¿Chile, país incierto y hostil?

Por: Renato Segura 2016-05-09
Renato Segura

“Chile es hoy más incierto y hostil para vivir” fue la razón esgrimida, por el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi, para justificar su decisión de cambiar su residencia a Suiza. Los adjetivos calificativos, utilizados para describir la situación interna de nuestra sociedad, son propios y de uso habitual en la jerga financiera, pero que tiene algunas variantes cuando se usa para analizar la estructura social.

La incertidumbre social es una variable que está presente en todas las sociedades del mundo. La diferencia ocurre con el grado de incertidumbre que la gente percibe cuando se siente amenazada por las situaciones ambiguas, lo que se ha llamado  “evitación de la incertidumbre”. 

Las sociedades con alta evitación de la incertidumbre, como es el caso de la mayoría de los países en Latinoamérica, incluido Chile, son emocionales, buscan la seguridad y son intolerantes ante la incertidumbre. Las naciones con baja evitación de la incertidumbre, como Dinamarca y Suiza, son más relajadas, aceptan más los riesgos y son más tolerantes. Las dimensiones que subyacen sobre la evitación de la incertidumbre se basan en tres aspectos: el respeto de las reglas de la organización; el deseo de tener una relación estable o carrera laboral de por vida; y  el sentirse estresado en el trabajo. 

En lo que respecta a la hostilidad, existen diferentes dimensiones para conocer el nivel de rivalidad social de un país. La dimensión política muestra que entre los países más hostiles, como el caso de Corea del Norte, existe un sistema represivo donde las libertades individuales son conculcadas bajo un estricto control del Estado-Policía. 

En la dimensión económica, la hostilidad se manifiesta en sistemas con baja apertura económica, control de precios y espacios reducidos para la actividad privada, con un Estado que unilateralmente adecúa las variables económicas del país, como es el caso de Venezuela. 

La dimensión religiosa, muestra que existen países cuya sociedad es intolerante a credos religiosos distintos al oficial, situación que se observa en algunos países africanos y/o en territorios que albergan grupos fundamentalistas.

En resumen, Chile es un país incierto, pero amigable. Incierto, porque vivimos en un ambiente donde existe una preocupación permanente por dictar leyes para regular la sociedad, las cuales son permanentemente violadas (“hecha la ley, hecha la trampa”). Es decir, existe un bajo nivel de respeto a las reglas, vivimos cíclicamente en crisis, donde el temor a perder el empleo lleva a generar leyes que busquen proteger de los despidos al trabajador y el estrés en el trabajo es permanente y cotidiano. Amigable, porque somos una sociedad democrática, que busca el desarrollo económico conectado con el resto del mundo, tolerante en lo económico, lo político y lo religioso.

Hernán Büchi fue ministro de Hacienda y también candidato presidencial de un gobierno dictatorial y vivió en Chile durante gran parte del período de una “democracia protegida”. Es decir, su mayor desarrollo profesional ocurrió en un ambiente de mayor evitación de la incertidumbre y más hostil que la situación actual; por tanto, su argumento es incompatible con la experiencia diaria de quienes valoramos vivir en este hermoso país.

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