[Editorial] Un servidor público

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:15 AM 2016-05-10

Si una comunidad de personas se mueve hacia el desarrollo y el bienestar de sus habitantes, el ingrediente activo que conjuga y fusiona toda la estructura del ente que gobierna y administra un espacio territorial para el bien común no es, al final del día, un presupuesto millonario, un ejército de profesionales con magister y doctorado o los contactos y redes que se tengan en el gobierno de turno, sino un simple, único y esencial ingrediente: la dedicación y buena fe de los servidores públicos.

¿Qué significa entonces ser un servidor público? La respuesta yace en el alcance de sus obligaciones, que provienen de fuentes muy distintas. Una parte de la obligación nace de los marcos normativos que regulan el comportamiento de quienes ejercen esta función y de las expectativas de cumplimiento de dichas normas. Por otro lado está la obligación que emana del sentido de compromiso para con el bien común y que en el caso de autoridades electas se configura bajo la implícita promesa de “hacer todo lo posible por ayudar a los demás”.

Es precisamente esta dimensión la que permite entender la tristeza y extravío que experimenta la gente de Pinto ante la pérdida de Fernando Chávez Guíñez, su alcalde fallecido el pasado domingo en un accidente automovilístico ocurrido en un estrecho y oscuro camino vecinal de esa comuna.

Ayer, la iglesia del pueblo se vio colmada por familiares, amigos, vecinos, aliados políticos y también adversarios, todos unidos por el profundo sentimiento de estar despidiendo a un gran líder, mientras desde el mundo político y social distintas voces ponían de relieve, con emotivas palabras, sus sobresalientes virtudes volcadas al servicio público que lo llevaron en 2012 a ser reelecto con una de las tres más altas votaciones del país. 
Chávez encarnó un estilo cercano, comprometido, eficiente y confiable de autoridad local. En un momento podía estar resolviendo un problema vecinal menor y en otro gestionando una millonaria inversión pública o privada. De hecho, logró pavimentar prácticamente todas las calles de Pinto y concretó otros importantes avances en infraestructura, sin embargo no son esos resultados los que se repiten hasta el eco en los testimonios de su comunidad, sino virtudes como la sencillez, la empatía y la capacidad de escucha.   

Fue también un ejemplo de meritocracia dentro de la política local, escalando desde la dirigencia juvenil hasta una expectante carrera como parlamentario, y un activo promotor de iniciativas que convocaban transversalmente a la ciudadanía, independiente de su color político. No es casualidad que aliados y rivales destaquen su habilidad política, entendida como la aptitud para resolver los problemas de manera que sin provocar tensiones insoportables se podía alcanzar el fin deseado, que no es otro que el bien general de la comunidad.

En su “Teoría del Individualismo Metodológico”, Paul Buchanan sostiene la premisa de que el comportamiento de los políticos no es diferente al de otros actores económicos, y lo que buscan es maximizar sus propios intereses y solo como objetivo secundario aspiran al bien social. Fernando Chávez fue todo lo contrario. Fue un servidor público que procuró el bien ajeno aun a costa del propio y que desde su función de alcalde aportó a la construcción de una mejor sociedad. 

Su ejemplo realza el sentido del servicio público comprometido y honesto y reivindica a la política como una actividad humana que plantea altas exigencias de sentimiento moral y capacidad de entender el alma de los otros.
 

Comentarios