Chase Hilgenbrinck:“gracias a Dios con Ñublense pude jugar en Primera”

Por: Camilo Díaz Fotografía: Fernando Villa 08:40 AM 2016-05-09

“Gracias a Dios se dio con Ñublense la oportunidad de haber podido jugar en primera”, reflexionó Chase Hilgenbrinck, ex jugador de los Diablos Rojos y que ahora viste sotana como sacerdote católico, y que arribó a su querida capilla Santa Ana para oficiar su primera misa en el país, ante más de 600 personas entre feligreses, amigos e hinchas ñublensinos.

Pero, ¿por qué colgar los botines y convertirse al sacerdorcio?

El propio Chase abordó dicha consulta una vez concluida la misa oficiada por él, la tarde del sábado 7 de mayo recién pasado, sin dejar de recordar que pasos clave dentro de sus estadía en el club chillanejo, poco a poco lo iban acercando más al lado más próximo a Dios, inclusive en la interna del camarín rojo.

“Después del ascenso acá en Ñublense (2006), que fue la meta de ese año, me acuerdo estuvimos toda una semana celebrando, al igual que toda la ciudad. Fue tal vez lo más importante en mi vida futbolística, y yo también me di cuenta de que humanamente hablando, era más feliz que nunca, pero al mismo tiempo algo faltaba en mi corazón”, sostuvo el ex defensor, quien también recordó aquel grupo bíblico que se conformó dentro del camarín rojo, en un grupo específico de 5 jugadores: “Pepe” Yates, Carlos Cáceres, Cristian Olivares, Mauricio Villanueva y el propio Chase.

Con Pepe Yates, Carlos Cáceres, Cristian Olivares, Mauricio Villanueva y cuantos más con quienes compartimos mucho la palabra de Dios, y ellos me enseñaron, y gracias a Dios que él los puso en mi camino, que pudimos compartir como hermanos cristianos, y además, que pudimos compartir con nuestro técnico, Luis Marcoleta, que siempre compartía la palabra con el equipo, su experiencia de vida, tanta sabiduría que él me compartió para que yo pudiera entender a dónde iba mi vida y él siempre habló más allá del fútbol, dentro de la cancha, yo les aseguro que por eso tuvimos éxito en la cancha”, aseveró Hilgenbrinck.

Milagros dentro de la cancha
En lo netamente deportivo, el espigado norteamericano no tuvo tapujos en reconocer que dentro de la cancha, jugando por el rojo, sobre todo en la campaña para el anhelado ascenso a Primera División el 2006, “fueron tantas las ayudas desde arriba que podríamos decir, que nosotros vimos dentro y fuera de la cancha”. 

“Pero obviamente, en el mismo partido ante Unión San Felipe, no teníamos por dónde sacar ese 2 a 0 perdiendo en el primer tiempo. Nosotros pensando obviamente, cómo vamos a sacar esto, tuvimos siempre presente en la mente que pudiéramos ganar, pero no sabíamos cómo”, evocó, precisando que no sabe si fue la mano de Dios, o “de no sé quién dentro del área chica para que nosotros pudiéramos ganar el penal y después otro penal, con anotaciones de Carlos Cáceres, y gracias a Dios que Zanatta convirtió también”, siempre viéndolo desde otra óptica, como una ayuda de Dios.

En esa misma senda rumbo al ascenso, clave fue el triunfo por 2 goles a 0 al cuadro de Curicó Unido, donde el otrora zaguero se convirtió en goleador del duelo, anotando vía aérea los dos goles y regalando con ello no sólo los puntos, sino la algarabía total para la hinchada roja, siendo uno de los recuerdos más gratos en su paso como jugador de Ñublense.

“Yo nunca hago goles, y se dieron en un partido que nunca lo esperaba. Marcoleta (Luis) me pidió subir en los corner porque sabía que saltaba bien, pero hacer los dos goles me hicieron sentir un orgullo y felicidad. Alegría por la gente e hinchada de Ñublense, más que por mí. Yo no vivía tanto ese clásico ante Curicó, yo sabía que era importante por todos ustedes. Para mí era un partido más, entonces me alegro mucho por lo que pude hacer en aquel partido, y también el hacer dos goles, oportunidad que nunca antes tuve, fue importante poder hacerlo”, recalcó.

¿De regreso para el centenario?
Previo a disponerse a conversar con los medios de comunicación, Luis Flores Abarca, junto con regalarle una camiseta a nombre de la institución ñublensina, dejó invitado a Chase al centenario del club en agosto próximo, consulta reiterada con posterioridad, a lo que el sacerdote respondió con “me encantaría”.

“Qué orgullo tengo yo por haber jugado en Ñublense, después de 100 años de vida, es importante que nosotros celebremos los logros de la vida, que yo quiero celebrar hoy (sábado) con esta misa, dando gracias no solamente por la gente que me ha ayudado y ha venido a apoyar, sino que también por aquellos del club, todos los que pasaron por Ñublense, los que estuvieron antes de mí y que me dieron la chance de jugar acá. Me encantaría venir para el centenario, ni he visto mi calendario, tengo mis obligaciones como cada relación, cada matrimonio como ustedes lo hacen. Pero me encantaría estar acá con ustedes”, precisó.

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