100 días del Gobierno en Ñuble: con los ojos puestos en la instalación

Por: Isabel Charlin Fotografía: La Discusión 10:05 PM 2018-06-23

Agitados han sido los primeros cien días del Gobierno de Sebastián Piñera en la Región de Ñuble.

Un período que sin duda ha sido “tomado” por el proceso de instalación y el nuevo estatus político del territorio, que sin duda traerá complejidades y nuevos desafíos.

Han sido casi cuatro meses en los que contra todo pronóstico, dos nuevos liderazgos del bloque oficialista han tomado las riendas de la conducción local: Martín Arrau (Ind.-UDI), como delegado Presidencial para la instalación, y Paola Becker (RN), como gobernadora de Ñuble. Ajenos a las diferencias de sus respectivos partidos, ambos han sabido desenvolverse en completa armonía durante este tiempo, y han logrado posicionar al nuevo territorio de cara al debut como región, logrando la venida de varios ministros y subsecretarios en poco tiempo, destacando la visita del titular de Interior, Andrés Chadwick.

Una mirada, sin embargo, que no todos comparten, sobre todo, desde la vereda de enfrente.

Oposición

“Si bien el Gobierno, en líneas generales, ha manifestado voluntad para llegar a acuerdos, por otra parte ha denostado permanentemente lo que se hizo y no se hizo en el gobierno anterior”, sostuvo el senador Felipe Harboe (PPD), quien ha debido enfrentar los cuestionamientos hacia el primer proceso de instalación, liderado por Lorena Vera, a quien ha defendido en todo momento, calificando como “injustas” las críticas.

“También hemos visto un desorden interno de la coalición. Este Gobierno no ha logrado instalarse a nivel regional y, evidentemente, la derecha está haciendo todo lo que criticaba: está viendo al Estado como un botín que se pelea entre RN, la UDI y Evópoli, lo que es altamente inconveniente”, manifestó.

El diputado radical, Carlos Abel Jarpa, es menos severo. “Se ha visto un avance tangible en el proceso de instalación para las tres nuevas provincias. Sin embargo, se puede constatar que ha existido una descoordinación en la designación de los delegados ministeriales entre los partidos de la coalición gobernante, lo cual genera escepticismo en la ciudadanía sobre las capacidades de los nominados, lo cual ha quedado manifestado por las constantes publicaciones que vienen y van entre los partidos de la coalición de Gobierno”, aseveró.

La diputada del PPD, Loreto Carvajal, cuestionó en tanto “la improvisación”. “Creo que ha habido bastante improvisación en lo técnico, se anunció muy temprano que habría delegados, y se conocieron recién hace pocos días, por lo que aún no tienen sus respectivos planes de trabajo. Tampoco ha habido claridad respecto de las prioridades, tanto en inversión como en recursos; y en lo político, hemos presenciado una notoria rencilla entre la UDI y RN que ha repercutido en la integración del aparataje estatal en pos del proceso de instalación”, manifestó.  

El DC Jorge Sabag, en tanto, valoró “la presencia en terreno”.

“Es muy prematuro hacer una evaluación con solo cien días, pero sí puedo decir que las autoridades se han visto activas, desplegadas en terreno y han estado trabajando con mucho entusiasmo en la instalación. Sin embargo, creo que falta dar respuesta a los grandes temas de Ñuble, como el Hospital y el embalse Punilla. Creo que debería acelerarse la gestión. Además, debería adelantarse la cartera de proyectos para 2019 de la nueva región, cuáles serán las prioridades. Entiendo que se ha estado trabajando, no ha sido muy visible, pero espero que estén dialogando con todos los alcaldes para avanzar en esa línea”, dijo.

Oficialismo

Quien más ha defendido la labor del Gobierno en lo relativo al proceso de instalación ha sido el senador UDI Víctor Pérez.

“Hasta ahora, el proceso de instalación llevado a cabo por Martín Arrau y su equipo ha sido excelente y así lo han dado a conocer todos, desde el Presidente Piñera, ministros y parlamentarios. Todos han coincidido en destacar cómo se está llevando este proceso, que es muy complejo”, planteó.

En tanto, la gobernadora Paola Becker, resaltó el hecho que “el compromiso que nos pidió el Presidente de hacer un trabajo en contacto con la gente y además con un sello de transversalidad, se ha cumplido. Hemos abordado desde la emergencia volcánica, hasta temas tan importantes como la Agenda Mujer y la infancia”, precisó, resaltando lo importante que ha sido conocer la zona para hacer un diagnóstico fidedigno de la realidad ñublensina.

“Este deambular por la provincia me ha llevado a conocer las distintas realidades e idiosincrasias que conviven en las 21 comunas. He tratado de ponerle la impronta de sello en terreno a mi gestión”, sostuvo Becker, agregando que, hasta antes de asumir, solo contaba con el diagnóstico de Chillán, que a su juicio, es “bastante urbano”.

Según el diputado de la UDI, Gustavo Sanhueza, hay que considerar tres dimensiones del trabajo en estos cien días: el avance del proceso de instalación regional, el apoyo al desarrollo de proyectos locales y el alcance de las políticas de Estado en la región.

“El discurso del Gobierno de apoyar con decisión y contundencia el proceso de instalación se ha materializado con avances muy concretos: designación del gabinete regional; obras de habilitación del futuro Gobierno Regional y de las tres gobernaciones provinciales, además de los primeros inmuebles bajo la modalidad de arriendo; y en el ámbito presupuestario, las adecuaciones necesarias para el normal funcionamiento de la administración regional. A esto, hay que sumar los instrumentos en fase de licitación o análisis, como el estudio para la línea base de la futura estrategia regional de desarrollo, un plan de atracción de inversiones y un estudio para áreas metropolitanas”, precisó. 

En relación al apoyo a proyectos locales, mencionó que “la antigua Zona de Rezago hoy se ha replanteado como Zona de Oportunidades, y nuevos cesfam y otras iniciativas comunales proyectan luz verde en el corto plazo. Hoy existe voluntad para buscar una  alternativa a la cárcel de Chillán, tema que el propio ministro de Justicia constató”. 

Agregó que “las políticas de Estado también han alcanzado un impacto en Ñuble, como la Ley de Migraciones, que permitió regular un fenómeno social desbordado en nuestra región; un clima de mayor certidumbre económica para la inversión, lo que se traduce en nuevos proyectos inmobiliarios en Chillán; y una nueva política de infancia, que esperamos tengan implicancias positivas en Ñuble”.

Críticas a gabinete y “fuego amigo”

Las diferencias entre los dos principales partidos de Chile Vamos no son nuevas.

Durante la primera administración de Sebastián Piñera, la tensión entre RN y la UDI fue constante, algo que si bien se reconoció, y se intentó revertir, ha retornado en este segundo período.

En Ñuble, los conflictos partieron con la designación del delegado presidencial. En ese momento, la balanza se inclinó hacia la UDI, sin embargo, con el posterior nombramiento de Paola Becker como gobernadora de Ñuble, las relaciones intra oficialismo parecieron componerse.

Hasta que surgieron las críticas hacia Becker, por no poseer título, las que nacieron desde el mismo sector.

Luego, la designación de los delegados ministeriales (futuros seremis), que si bien fue equilibrada para los principales partidos del bloque, también abrió nuevos flancos de tensión.

Primero, se cuestionó desde el propio oficialismo la idoneidad, preparación y juventud de los escogidos, para dar paso a críticas concretas hacia la delegada de Justicia, Jacqueline Guíñez (RN), por haber sido destituida de Gendarmería; al delegado de Hacienda, Álvaro Pezoa (UDI), por mantener abierto un juicio civil por supuestamente haberse quedado con dinero de un negocio que emprendió con un socio y contar con una demanda por amenazas de muerte que no prosperó; al delegado de Seguridad Pública, Alan Ibáñez (UDI), por haber sido detenido por manejo en estado de ebriedad y al delegado de Agricultura, Juan Carlos Molina (RN), por no contar con la experiencia y conocimiento necesario del agro local.

Segundo, el partido más pequeño de Chile Vamos, el PRI, denunció abiertamente “marginación total” en la Región de Ñuble, e invisibilización, al no obtener ningún cargo.

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