Chillán entra a las grandes ligas con trabajo pendiente

Por: Roberto Fernández 12:10 PM 2018-06-17

La transformación de Chillán en capital regional supone un cambio de estatus político administrativo que en materia municipal también representa el desafío de medirse en las grandes ligas, vale decir, compararse con las demás capitales regionales del país, un ejercicio que realizó el Centro de estudios CER Regional, comandado por el ingeniero Renato Segura Domínguez, basado en dos parámetros: el incremento de la población y los ingresos propios permanentes per cápita de cada municipio.

Al respecto, el profesional advierte que los indicadores  locales “demuestran que Chillán tiene que trabajar mucho para ser parte de las grandes ligas, algo que no ocurrió con Arica y Valdivia”, que a la luz de los resultados en materia de ingresos municipales, ocupan las últimas posiciones de la tabla.
Análisis demográfico

Un análisis comparativo de los censos de población 2017 y 2002, revela que la población de Chillán se incrementó en 14,1%, lo que la ubica en la décima posición, por debajo del promedio de las capitales regionales (20,6%) y bajo el promedio nacional (16,3%). Incluso, marginando a la comuna de Santiago del cálculo, el promedio de las capitales regionales es de 15%.

Las cifras dan cuenta, según el profesional, que las capitales regionales van creciendo, no solo con el aporte demográfico de los procesos migratorios campo-ciudad, sino que también “por su desarrollo, existe un proceso migratorio natural”.

“El objetivo es generar las condiciones medioambientales, de infraestructura y de servicios para que Chillán pueda atraer el interés de la población en proyectar su desarrollo en la capital regional”, plantea Segura, quien advierte que “actualmente, hay algo que hace que genera las barreras para que la gente no viva en Chillán, por ejemplo, puede ser el problema de la contaminación, la falta de infraestructura o la calidad de vida. Es decir, hoy la gente que está dispuesta a comprarse una casa encuentra barreras para irse a vivir a Chillán”.

“Chillán tiene que ser una ciudad capital atractiva para que la gente pueda pensar en desarrollarse e irse a vivir”, expresa el profesional, quien destaca que hoy “las capitales regionales, nos guste o no, están atrayendo población, y Chillán no puede abstraerse. Ahora, lo que tiene que lograr Chillán es que sea capaz de atraer a aquella gente con ganas de desarrollar su vida, profesionales que se instalen, es decir, generar una actividad económica lo suficientemente atractiva para que Chillán empiece a generar un desarrollo de la clase media”.

En esa línea, explica que aumentar la densidad poblacional es un objetivo que se debe perseguir, de la mano de un crecimiento armónico de la infraestructura. “Estoy pensando en una ciudad que crezca y que para todos nosotros sea interesante irse a vivir, estoy pensando en una ciudad moderna, de buen nivel, como la comuna de Santiago, que ha sido capaz de atraer gente que antes se iba a Las Condes o Vitacura; hoy el desarrollo de Santiago se ha observando principalmente en la clase media, en los jóvenes que se compran su departamento, yo estoy pensando algo similar para Chillán, lo que obviamente requiere un desarrollo económico y de la infraestructura. “La gente emigra a aquellas ciudades donde hay oportunidades laborales, donde hay calidad de vida”, sentencia. En ese sentido, las actuales tasas de desocupación en la comuna son más bien un desincentivo para la llegada de profesionales.

Al observar lo ocurrido con Valdivia y Arica luego de convertirse en capitales regionales, se tiene que entre 2002 y 2017 la capital de Los Ríos elevó su población en 18,2%, mientras que Arica, un 19,5%.

Al respecto, Segura advierte que si bien el cambio de estatus significó un alza en la población, lo que también debiera ocurrir en Chillán, precisa que lo importante es que ese crecimiento demográfico responda a la llegada de capital humano calificado que contribuya a elevar los ingresos y no a un proceso migratorio de gente con baja formación que solo aumente la demanda por servicios del municipio, lo que a la larga significaría administrar más pobreza.

Generación de ingresos

Los Ingresos Propios Permanentes (IPP) de los municipios consideran las rentas de la propiedad municipal, como las concesiones de los estacionamientos o de Nevados; los excedentes del impuesto territorial que se recaude en la comuna, descontado el aporte que se realiza al Fondo Común Municipal (FCM); los derechos de aseo; los permisos de circulación; las patentes municipales de beneficio directo; las transferencias del FCM; así como otros ingresos propios, como el impuesto al juego en aquellas comunas que cuentan con casino.

En ese sentido, la creación de nuevos emprendimientos y el desarrollo de infraestructura son dos factores clave que elevan los IPP.

Al comparar los ingresos de las capitales regionales, “se evidencia en el municipio de Chillán una baja capacidad de generación de ingresos propios por habitante, coincidentemente comparable al comportamiento de las dos capitales regionales que se crearon el año 2007 (Valdivia y Arica)”, explica Segura.

Los datos muestran a Chillán en la penúltima posición, con $68 mil per cápita, superando solo a Arica ($62 mil) y muy cerca de Valdivia y Talca, ambas con $71 mil.

Conviene mencionar que una vez que comience a operar el casino, según estimaciones de Marina del Sol, el recinto aportará cerca de 1.000 millones de pesos anuales al municipio por concepto de impuesto, lo que elevaría los IPP per cápita de Chillán a $72 mil, alcanzando a Valdivia y a Talca.

“Chillán está como Chile en la OCDE, pero a diferencia de Arica y Valdivia, está recién partiendo. Ambas ciudades llevan más de diez años como capitales regionales y no han logrado salir de los últimos lugares en materia de ingresos propios, entendiendo que estos son los que en definitiva le permiten al municipio poder mejorar la calidad de vida en la comuna e invertir”, aclara el profesional.

Desde esa perspectiva, el director del CER Regional sentencia que “Chillán tiene que generar mayores ingresos propios”, destacando la oportunidad que representa el desarrollo del turismo y la consiguiente recaudación por concepto de patentes, citando como ejemplo el caso de La Serena, que tiene una población similar a la de Chillán y una fuerte orientación hacia el comercio, los servicios y el turismo”.

“La capital de Ñuble -continúa-, en base a su patrimonio demográfico, turístico, comercial y productivo, tiene el potencial para mejorar la gestión sobre los ingresos propios permanentes, lo que debiera situarla al menos en los niveles mostrados por La Serena ($86 mil), cuya realidad supera en casi un 30% a la capacidad de generación de ingresos por habitante de la capital de Ñuble”.

Siguiendo con el ejemplo de la capital de Coquimbo, Segura también subraya el impacto en las arcas municipales que representa el sector inmobiliario. “Chillán, como capital regional, tiene que desarrollar su infraestructura de tal manera de poder aumentar los ingresos por contribuciones (impuesto territorial)”, advierte.

En ese sentido, el investigador sostiene que la ciudad podría estar ad portas de un proceso “que transforme a Chillán en una capital regional, porque hoy Valdivia y Arica siguen siendo capitales provinciales desde el punto de vista económico, están al nivel de Chillán. Por ello, lo que no le puede pasar a Chillán es que se quede estancado ahí como le pasa a esas dos ciudades, y eso es un tema del municipio”.

En opinión de Segura, el crecimiento de los sectores económicos en Chillán no se va a dar por sí solo. “La ciudad tiene que desarrollar mejor el sector turismo, ahí hay un trabajo que desarrollar para aumentar las inversiones, y eso implica mayores recaudaciones”.

Por otro lado, apunta que Chillán, “por su ubicación geográfica, tiene el potencial para atraer servicios de alto nivel y generar las bases para desarrollar la infraestructura necesaria que le permita transformarse en el centro financiero y de servicios de la actividad agroindustrial de la macro zona sur del país (de Parral a Mulchén), que viene mostrando un gran dinamismo en los últimos años”.

Siguiendo esa línea, Segura propone que ahora que BancoEstado está estudiando crear una gerencia agrícola, “sería una buena idea que esa gerencia se instalara en Chillán”.

Otro elemento clave que menciona el profesional es el aumento del valor de la tierra. “La población, al tener más ingresos, va a empezar a desarrollar barrios de mayor nivel, y ahí tenemos otra fuente de ingresos para el municipio, a través de las contribuciones, porque si tenemos casas de bajo valor y el terreno vale poco, el municipio recibe menos”, explica.

Desde esa perspectiva, el profesional manifiesta que el aumento del avalúo fiscal está asociado al proceso de crecimiento urbano que viven las ciudades, destacando la importancia de la planificación, por lo que asegura que el Plan Regulador Comunal juega un rol clave, al permitir el desarrollo de zonas estratégicas de mayor valor.

Al respecto, Segura sostiene que las actuales limitaciones a la construcción en altura que establece el Plan Regulador de Chillán constituyen un desincentivo a la inversión inmobiliaria. “Chillán tiene que ser una ciudad moderna, con desarrollo de edificios en altura”, puntualiza.

Asimismo, Segura recuerda el ejemplo de Coquimbo, que en la década de los noventa planificó el desarrollo urbano de balnearios orientados a segmentos de altos ingresos, como Las Tacas o Puerto Velero, lo que a la postre significó un aumento en los ingresos por concepto de impuesto territorial.
 

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