Volcán Chillán: minimizan riesgo de erupción explosiva

Por: Cristóbal Vaccaro Fotografía: Agencia UNO 07:15 PM 2018-06-18

El Servicio de Geología y Minería (Sernageomin), a través del reporte diario de actividad volcánica del complejo Nevados de Chillán, minimizó la probabilidad que el macizo pudiese presentar "un escenario eruptivo explosivo de magnitud moderada a alta asociado a la destrucción parcial o total del domo de lava anidado en el cráter activo".

El texto, publicado en la web de la institución, especificó además que "tras 6 meses de ventana temporal, se observa que la tasa eruptiva se ha mantenido cuasi estable, en valores cercanos a 0,01 metros cúbicos por segundo, cifras consideradas bajas y similares a los estimados para las erupciones ocurridas en el siglo XX en el complejo volcánico".

De esta forma, y según explicaron, el escenario más probable correspondería a la "generación esporádica de pulsos eruptivos menores", con columnas que no superarían los 5 kilómetros de altura, "asociadas a explosiones de gases, partículas piroclásticas y proyecciones balísticas cuyo alcance fluctúa en torno a los 2 o 3 kilómetros del cráter activo".

Otra posibilidad, según el Sernageomin, sería que el domo de lava rebase el cráter activo formando un flujo de lava viscoso por el flanco nornordeste "el que eventualmente sería susceptible de colapsos gravitacionales hacia el mismo sector del cráter, generando flujos calientes y de alta velocidad conocidos como flujos piroclásticos de bloques y cenizas".

Estos últimos podrían afectar los flujos de los ríos Gato y Las Minas, que asu vez, podrían gatillar lahares en estos ríos y en las nacientes del río Ñuble.

El peor escenario

Según el Reporte de Actividad Volcánica del Sernageomin, el escenario más complejo sería una erupción mayor con columnas de "entre 10 y 15 kilómetros de altura y colapsos de ésta, lo que podría generar flujos y oleadas piroclásticas que afectarían en forma radial en torno al cráter activo, similar a lo observado en la erupción del volcán Láscar en 1993".

No obstante, el informe finaliza sentenciando que cualquier escenario "podría generar un evento eruptivo mayor sin mostrar señales percursoras claras, cuyos productos más destructivos (flujos piroclásticos) podrían viajar a altas velocidades, siendo necesaria una respuesta rápida de las personas en las zonas afectadas, hacia los sitiodeterminados de menor amenaza". 

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