Chillanejo vivió tres años con una aguja en su cuerpo tras operación

Por: Susana Núñez Fotografía: S.Núñez 06:45 PM 2018-05-23

Durante tres años el chillanejo Enrique Sandoval Sepúlveda vivió con una aguja incrustada en su abdomen, luego de someterse a una operación por apendicitis aguda con peritonitis, enfermedad que lo mantuvo con riesgo vital en 2014 en el hospital local.

El joven, de 34 años, sostiene que por años soportó fuertes dolores, desconociendo que llevaba al interior de su cuerpo este objeto metálico, situación que lo llevó a perder su empleo en la construcción debido a que no era capaz de enfrentar la jornada laboral con esas molestias.

“Al principio comprendía que los malestares podía ser derivados de la intervención, pero, el problema es que se prolongaron por años. Iba al consultorio y me daban ranitidina para supuestamente calmar el dolor que se prolongó hasta 2017, año en que no soporté las molestias, fue la última punzada fuerte, tenía el presentimiento que andaba con algo raro en mi cuerpo que no estaba funcionando bien y llegué a Urgencias,  después en media hora estaba en el pabellón”, comentó.

Enrique decidió dar a conocer este hecho, ya que, dice, que desde el recinto asistencial no reconocieron el error ni tampoco hubo disculpas de por medio.

Consultado por esta denuncia el director (s) del hospital Herminda Martín, Ricardo Vásquez Sandoval, confirmó que efectivamente el paciente quedó con aguja estéril en tejido subcutáneo, lo que no se constató cuando fue operado por apendicitis.

“Revisados los antecedentes por la Unidad de Auditoría Médica, se confirmó que el paciente fue sometido a una cirugía de urgencia de riesgo vital inminente en marzo de 2014, donde dada la complejidad del cuadro presentado y lo laborioso del procedimiento, quedó una aguja estéril en el tejido subcutáneo, lo que no se constató en esa oportunidad. Ante las molestias que presentó el paciente, consultó en la Unidad de Emergencia en julio de 2017, donde luego de evaluarlo y efectuarle exámenes, se realizó la extracción del elemento alojado en una capa superficial de la piel”.

El profesional aclaró que si bien estas situaciones son hechos muy poco recurrentes, están descritos como eventos adversos en la actividad clínica, razón que explica la existencia de protocolos que intentan reducir al mínimo la ocurrencia de situaciones como ésta, determinando la conducta a seguir y la notificación del caso.

“Favorablemente este hecho no provocó complicaciones graves al paciente, por la ubicación del cuerpo extraño, lo que también explica que nunca estuvo en riesgo su vida ni su integridad”, finalizó.

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