Los gemelos de Chillán

Por: Claudio Martínez Cerda 2018-05-21
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Chillán, entre los múltiples edificios emblemáticos que posee en su cuadrante histórico, tiene a dos gemelos imponentes,  como son el Liceo Narciso Tondreau y el Liceo Marta Brunet. Construidos inmediatamente después del terremoto de 1939, ocupan dos cuadras en las proximidades del centro de la ciudad. 

La crisis de la educación pública,  ha despertado la mirada interesada de los inversores inmobiliarios, lo que resulta particularmente preocupante, tratándose de dos símbolos emblemáticos de la educación pública en lo que fue la Provincia de Ñuble. 

Pero no es solamente el valor de la educación lo único relevante. También lo es su arquitectura moderna, la escala que ocupan ambos edificios dentro de la ciudad, y que junto a la Gobernación, el Cuerpo de Bomberos, la Municipalidad, la Cárcel Pública, el Hospital Herminda Martín, entre otros tantos, constituyen elementos que aportan de manera significativa a la identidad de la ciudad y a la conservación de su memoria histórica. 

La identidad de una ciudad se construye con el tiempo, paso a paso, y está ligada a las tradiciones, a las vivencias en común y a los espacios físicos donde ocurren estas vivencias y se instalan las tradiciones. Y los gemelos, es decir los Liceos, cumplen con tal perfil de manera plena. Más aún son parte del renacimiento de la ciudad, que fue capaz de levantarse desde las ruinas para transformarse en una de las urbes más hermosas, modernas y acogedoras de nuestro país. 

Debemos ser en extremo vigilantes para que la mano del hombre no destruya, como tantas veces, lo que la naturaleza no ha podido en los terremotos de 1960 y el 2010. 

Por otra parte, existen en torno a estos establecimientos centenares de ñublensinos que pasaron por sus aulas, que día a día traspasaron sus umbrales para formarse y transformarse en ciudadanos útiles, con aportes significativos al desarrollo de nuestro país. Los espacios físicos cobran vida y trascienden, cuando quienes han vividos en su interior, los incorporan como parte sustancial de sus propias vidas, llevando esas vivencias de manera intangible por el resto de sus existencias. El Liceo Narciso Tondreau y el Liceo Marta Brunet, son la conjunción del espíritu y la materia, en perfecta armonía. En esto se funda la creación de un patrimonio, en este caso arquitectónico e histórico. Esto es, cuando la comunidad siente que ese edificio o lugar le pertenece, que es parte de ella. 

Patrimonio viene de “pietra”, que significa “padre”, propiedad. Es por ello que ambos edificios son parte del patrimonio de Chillán, nos pertenecen y es nuestra obligación preservarlos, porque si no somos capaces de “escuchar los susurros del pasado para mirar al porvenir”, estamos condenados al cortoplacismo que no construye futuro, ni menos desarrollo ni identidad. 

Chillán ya se encamina a su mayoría de edad, el 2035 cumplirá doscientos años en su actual ubicación. La declaratoria de Monumentos Nacionales, de ambos edificios sería en este contexto y el de la Región de Ñuble, una resultante natural de los valores tangibles e intangibles que contienen, y de los cuales debe hacerse cargo la comunidad organizada y también nuestras autoridades.

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