La historia del chillanvejano abusado por el exobispo Cox

Por: Comunicado de Prensa Fotografía: The Clinic 11:05 AM 2018-06-08

Después de vivir cuatro décadas en silencio, el chillanvejano Abel Soto Flores decidió revelar su secreto que se centra en una denuncia de abuso sexual que sufrió por parte del ex obispo de Chillán Francisco José Cox cuando tenía solo siete años.

En una entrevista publicada por el diario The Clinic, Abel, de 49 años, revela el primer caso de abuso sexual perpetrado por alguien revestido con uno de los más altos cargos de la curia, quien desde que fue cuestionado por la prensa se declaró enfermo, no enfrentó ninguna demanda y hasta hoy vive en retiro en un monasterio en Alemania.

Su historia se remonta a su época de acólito en la parroquia de San Bernardo, de Chillán Viejo, donde conoció Francisco José Cox, quien llegó para asumir el obispado local.

"Cuando llegó Cox, una de las primeras cosas que noté era que él buscaba nuestras bocas. Cuando se acercaba a saludar, siempre nos dio grandes besos en la boca. Y al minuto de abrazarnos, nos tocaba el trasero", comentó al periódico nacional.

En este entonces, él vivía en la Casa Tabor, una casa de ejercicio donde adentro tenían un pequeño departamento para él. "Cuando visitaba Chillán Viejo, nos invitaba a que fuéramos a verlo. Rara vez fuimos de dos o tres, casi siempre íbamos solos".

Abel reveló que las conductas impropias de Cox continuaron y se extendieron por cuatro años.Aseguró que lo mismo ocurrió con otros jóvenes cercanos a él.

"Una de las ocasiones que fui a la Casa Tabor, él me sentó en su falda, y comenzó a frotar su cuerpo con el mío. Yo sentí que él se excitaba conmigo, aunque en ese minuto yo no lo interpretaba así. Sólo sentía su pene erecto a través del pantalón".

"Recuerdo que él me abrazaba, tiritaba mucho y me daba muchos besos. Me acariciaba por todas partes de mi cuerpo, y yo sabía que eso lo hacía sentir bien. A los 10 años, yo no sabía qué era lo que estaba sucediendo. Luego de que todo terminaba, él me pasaba plata para que yo me fuera en micro. “Ya Abelito, váyase que se va a hacer tarde. No se olvide que tiene que volver la próxima semana”, me decía. Y yo volvía".

En su relato también abordó también que cuando egresó del colegio y tuvo que elegir un lugar donde estudiar. En La Serena, donde Cox estaba de obispo coadjutor –debajo de Bernardino Piñera- era el único lugar donde podía conseguir pensión, alojamiento.

"Estuve viviendo en el Arzobispado un buen tiempo. Ahí conocí a Bernardino. El día en que llegué en bus, me asignaron una habitación en el segundo o tercer piso. Entré a ducharme y sentí que golpearon fuerte la puerta. Era el “Monse” [Cox], que venía a saludarme"

"Salí en toalla a saludarlo, y me abrazó tan fuerte, que se me cayó la toalla. Recuerdo que me acarició el trasero y yo hice un gran esfuerzo por separarlo. Yo ya estaba pololeando, y ya no me parecía natural que él siguiera buscando darme besos en la boca. A esa altura, yo ya quería zafarme de eso".

En más de una ocasión, Abel pensó en denunciar, pero no tuvo el valor en el pasado. Sin embargo, decidió hablar ahora  a propósito de la visita del Papa Francisco a Chile, porque "creí que era necesario que esto se sepa. Que quienes sufrimos de esta situación seamos reconocidos como víctimas".

Investigación

El vaticanista y editor de la revista "Reflexión y Liberación, Jaime Escobar, señaló que el Papa Francisco ya ordenó investigar a todas diócesis, incluyendo la de Chillán, las denuncias de casos relativos a conductas impropias de los prelados.

"Esta la oportunidad para que todos estos escándalos, no solo en materia de abuso sexual, también de abuso poder, y otros emerjan para que el saneamiento y la transparencia cumplan su ciclo y podamos mirar hacia adelante el caminar de nuestra iglesia con confianza que no quede nada en el tintero, lo ha pedido el Papa".

El teólogo agregó que "hay una señora de Chillán que denunció, dijo mi hijo participó, la duda es si ese chico era mayor o menor de edad, la santa sede investigó si los pololos de Cristian Precht eran menores de edad. En Roma hay 8 o 10 personas trabajando en el tema que se llama Chile, quieren saber todo lo que ocurrió en la diócesis los últimos 10 a 15 años a lo menos".

 

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