Hora de decisiones

Por: Rodrigo Oses 2018-05-14
Rodrigo Oses
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Emiliano Astorga se escucha cansado, abatido, apenado.

Ya no es el técnico seguro de sí mismo y sus jugadores.

El episodio de hace dos semanas en el que su ayudante e hijo, se vio enfrentado al plantel tras criticar a algunos jugadores, y la irregularidad de su equipo, lo tienen casi con depresión.

Y se nota. Es un técnico triste. Que no lo está pasando bien en la banca chillaneja. Más cuando su procesión viene del año pasado, cuando el equipo se salvó en la última fecha del descenso.

Astorga es un técnico de convicciones, pero parece que en este duro camino las ha ido perdiendo y por querer matizar, ha cometido errores.

Es que cuando un entrenador deja de creer en sí mismo, transmite inseguridad.

Más allá de la racha negativa de las últimas cuatro fechas del equipo, lo que agudiza la crisis es que el equipo aún no encuentra un alto nivel de juego que permita ilusionarse con un lugar protagónico en la tabla.

A pesar de los jugadores de experiencia que posee, el técnico no ha logrado transformar a Ñublense en un equipo contundente.

Más bien, es un elenco mezquino, calculador, pragmático, pero que aún así pierde puntos vitales en su lucha por el ascenso.

Astorga ha dicho que conversará con los dirigentes para buscar una solución, pero a tres fechas de que finalice la primera rueda, la verdad es que no hay señales de real mejoría futbolística. El fondo futbolístico no aparece y los escasos triunfos que acumula siempre dejaron dudas y fisuras por resolver. Parece que el ciclo de Astorga está llegando a su fin y estoy seguro que él, más que nadie, sabe que se quebró en este derrotero.

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