438 años

Por: 10:30 AM 2018-06-26

A Chillán el paso del tiempo le ha agregado algo más que el envejecimiento. Hay condiciones de vida, vínculos y costumbres que evolucionaron, y otras que no, en una dinámica que tiene como protagonistas a las personas y que no podemos perder nunca de vista, pues la identidad y personalidad de una ciudad se construye según las riquezas y flaquezas de los seres humanos que la conforman y dirigen. 

Debemos preguntarnos entonces qué está ocurriendo en la capital de Ñuble que hoy cumple 438 años y que llegará en pocos años a los 200 mil habitantes. ¿Qué tipo de ciudad y de ciudadanos se está forjando? ¿Qué condiciones tiene para cumplir su nuevo rol de capital regional? 

La expansión habitacional, los errores en la planificación territorial y problemas ambientales, por una parte; y una creciente oferta educacional que conduce a mayor movilidad social, están marcando la pauta y dando una nueva forma a Chillán y también a los chillanejos.

Actualmente, detener y revertir el deterioro urbano y ambiental es el primer y gran reto que debe asumir la ciudad. De nada sirve la positiva aspiración de ser una capital regional y pensar un porvenir, sin duda mejor, si no se resuelven cuestiones básicas para la calidad de vida de las personas, como la movilidad y la contaminación atmosférica. 

Solo así, con una visión realista y superadora, podremos transitar los caminos que conducen a resultados auspiciosos y enfrentar los obstáculos que debemos sortear para no caer en la intrascendencia o en seguir haciendo más de lo mismo. 

La participación ciudadana y la asociatividad van muy de la mano para derrocar ese contraste entre lo que se quiere y lo que se puede, y si bien canales tradicionales como partidos políticos y organizaciones vecinales han ido decayendo, se advierten también en la ciudad nuevos formatos de implicación en los asuntos colectivos que deben ser considerados por las autoridades locales.

El cambio que tendrá Chillán no solo será político y administrativo. Ser la capital de la Región de Ñuble significa también ser un referente social, cultural y económico de todas las comunas y provincias del nuevo territorio, además de un centro de servicios eficiente y especializado. 

Hoy estamos lejos de aquella visión, pero concretarla es posible y un primer paso es ser capaces de comprender los errores y aciertos que han marcado nuestro desarrollo. Solo así, con una visión objetiva, poniendo en su real dimensión aspectos positivos y negativos tendremos un panorama claro de qué hacer y cómo hacerlo, y no volveremos a tropezar con las mismas piedras.

Una ciudad que cumple 438 años puede y debe considerarse madura y asumir que su destino es de su entera responsabilidad. La ciudad es el lugar físico en el cual han convivido y conviven pasado, presente y futuro, siempre atados a una realidad que no siempre nos ha ofrecido las mejores posibilidades de desarrollo, pero en la que subyace un inherente deseo de progresar y que sigue siendo fuente de esperanza para Chillán y sus habitantes.

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