[Editorial] Voluntad de donar vida

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 11:25 AM 2016-05-09

Inmersos en lo cotidiano, muchas veces un síntoma de enfermedad basta para acomodar muchas cosas y volver irrelevante aquello que hasta entonces nos ocupaba. En efecto, muchas de las dolencias que despreocupadamente pensamos que solo afectan a otros, encuentran remedio en el trasplante de órganos. Con este fin, todos podemos donar en vida o bien instruir sobre el destino que elegimos darles a nuestros órganos cuando fallecemos y que desde 2013 establece que todo ciudadano legalmente capaz, mayor de 18 años, se considera donante al morir, a menos que declare su intención de no serlo y que se consultará a su familia al momento de la decisión sobre la ablación. 

Respecto del primer punto, la semana pasada conocimos un informe actualizado del Ministerio de Salud, que sitúa a Chillán como la cuarta ciudad con más rechazos en el país, con un promedio de 15 personas estampando a la semana su negativa a ser donantes de órganos (580 en un año). La primera es Talca con 1.223 casos, le siguen Santiago con 607 personas (y una población de 6 millones de habitantes) y Cauquenes con 558 casos. 

En cuanto a la respuesta familiar negativa -que esconde generalmente desinformación- desde la Corporación del Trasplante admiten que es el principal factor de que en el país no se lleguen a cifras como las de Uruguay y Argentina, donde la tasa de donantes de órganos es de 20 y 25 por millón, respectivamente. 
En Chile la tasa de negación es alta, del 50% aproximadamente y así se ha mantenido históricamente, lo que ha llevado a varios integrantes de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados a anunciar el envío de una propuesta para hacer irrevocable la voluntad de donar órganos; es decir, la familia no podría negarse a la sustracción de los órganos de la persona fallecida. 

A pesar de reconocer la importancia de estimular la donación de órganos, tal propuesta no parece adecuada. Estudios recientes sobre la opinión de los chilenos respecto de la donación de órganos han demostrado que casi la mitad de las personas que no están en desacuerdo con donar, plantea objeciones relacionadas a creencias religiosas asociadas a no alterar el cuerpo después de la muerte, y la otra mitad por temas de inequidad, falta de transparencia y desconfianza. Asimismo, los datos muestran que para los chilenos es más adecuada una legislación que promueva la donación como algo positivo, voluntario y altruista, y no la ley actual, que implica una donación universal.

El cambio propuesto puede aumentar la desconfianza de las personas hacia el sistema de salud. ¿Cuál sería la reacción de los deudos si se ingresa a pabellón a una persona con muerte cerebral para extraer sus órganos, contraviniendo los deseos de la familia? ¿Los deudos entenderán que dado que la persona no expresó su negativa a donar, es un donante? 

No puede perderse de vista que la donación siempre debe ser un acto enteramente voluntario, y no corresponde que la ley desconozca la voluntad de quienes han optado por no hacerlo.

 La promoción de campañas públicas que expliquen las ventajas de la donación, inviten a una conversación familiar sobre el tema y aclaren las dudas de la ciudadanía sobre cómo se decide, quién y cómo se accede a un trasplante, sería un camino más eficiente hacia el objetivo de transformar la esperanza de vida en una realidad y la pérdida en un acto de amor.

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