el excesivo homenaje a sus celebridades difuntas.

Se trata de un montaje interdisciplinario que fusiona el arte gráfico, la instalación y el texto. Para este montaje, Marcos y la UBB llevan trabajando varios días, acomodando el espacio que contendrá múltiples técnicas que apuntan hacia un concepto: Chillán y su identidad cultural.

“La condición necrofílica chillaneja se observa en el culto a grandes autores muertos y cobra sentido con la gran animita erigida frente a la Plaza de Armas de la ciudad, motivada por la persistencia del trauma del terremoto de 1939”, sostiene el autor. 

“En este contexto toma una nueva significancia la locución latina ‘Mors absconditus’ (estado de descomposición) referida a los primeros antecedentes pictóricos de los bodegones barrocos (más conocidos como “naturalezas muertas”) del tipo ‘Vanitas’. Estas imágenes consistían en cráneos pintados al reverso de los cuadros. Ahora, en Chillán, esa relación se ha invertido, se ha siniestrado como un incendio siniestra la materia, de modo que el carácter necrofílico chillanejo ya no está al reverso, sino que saluda de frente”, concluye Fisurados.

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