Descartan poner barandas en puentes rurales tras accidente de alcalde

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 10:00 PM 2016-05-09

Paradójicamente la muerte del alcalde de Pinto, Fernando Chávez, se registró en uno de esos puentes fabricados casi artesanalmente con tablones de madera, y que además no poseen barandas o barreras de contención, como el que une el camino a Chillán con Tejerías Lluanco, en la comuna de Pinto.


En la municipalidad pinteña aclaran que “el alcalde envió oficios a Vialidad para que se pusieran las barandas, pero no sé en qué habrá terminado eso”.


Al menos en el camino que enlaza a Pinto con Tejerías hay otro viaducto más y de las mismas características, es decir de tablones sin señaléticas que lo anticipen y sin barandas.


Al menos éste, a diferencia del otro en que volcó la camioneta del jefe comunal de esa comuna, tiene algunos elementos reflectantes que sin duda se agradecen si se entiende que están ubicado en un camino de ripio, acotado por arbustos y sin alumbrado público.


“En ese puente yo he tenido que ir a sacar tres vehículos ya con mi tractor. Siempre se caen para los Año Nuevo o los 18 de Septiembre y recuerdo que hace unos años se cayó una carretela en el mismo puente y la persona que iba arriba también se murió, lo encontraron abajo del agua con la carreta”, advierte Ramón Riquelme, vecino del sector y quien lapidariamente complementa su comentario con que “ese puente está muy mal hecho y el otro que hay camino a Pinto también, yo le aseguro que si hubiera tenido barandas, el alcalde no se hubiera muerto”.


Sin embargo desde la Dirección de Obras de esa municipalidad, como desde la Dirección Provincial de Vialidad, descartaron totalmente que se puedan siquiera intervenir esos rústicos viaductos a futuro.


Carlos Torres, el director de Obras, explicó que “lo que pasa es que en esos trayectos circulan muy a menudo máquinas remolacheras, que tienen elementos que sobrepasan lateralmente el largo de sus ejes, entonces es imposible que ellos pasen si es que les ponen barreras a los puentes”.


El mismo Torres recuerda que “una vez pusimos barandas en un puente de las mismas características que esos que están en Tejerías - Lluanco y los mismos remolacheros las terminaban sacando, para después venir a pedirnos que no las pusiéramos más”.


En esa misma línea, el encargado provincial de Vialidad, Marcos Ortiz, descartó la instalación de barandas en esos puentes, que de hecho están presentes en todo Ñuble, debido al paso de las máquinas remolacheras.


“Cuando nos dimos cuenta de que estos vehículos agrícolas veían un real impedimento para trabajar si se acotaban los puentes con esas barreras, que más que nada son peatonales, lo que decidimos hacer fue poner unas laterales que no tenían más de 40 ó 50 centímetros de alto, para la seguridad de quienes caminan por esos puentes, pero no pensando en un automóvil”.


Señaléticas y velocidad
Para quien no conoce el camino que une a Lluanco con Pinto y su variante a Chillán, conducirlo de noche podría resultarle un inacabable túnel negro y provisto con una desconfiable carpeta de ripio.


Y en el mejor de los casos, si se conduce de madrugada, podría no encontrarse con “tanta” niebla.


Es por eso que llama profundamente la atención ausencia de señaléticas que anticipen la presencia de los dos puentes de madera en cuestión, salvo por la advertencia instalada casi encima del viaducto y que advierte que el peso máximo admitido es de dos toneladas.


“Todos lamentamos la muerte del alcalde, creo que nadie puede decir lo contrario, pero no por eso debemos perder de vista ciertas cosas y una de ellas es que se certificó que don Fernando conducía a una velocidad que no era la recomendable para ese tipo de caminos”, advirtió Carlos Torres.


El mismo personero municipal precisó que “en esa ruta hay más de una señalética que dice que la velocidad máxima permitida es de 40 kilómetros por hora, y si se viaja a esa velocidad ni el camino, ni los puentes ni la falta de iluminación supondrían un problema de riesgo”.


Respaldando lo anterior, el jefe (s) de la SIAT de Carabineros Ñuble, teniente Christian Jorquera, aclara que cada vez que se descubre alguna disfuncionalidad estructural en las rutas que han sido escenarios de accidentes graves “como unidad enviamos una notificación con sugerencias a las entidades pertinentes, pero aún no podemos establecer si en este caso corresponde hacerlo o no”.


Si bien Jorquera no esconde que un puente sin barandas es un elemento que no ofrece las garantías de seguridad ideal, apunta a que “ese tipo de puentes solo existen en caminos de poco tráfico, es decir no son transitados por dos vehículos a la vez y en ese puente puntual debe pasar un automóvil cada 5 ó 10 minutos, nada más”.


Por esta razón, el experto en investigaciones de accidentes de tránsito comparte la visión de los personeros de Vialidad y Obras y repasa la idea mandatoria de que “un camino así no puede ser transitado a alta velocidad, es cierto, el puente en cuestión es un elemento inseguro, pero solo para quienes lo transitan como si se tratara de un puente ubicado en zona urbana, si se circula con la precaución indicada, no debería haber problemas, es más una baranda como las que se suelen poner en estos puentes de madera no podría resistir el impacto de un vehículo a alta velocidad”.

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