Ñublense fue más diablo que la patrulla juvenil de Colo Colo

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Agencia Uno 10:30 PM 2018-06-09

Sebastián Varas inicia el festejo desenfrenado con la barra los “Rediablos” y se unen sus compañeros en un solo abrazo.

Segundos antes había empalmado un pase cuchareado de Michael Silva para poner el 2-0 sobre Colo Colo.

Y media hora antes, con un cabezazo certero ante la tardía salida del portero Brayan Cortés, encendía la ilusión de la victoria en el estadio Nelson Oyarzún.

El goleador histórico de los diablos rojos fue la gran figura ayer en el triunfo del equipo ñublensino sobre la patrulla juvenil de los albos que presentaron una formación alternativa por el duelo de ida de la segunda fase de la Copa Chile.

El elenco de Emiliano Astorga golpeó primero en la decisiva llave del torneo y quedó con la primera opción de avanzar a la siguiente ronda de cara al duelo de revancha que se disputará el 21 de junio en el estadio Monumental.

Dominio albo inicial

Colo Colo arrancó como avión el partido en la mojada y resbaladiza cancha chillaneja debido a la intensa lluvia que puso en duda la realización del partido.

Con un puñado de valores jóvenes, la dinámica y movilidad del equipo de Héctor “Tito” Tapia complicó a Ñublense los primeros 20 minutos del partido.

El trajín de los sub-20 Provoste y Berríos, sumado a los carrerones de Nicolás Maturana, los descuelgues de Fierro, la potencia de Morales y los descuelgues de Véjar, le permitieron al Cacique ganar la posesión de balón, aunque con escasa profundidad.

En los últimos metros, las transiciones ofensivas del cuadro popular siempre fueron neutralizadas por la defensa ñublensina que tuvo en Bascuñán y Opazo a sus estandartes.

En los 18 minutos, Varas avisó con un cabezazo que contuvo el golero albo Brayan Cortés y luego Michael Silva amenazó con un remate entrando al área.

Cuando la presión del Rojo fue más efectiva para desarticular el dominio inicial de Colo Colo, su mediocampo se activó con Pozo, de notable desempeño, y Reyes de incansable trajín, quienes marcaron la posesión del balón ya que Emanuel Croce se mostró errático en la habilitación.

El Rojo comenzó a buscar los descuelgues de Bugueño y Sepúlveda para doblar el ataque por las bandas con Jiménez y Silva, y ahí Colo Colo comenzó a sentir el poder de ataque de un Ñublense que arrancó con una disposición defensiva y conservadora, pero lentamente fue acercándose al arco de Colo Colo.

El equipo de Astorga entendió que debía sacudirse de ese planteamiento de estudio para tomar la iniciativa ante un rival algo inexperto que comenzó a evidenciar fisuras en la última línea.

Varas por dos

El cuadro de Chillán sumó volumen de ataque en el complemento decidido a ser más punzante por los costados.

Silva y Jiménez, siempre encontraron en Sepúlveda y Bugueño, respectivamente, la opción de doblar el ataque por los costados.

Pozo se transformó en el distribuidor del juego con cambios de frente profundos, Reyes empujó con ímpetu ofensivo y Varas aportó movilidad ofensiva para buscar el espacio adecuado.

Por eso, el Cacique sintió la presión decidida de los diablos rojos que buscaron con hambre atacar por los costados.

Y la estrategia les resultó. Porque a los 10’ del segundo tiempo, José Luis Jiménez encaró por la banda derecha, sacó un centro y Varas anticipó con un certero testazo, la tardía salida del portero Brayan Cortés.

Tras el 1-0, Colo Colo activó su dispostivo ofensivo y subió un par de cambios en la transición de ataque, pero en los últimos metros nunca tuvo la fineza ni la precisión para definir los desesperados ataques que tejían Maturana o Carvallo.

La desesperación de los albos se hizo patente a casi seis minutos del final del partido, cuando el propio Varas se despachó un golazo para poner el 2-0 luego de volear un pase preciso de Michael Silva.

Cuidando el triunfo

Con esta ventaja más amplia, Emiliano Astorga decidió cerrar el pleito y mandó a la cancha a Luciano Gaete para reforzar la zona de contención del mediocampo y refrescó el ataque con la potencia de Cristián Bustamante.

El equipo de “Tito” Tapia, enredado en su propio ímpetu e insolencia juvenil, intentó urdir jugadas de riesgo que finalizaran en gol, pero la solidez defensiva de Ñublense y el oportuno accionar de Cabrera, sepultaron las intentonas albas.

Colo Colo terminó volcado ciegamente en ataque, pero con escasa claridad y contundencia, mientras Ñublense supo sostener la ventaja de 2-0 con la mente puesta en la revancha de la llave que se jugará el 21 de junio en el estadio Monumental, donde seguramente, el Cacique alineará a sus mejores jugadores tras arribar de la pretemporada de Brasil hasta donde parte hoy el plantel albo.

Ñublense selló un triunfo categórico, macizo, que consolidó recién en el complemento tras un inicio vacilante.

Sebastián Varas reapareció con su contundencia goleadora y Pozo demostró que es el jugador pensante del mediocampo, que aporta equilibrio, carácter, experiencia y tranquilidad para servir siempre el balón con sutileza.

Los extremos Silva y Jiménez se transformaron en los socios que Varas estaba necesitando para no reventarse físicamente como centrodelantero y afinó su puntería en los momentos clave del partido.

Ñublense fue más diablo que la patrulla juvenil de Colo Colo y supo pegar primero en su caldera.

Sin embargo, la llave sigue abierta, considerando el poderío que anuncia el Cacique para el choque de revancha.

Tal como ocurrió en 1995, Ñublense superó por 2-0 a Colo Colo en Copa Chile, año en que lo eliminó del torneo en el mismísimo Estadio Monumental a pesar de perder allá por 4-2.

¿Repetirá la hazaña el 21 de junio? Por lo menos ayer, de la mano de su goleador, dio un gran paso.

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