Chillaneja se convierte en la segunda chilena más longeva con 107 años

Por: Natalia Rocuant Fotografía: La Discusión 11:00 AM 2018-05-06

Nació en Victoria el 23 de julio de 1910. Con un “santito” de su bautizo, que guarda en alguna parte de su casa ubicada en plena Avenida Libertad de Chillán, demuestra este hito Carmen Victoria Navarra Castro. La mujer de 107 años, quien es madre de cinco hijos y tiene 13 nietos, 19 bisnietos y cuatro tataranietos, se radicó en la capital ñublensina cuando apenas tenía nueve años. Hoy está próxima a cumplir los 108, convirtiéndose en una de las mujeres más longevas del país tras la muerte del chileno más longevo del mundo, Celino Villanueva, de 121 años.

Ello luego que el Ministerio de Desarrollo Social informara que con 108 años recién cumplidos, la señorita María Teresa Martínez ocupó el puesto que don Celino dejó vacante hace dos semanas. Solo tres meses más que Carmen Navarra.

Se desempeñó durante 30 años en el hospital local, cuando este aún funcionaba en las dependencias del San Juan de Dios. En ese entonces fue reconocida por la dirección y el cuerpo médico del establecimiento por su “eficiente desempeño funcionario” durante el curso del año 1952. El diploma que da cuenta de esta mención honrosa lo tiene enmarcado en su hogar.

“Entré tres años antes del terremoto del 39 al San Juan de Dios. El 45 nos venimos para acá (Herminda Martín), hicieron el hospital rapidito. Entré en 1936 a trabajar, éramos internas, vivíamos adentro. Trabajé en Cirugía de hombres seis años y después estuve 17 años en Medicina mujeres”, comenta.
Así como el de 1939, Carmen vivió en Chillán varios de los terremotos que se han registrado en el país, por lo que asegura que el del 27F es el más fuerte de los que se han percibido en Ñuble.

“El terremoto del 2010 fue más fuerte. En esos años (1939) cayeron las casas porque eran todas de adobe y ahora no, porque la construcción es distinta. Fue más fuerte este”, manifiesta.

Paletó para los recién nacidos

La solidaridad es algo que hasta hoy está presente en la vida de Carmen, quien desde hace más de 10 años aporta a Maternidad, por medio de las Damas de Rojo y de la Gota de Leche, con prendas que teje para los recién nacidos.

“¡Yo me paso tejiendo! Tomo desayuno y me vengo al tiro a tejer”, dice entre risas y añade:  “me quieren mucho las señoras porque dicen que soy la única que hace esto. Me dicen ‘nadie teje como usted’. Todos los años les mando hasta dos veces ‘paletocitos’ de regalo”, sostiene.

Al igual que estos actos altruistas, las relaciones sociales son algo que sigue cultivando. En diciembre de 2016 asistió al cumpleaños de Edelmira Muñoz, quien festejaba sus 106 años y que, enfatiza, es solo 5 meses menor que ella. La celebración se realizó en Pinto, hasta donde llegaron siete invitados con más de 100 años.

“Recité una poesía que sabía desde que estaba trabajando, me acordaba y se la recité mientras esperaban porque iba a ir el alcalde a saludarla. Dije que podía recitarle una poesía y se la recité (ríe). Ni mis nietas sabían, se admiraron y me dijeron ‘abuelita y cuándo nos había dicho usted que sabía eso’. ‘Esa poesía la sé de cuando estaba joven y nunca se me olvidó’, les dije. Todos han pedido la copia ahora”, comenta orgullosa.

“Nunca he dejado de ir a sufragar”

Cuenta que desde que las mujeres ganaron el derecho a votar siempre ha concurrido hasta las urnas para emitir su sufragio, lo que en las últimas elecciones ha llamado la atención de quienes están en las mesas y locales de votación.

“Desde que se iniciaron las elecciones de mujeres yo no he dejado nunca de ir a sufragar. Todavía se admiran las personas cuando voy. Hasta el comandante se tomó fotos conmigo porque se admiraba de ver como estaba a mi edad”, resalta.

Una de las cosas que critica de los electores de hoy es “la pereza de no ir (a votar) y después quejarse”.

“Es muy importante ir a sufragar, sobre todo la juventud que es más rebelde, porque la gente de edad es la que más va. A los jóvenes les diría que vayan a elegir a los candidatos que a ellos les conviene, que deben elegirlos porque son ellos los responsables de quién va a salir Presidente, parlamentario, alcalde y todo eso”, señala.

La familia

La familia es sin duda un pilar fundamental en la vida de Carmen, quien constantemente y desde lo más profundo de su corazón habla de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Sin embargo, sus penas más grandes tienen relación con los mismos.

“Tengo unos hijos maravillosos. A mi hija mayor se la llevó el Señor hace 12 años de un cáncer terminal. Duró un mes. Eso fue para mí lo más terrible de mi vida”, manifiesta.

En tanto, quien fue su esposo durante 66 años falleció en junio pasado, a los 99 años, debido a complicaciones de la edad, entre ellas, una diabetes que lo afectaba.

Carmen confiesa que nunca se imaginó que viviría tantos años. “Pesaba 46 kilos, era muy flaca, todos creían que me iba a morir. No estuve nunca hospitalizada mientras trabajé, los puros partos, pero por enfermedad nunca”, dice.

Añade que siempre he llevado una vida sana. “Licor, nada nunca. Era raro para mis cumpleaños, mi santo, que se comprara una botella de vino. Desórdenes de comida tampoco, siempre sano”.

Son casi 108 años que le han traído muchas alegrías, cientos de vivencias y personas han marcado su vida.

“Ya he vivido todo lo que había que vivir. Crié a mis hijos, mis nietos, mis bisnietos, y ahora están los tataranietos”, concluye Carmen.

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