Las causas tras el histórico golpe al tráfico en Ñuble

Por: Felipe Ahumada 07:45 PM 2018-05-20

Hasta unos años la prensa chillaneja era criticada por publicar “hasta cuando las carabineros incautan dos pitos de marihuana”, como se escribía en los respectivos foros de Internet. En honor a la verdad, cuando el cuantío superaba los 500 gramos, las policías solían convocar a la prensa local, porque la cobertura era segura.

Poco a poco, las policías comenzaron a dar mayores golpes, como los 20 kilos de pasta base incautadas por la PDI en abril de este año o los 46 kilos de marihuana prensada que el OS7 de Carabineros sacó de circulación el día 13 de este mes, en la comuna de Quirihue. Y de lo anterior, poco había que llamara la atención en el resto del país ni a los noticiarios santiaguinos acostumbrados a los grandes golpes que se han dado contra el narcotráfico en ciudades como Iquique, Antofagasta o en la propia capital.

Hasta que llegó el 15 de mayo y el Ministerio Público junto a la Brigada Antinarcóticos y Crimen Organizado (Brianco) dieron el golpe más grande en la historia de la Región del Bío Bío, con Ñuble incluido. Fueron 744 kilos de marihuana procesada, además de la incautación de un camión, vehículos último modelo, armas y $26 millones, junto a la detención de una banda internacional compuesta por santiaguinos, un chillanejo, iquiqueños y dos bolivianos.

Si fuera por hacer un ranking, éste lo encabezaría la del 12 de enero de 2018, operativo llamado “Operación Caribe”, a cargo del OS7, golpe dado en Antofagasta y que sacó de circulación 2.769 kilos de la llamada marihuana cripy, avaluada en U$45 millones.

La segunda fue apenas tres días antes, el 9 de enero, esta vez por la PDI, en la llamada Operación Salar, en Santiago, con 2.111 kilos de pasta base (1.907 kg) y cocaína (204 kg), avaluados en $13 mil millones. En tercer lugar, está el primer gran golpe en tierras chilenas, en 2012 por la PDI de Santiago, quienes incautaron 1.750 kilos de marihuana, cocaína y pasta base que vendía una banda formada por seis personas quienes trabajan en la feria Lo Valledor y las almacenaban en sacos de cebollas.

La cuarta, en septiembre de 2017, cuando la PDI incautó 825 kilos de pasta base (655 kg) y cocaína (169 kg), en la Operación Los Fantasmas, desarrollada en la ciudad de Iquique.

“Esto no es sino madurez”

La pregunta, entonces, está en el aire: ¿Por qué en Chillán?

Para el fiscal Pablo Fritz, jefe del Ministerio Público local, no es ni porque la Ruta 5 Sur pasa por el medio de la ciudad; ni por la cantidad de pasos fronterizos ilegales que ofrece la cordillera, ni porque la zona de Quirihue es un paraíso para quien quiera plantar cannabis.

“Esto da cuenta de la madurez de los equipos tanto de la PDI, el OS7 de Carabineros y de esta fiscalía, la que se ha forjado en base a mantener a muchas de las personas que conforman esas unidades, lo que sin duda significa contar con una experticia de años, pero también al hecho de estar buscando nuevas estrategias, no dejando que la delincuencia vaya por delante de nosotros en innovación, sino todo lo contrario”.

Pero  Fritz  admite que el proceso ha estado lleno de aciertos y desaciertos, “no siempre nos ha ido bien, esto no es de un día para otro, el modelo de trabajo hoy funciona y por eso es más fácil cambiar piezas, pero hemos ido aprendiendo de nuestro propios errores”.

Sin duda unas de las que más les ha dolido fueron las omisiones en la certificación judicial que acreditaban la autorización de allanamientos, en el primer semestre de 2017 y que les significó la nulidad de pruebas vitales para los juicios, con las consiguientes absoluciones para imputados quienes habían caído hasta con 5 kilos de pasta base.

El error no ha sido olvidado por los defensores públicos, por lo que incluso un abogado particular, en la audiencia pasada, la de los 12 imputados por los 744 kilos de marihuana, exigió los certificados. La jueza, los confirmó. “La idea es no cometer los mismos errores, sino seguir mejorando”, finalizó Fritz.

 Otro factor de madurez lo ha dado el “olfato” policial para saber cuándo dejarse caer, o cuándo esperar. En esta última incautación, que partió con la detención de un microtraficante local, se fue encontrando evidencias y oportunidades para detener a más personas, pero se esperó.
La apuesta fue llegar al inicio de la cadena, y lo lograron.

“Esta es una policía de investigaciones profesionales, y eso fue lo que se hizo en esta oportunidad y los resultados son los que hoy estamos mostrando” apuntó Marcelo Mendoza, prefecto regional de la PDI, Ñuble.

Ahora, las políticas públicas

Las penas han aumentado y las policías se han perfeccionado, la tarea pareciera ahora mejorar las políticas públicas para sacar la droga de las calles. “Las drogas son la base de casi el 90% de los delitos que se cometen, eso nos dice lo mucho que nos falta”, apuntó el pasado viernes, el diputado Carlos Abel Jarpa.
El Senda Chillán cuenta con estadísticas que muestran que “los niños acceden a las drogas cada vez más temprano y en las poblaciones locales, la venta está naturalizada”, dijo, como tantas otras veces, el director, Bernardo Pastén 

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