“Las ferias del Paseo Arauco son un estímulo al emprendedor”

Por: Fotografía: José Luis Montes 09:40 PM 2016-05-10

David Concha es un apicultor de Portezuelo que conoce de ferias, ya que lleva más de una década itinerando por todo el país con sus productos. Hoy era uno de los cerca de 40 emprendedores que ofrecen su producción en el Paseo Arauco -donde se puede encontrar desde artesanía en lana,  hasta vino y licores de miel- y comentó que este espacio que ofrece el municipio de Chillán a sus productores y a los de comunas vecinas, es de alta convocatoria y un real estímulo para los pequeños  emprendedores.


La feria se mantendrá hasta el jueves y tiene el incentivo de una variada oferta, como plantas, vinos, artesanía, pan amasado, dulces, productos de la colmena, mermeladas, agroprocesados y remata al frente de Scotiabank con un stand de cecinas, que cuenta con anticuchos que hicieron furor ayer a la hora de almuerzo. Como pocas veces, los puestos -cerca de 40-  están repletando por dos lados de la cuadra entre El Roble y Constitución.


Sobre David Concha, se puede decir que es un emprendedor neto, un joven de campo que soñaba desde niño con las colmenas y las abejas. Pese a que no tuvo la educación formal completa, porque era un joven del sector rural de Cabrería en Portezuelo, logró sacar su segundo medio y a los 21 años comenzó a cumplir su sueño capturando un enjambre y metiéndolo en un cajón rústico, sin otro recurso que la intuición.


“Hasta el día de hoy estoy aprendiendo de las abejas en la colmena y estudiando todo lo que llega a mis manos por internet o de otra forma. Siempre me ha gustado el tema de la innovación y he participado en varios concursos de proyectos en apricultura. He ganado como 15, y entre ellos uno de Innova Bío Bío que me ha servido mucho, que es un invernadero de abejas, con lo que buscaba producir reinas en forma temprana”, dice el pequeño empresario, agregando que la finalidad del proyecto no resultó, pero que le dio pie para muchas otras experiencias que lo han ido guiando hacia su actual situación.


“Mi negocio no es una industria, ya que no me permitiría ser orgánico. Eso lo logro con un trabajo artesanal, con una cantidad reducida de colmenas, del orden de 40, donde puedo trabajar solo con productos naturales, sin utilización de químicos.  Produzco poco, pero con alto valor agregado como licores y vinagres con miel, cosméticos  y mieles con sabor. Otro producto que estoy trabajando es la apitoxina, que es el veneno de la abeja y que usado en cantidades apropiadas es medicinal para casos de artritis, artrosis, tendinitis, jaquecas y otros” comenta el emprendedor.


ORDEÑANDO ABEJAS
Explica que para obtener la materia prima, la apitoxina, se arma de paciencia y comienza a una suerte de ordeña de abeja por abeja: “Cuando uno las toma, algunas sueltan una gotita de veneno y yo la recolecto en una pipeta... con 30 gotas puedo elaborar medio kilo de crema. Hay que sentarse al lado de la colmena y trabajar en el tema con calma”.


También explica que está sacando un producto de miel y maqui que tiene mucha demanda: “Tengo mis propias matas de maqui en el campo en Cabrería, que es de 22 hectáreas de secano, y las abejas se alimentan de la flor. Además participo en un proyecto  del Instituto Forestal que está impulsando pequeños bosques melíferos. El año pasado plantamos 400 quillayes y otros tantos madroños... en tres años, cuando comiencen a tener buena floración, estaremos viendo los resultados”.


En este tema agrega que el mismo ha plantado y fortalecido otras especies nativas, con la seguridad que se puede plantear un sistema del tipo agroforestal, donde el producto principal provenga de la colmena y los subproductos de otras actividades del agro, lo que no deja de ser interesante si se considera que el secano interior de Ñuble no tiene muchas alternativas productivas fuera de la viña. “Yo ya estoy rodeado de forestales y mis abejas necesitan flores de árboles nativos”, explica.


David Concha por esta situación no centra su quehacer en la producción de miel, sino que busca fórmulas para agregar valor a su producto diferenciándolo. Por ello incursionó primero en la crianza de reinas, para lo cual hizo decenas de pequeñas colmenas al interior de un invernadero, al que las abejas ingresaban y salían por mangueras adosadas a la muralla que las conducían a las piqueras de las colmenitas.


El concepto fue exitoso, pero a pesar del invernadero no pudo sacar las reinas en la temporada del año que se requerían y la inestablidad que le estaba planteando el cambio climático lo llevó  a postergar el proyecto. Después estuvo entre los pioneros de las mieles con sabor, tendencia que observó en viajes de captura tecnológica para apicultores a Italia y Ecuador. Ahora ha agregado la apitoxina y diversifica en productos cosméticos, vinagres, jabones, etc.


David Concha es también de los primeros apicultores profesionales de Chile con reconocimiento del Estado y es instructor en apicultura. Comenta que la realización de ferias como la que estará hasta el jueves en el Paseo Arauco, cuando se iniciaba, le habrían significado un avance mucho más rápido en su negocio.

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