Región agrícola-forestal: ¿Hacia dónde debe ir nuestra estrategia?

Por: Isabel Charlin Fotografía: La Discusión 08:45 PM 2018-06-30

La sub rama económica “Hoteles” es especialmente fuerte en la Provincia de Diguillín.

72% de los trabajadores de Ñuble se concentra en Diguillín; 8,3% en Itata y 19,5% en Punilla.

Hasta ahora, Ñuble como provincia no contaba con datos duros que dieran luces respecto de qué somos y dónde estamos. De ahí la importancia del informe elaborado por Flacso-Chile, convenio suscrito en enero pasado con la Subdere y la anterior Delegación Presidencial, y cuyos resultados fueron dados a conocer el jueves pasado, por la actual administración.

Entre las dimensiones estudiadas, que aportaron información para construir la futura estrategia de desarrollo regional, está la caracterización económica de la nueva región, que concluyó con cifras y datos, que el nuevo territorio tiene un alta especialización en los rubros agrícola y silvícola, y que estos, a su vez, son de muy baja productividad.

Un desafío no menor para las futuras autoridades, que deberán elaborar las directrices para cambiar el rostro productivo de Ñuble, que al alero de este estudio, deberá definirse como una región agrícola y forestal, teniendo en cuenta que un 49,3% del uso de suelo en el territorio, corresponde a bosques.

Para el investigador de Flacso que lideró esta primera etapa del estudio de línea base para la futura Estrategia Regional de Desarrollo (ERD), Fabricio Franco, ya no es parte de la discusión plantear si Ñuble es una región forestal

“Creo que lo son. Cuando tienes el 50% de tu territorio dedicado a la producción forestal, eres, más allá de que quieras. El tema es qué tipo de región forestal quieren ser. ¿Quieren ser una versión ikea sueca, pero en América del Sur? Y entonces tener un valor agregado en la madera, producir muebles de madera para el mercado interno y exportar; hacer elaboramiento productivo, ¿O quieren seguir produciendo chip? No es el tema si soy o no, sino qué tipo quiero ser?”, sostuvo el consultor.

Este cambio -o aceptación- de paradigma debe ser internalizado para elaborar la futura estrategia, según Franco, pues al revisar los datos, Ñuble ya no es eminentemente agrícola.

Ñuble es agrícola, pero antes lo era más. La Agricultura emplea más gente que la industria forestal, pero son trabajos de menor calidad. Si esta industria forestal con la que cuentan tuviera valor agregado, obviamente emplearía a más gente. Es una decisión política ver hacia dónde van”, sostuvo el representante de Flacso.

Precisamente, hacia dónde irá Ñuble, es un tema que ya está abordando la Delegación Presidencial para la instalación de la región.

“En las conversaciones semanales que tenemos con actores locales, hemos definido la necesidad de crear un Consejo Público Privado para revisar lo que se hace en investigación y desarrollo, que sea algo aplicado, algo más cercano a la realidad, hacia el mundo laboral, a lo que podemos producir y exportar como región, para agregarle valor a nuestro desarrollo”, planteó el delegado presidencial, Martín Arrau. 

Para el senador de la UDI, Víctor Pérez, las decisiones que se tomen de aquí en adelante serán cruciales

“No creamos una región por crearla. La creamos para cambiar una realidad que golpea prácticamente a todas las comunidades de Ñuble. Una vez que entre en vigencia el traspaso de competencias hacia los gobiernos regionales, debiéramos solicitar aquellas ligadas a los instrumentos de fomento, para darle a la región el sello que requiere”, sostuvo.

Respecto de este “sello”, la ex delegada presidencial, Lorena Vera, comparte la visión de Fabricio Franco en torno a la dualidad productiva de la región.

Nosotros nos definimos como una región agrícola, y hoy, el 50% de nuestro territorio tiene un uso forestal, por lo tanto, esa definición ya no debe ser solo agrícola. Debemos tomar conciencia que también somos una región forestal, porque estos bosques no los podemos hacer desaparecer. Lo que sí podemos es desarrollar políticas para poner un límite que nos permita ordenar nuestro territorio en el mundo agrícola; que permita seguir teniendo este desarrollo agropecuario, y que nuestro desarrollo forestal tenga un agregado de materia prima, porque en las faenas forestales se ocupa menor cantidad de mano de obra y también tenemos problemas ligados a la utilización del suelo y el agua, un tema complejo cuando miramos la ruralidad”, aseveró la ex autoridad.

Caracterización económica de Ñuble

Si bien aún no se tiene información económica desagregada a nivel de la Región de Ñuble, el informe de Flacso realizó de forma indirecta una caracterización económica en la que se recurrió a información proporcionada por el Servicio de Impuestos Internos, la cual recolecta datos de las empresas, y los agrupa por ramas de actividad económica para las variables número de empresas, empleados y valor de ventas. En el estudio se trabajó solo con la información de empleo, que es la que las empresas entregan más rigurosamente, ya que la de valor de ventas, que sería muy útil, presenta en la consolidación de información muchos casilleros vacíos.

A nivel nacional se reportan 8,9 millones de trabajadores, de los cuales 484.970 se emplean en la Región del Bío Bío (5,44%) y 119.744 en la Región de Ñuble (1,34%). De estos últimos, el 72% se localiza en la Provincia de Diguillín, 8,3% en Itata y 19,5% en Punilla. En general, el peso económico de cada una de las provincias y regiones es menor que el peso poblacional. Es decir, en función de la población que concentran, en primera instancia, debieran concentrar mayor nivel de actividad económica.

Al estudiar la distribución por ramas de actividad económica, para detectar cuáles son los perfiles productivos de especialización que presenta la nueva región, a primera vista, se advierte mayor concentración de empleo en las ramas Agricultura y Comercio.

Se puede advertir, que las provincias de Itata y Punilla tienen estructuras productivas bastante más especializadas, que Diguillín, que tiene una estructura productiva más diversificada.

Las tres provincias de la región, y Ñuble mismo, están altamente especializadas en Agricultura, Itata y Punilla en mayor medida. Aparecen también como sectores de especialización importantes Enseñanza y Otros Servicios Sociales Comunitarios. Pero, no hay duda que es el sector agrícola el que soporta una buena parte de la actividad económica de la nueva región.

De acuerdo al estudio de Flacso, se obtiene mayor precisión en esta información si las ramas de actividad se abren en sub rubros

Entre los sectores más específicos de la Agricultura en los que se especializan las provincias de la Región de Ñuble están una vez más, la silvicultura.

Asimismo, si bien las Industrias No Metálicas no aparecen como rama de especialización, al interior de ella se presentan dos sub ramas en las cuales las provincias de Ñuble sí están especializadas y éstas son, conforme con lo anterior, Aserrado y Acepilladura de Maderas y Fabricación de Productos de Madera.

Por otra parte, solo Diguillín aparece especializada en Hoteles y Restaurantes, y al mirar con más detalle el sub rubro, su especialidad más concreta es en la sub rama de Hoteles. 

En conclusión, según el informe de Flacso, se puede afirmar que la Región de Ñuble está bastante más especializada que la Región del Bío Bío, que anteriormente la contenía. Que sus mayores especializaciones están más cercanas a la Rama de la Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, y dentro de esta última, destaca principalmente la sub rama silvícola. Que si bien la nueva región no tiene especialización manufacturera, al mirar más detenidamente en las sub ramas, se pueden advertir algunas especializaciones que están en directa relación con la vocación maderera de la región.

En definitiva, se sostiene en el documento, la nueva Región de Ñuble tiene un desafío no menor, ya que a la luz de los datos, ha tenido una evolución económica que la sitúa, en algunas de sus provincias y comunas, como ‘expulsoras’ de población (como es el caso de Ninhue, Cobquecura, Portezuelo, Ñiquén, Coelemu, San Ignacio, El Carmen y Pemuco), y que está asentada sobre una base económica muy especializada en ramas de actividad tradicionales que pueden no estar suficientemente preparadas para servir de motor de crecimiento y desarrollo de la región.

Baja productividad

En parte, advierte el estudio, esto se sustenta en las productividades que estas ramas exhiben en la nueva Región de Ñuble. 

La productividad, que se calculó como el cociente entre las ventas y los trabajadores por empresas por ramas de actividad económica (indicador que es un ‘proxy’ de la productividad, ya que son ventas por trabajador y no producto por trabajador; y la información de ventas puede estar algo subestimada porque no todas las empresas las informan); indica que en promedio, todas las provincias de Ñuble tienen productividades inferiores a Bío Bío y al país en su conjunto. La productividad del sector agrícola en cada provincia es mayor que el promedio de la respectiva provincia, pero bastante inferior a la productividad del sector a nivel de la Región de Bío Bío y del país en su conjunto.

Las provincias de la Región de Ñuble tienen productividades muy por debajo del promedio nacional. Incluso, la Región del Bío Bío exhibe también una productividad muy baja. Con la sola excepción del sector de Intermediación Financiera en Punilla, todas las ramas de actividad de las provincias de Ñuble tienen bajas productividades.

Lo preocupante, según advierte el estudio de Flacso, es que los sectores de especialización en que la Región de Ñuble concentra bastante actividad económica, también son de muy baja productividad, presagiando con ello un tremendo desafío para impulsar programas reactivadores en esta nueva región.
En definitiva, concluye el documento, en la nueva Región de Ñuble se está frente a un panorama económico relativamente similar al que ha presentado la evolución económica de la antigua Región del Bío Bío, solo que con niveles de especialización económica todavía más altos.

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