“Los recuerdos de mi infancia comienzan en Bulnes”

Por: Carolina Marcos Fotografía: Presidencia 08:10 PM 2018-05-20

Humberto Duvauchelle se sienta en la terraza y mira hacia el Océano Pacífico respirando paz. Lo hace en Isla Negra, la misma tierra que Neruda eligió para fundar la última de sus conocidas casas, en unos días que se ha tomado para descansar tras la seguidilla de homenajes de los que ha sido objeto. El último fue hace dos semanas cuando recibió la Medalla Rectoral de la Universidad de Chile, casa de estudios en donde es docente. En Ñuble, recibió con gozo la publicación de la Revista Quinchamalí que le dedicó varios reportajes a su figura y a la de sus hermanos también actores como él, Héctor y Hugo. Pero también continúa en las tablas, junto a Orietta Escámez, en la recordada y exitosa Compañía de los Cuatro. 

-¿Qué recuerdos conserva de su niñez en Bulnes?
-Son recuerdos muy lindos. Yo nací frente a la plaza de Bulnes, en la calle Palacios. Mis abuelos eran de allá, de larga data, de inicios del Siglo XX. Todos nacimos en Bulnes, menos María Elena, del Ictus, que nació en Concepción. 

-A esa ciudad partieron de niños…
-Yo tenía cuatro años. Yo era el mayor, el decano de los hermanos. En Concepción llegamos al liceo a hacer las humanidades e hicimos las primeras obras de corte campero, en el campo. La primera que hicimos fue precisamente en el campo. 

-¿De dónde viene la vocación del teatro?
-De todo un poco. Mi papá era pintor y mi mamá tocaba el piano, pero no muy bien, le gustaba Schubert, pero no le resultaba porque era una aficionada. Pero de ella heredé mi pasión por la música. Soy un fanático de Claudio Arrau y tengo muchas grabaciones de él. Lo conocí una vez personalmente en Caracas, cuando estuve en el exilio. Fue en el Teatro Municipal de Caracas, que estaba lleno de público. 

-¿Tuvo la oportunidad de decirle que eran coterráneos?
-Sí, el camarín estaba lleno de personas y llegaban algunas a preguntarle por personas de Chillán y él decía que se acordaba, aunque yo creo que no. Le dije que era de Bulnes, él hizo recuerdos de Pedro de La Barra, el creador del teatro universitario, fundador del teatro en Chile. Tuvimos una conversación muy breve porque había mucho público esperando. 

-¿Cómo nace hacer el Teatro Universitario en la Universidad de Concepción?
-Fue muy importante esa etapa. Se nos acercó Jorge Elliot del Teatro Universitario e hicimos muchas obras importantes como La Vida es Sueño de Calderón, entre muchas otras. Hace poco se hizo un libro recuento del TUC y se minimizó la actuación de los Duvauchelle en esa refundación. Ahí participamos junto a mis hermanos y Orietta Escámez. Hicimos una labor muy grande ahí. Antes del TUC trabajamos en la zona del carbón y en el agro, recorrimos los fundos y ofrecíamos teatro gratuito. Estuvimos trabajando en los colegios desde la Iglesia de Santo Domingo, en donde nos formamos y nos descubrió Jorge Elliot. 

-¿La Compañía de los Cuatro nació en esa época?
-No, nace después de la experiencia del Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Estábamos en Concepción cuando nos llegó esta invitación de parte de compañeros que nosotros admirábamos muchos como María Maluenda, Roberto Parada o María Canepa. Después de esa etapa surge la Compañía de los Cuatro. Éramos provincianos y sabíamos de la orfandad del teatro en provincias. Sabíamos que necesitábamos un elenco pequeño y pedimos prestado tres millones como capital. Nos fue tan bien que devolvimos hasta el último peso. Fue difícil renunciar a la comodidad del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, pero fuimos audaces por separarnos del teatro oficial y volvernos independientes. Recorrimos todo Chile y gran parte del mundo para presentarnos con Hugo, Héctor y Orietta, en los mejores escenarios de Europa y Estados Unidos. 

-¿Cómo recuerda a sus hermanos ya fallecidos?
-Los recuerdo mucho. Héctor fue fundamental porque fue un gran actor, el más importante de la generación del sesenta. Hugo también era un actor notable, pero murió a los 23 años. Fue llamado al teatro de la Universidad de Chile y no alcanzó a llegar. 

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