Reabren a la comunidad la “Casa Larga” de Gonzalo Rojas

Por: Carolina Marcos 2018-06-09

Autoridades presentes en la ceremonia recorrieron la casa de Gonzalo Rojas Pizarro para apreciar el resultado. 

El inmueble fue construido en la década de los sesenta por los suegros del vate. 

La casa donde Gonzalo Rojas vivió sus últimos 30 años en calle El Roble reabrió sus puertas ayer a la comunidad,  ya convertida en un completo centro cultural. La ceremonia estuvo encabezada por la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Alejandra Pérez; además de uno de los hijos del vate, Gonzalo Rojas May; y en ella se explicaron los alcances de esta obra que desde hoy está abierta a la comunidad. 

La curadora del proyecto, Inés Ortega, explicó que la casa fue construida en la década de los sesenta por los padres de Hilda Ortiz Veas, última musa del poeta. “Fue creciendo desde el sur al norte con la ayuda del arquitecto Osvaldo Cáceres. El poeta le fue agregando piezas y rincones que rápidamente se fueron llenando de libros y objetos. Más tarde, tras el exilio del poeta, se agregaron otros elementos y nuevas habitaciones hasta la muerte de Hilda en 1995.

La casa tiene grabada su poesía circular y es un espacio de recogimiento, espacio y refugio que compartía con su casa llamada Torreón del Renegado, en las Termas de Chillán”, dijo Inés. 

La casa hoy quedó habilitada con dos salones para reuniones, dos exposiciones permanentes (Diálogo Matta y Rojas, y una muestra de fotografías pertenecientes a la familia llamada “Vivir poéticamente”), una serie de habitaciones dedicadas a la residencia (para promover la visita de escritores que deseen visitar Chillán para la creación), la “pajarera” en donde el poeta escribía, el Torreón del Renegado en donde existirá un menú interactivo que contiene poemas en la voz de Rojas, además de la cafetería. Adicionalmente consta de un comodato con el Grupo Literario de Ñuble con 1.500 libros y 800 textos virtuales gracias a Biblioredes.

Gonzalo Rojas May, expresó: “este es un día muy importante para nosotros porque es la culminación de una etapa, pero también un sueño para la Región de Ñuble, de Chile e Iberoamérica. Los últimos años de mi padre conversamos mucho sobre su legado. A mí y a mi hermano Rodrigo, nos dijo que no quería que esta casa fuera un museo. Él quería que vinieran jóvenes y niños y en eso hemos trabajado durante todos estos años. Esperamos que este lugar sea un espacio de diálogo y un encuentro multidiscilinario”, expresó.

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