Editorial | Mala nota

Por: 12:00 PM 2018-05-03

En Chile se observa una importante disparidad geográfica en cifras de pobreza y acceso a servicios de salud y educación de buena calidad. El desafío que este escenario conlleva sugiere revisar la experiencia de otros países en esta materia, donde es posible hallar diversidad de soluciones, no obstante los más desarrollados, como Australia y Canadá y los emergentes, como podrían ser Corea y Sudáfrica, coinciden en una estrategia que cobra mucho sentido para nuestro país y que tiene que ver con el fortalecimiento de las capacidades profesionales de los gobiernos locales.

Efectivamente, en el actual modelo de desarrollo regional, una de las desigualdades más relevantes, que actúa como condicionante ante la captación de recursos fiscales para los gobiernos locales, es la que se produce entre municipios grandes que tienen más posibilidades de contar con profesionales calificados y los municipios pequeños que cuentan con menos posibilidades para acceder a dichos profesionales. 

La instalación de recurso humano calificado en los municipios es una urgencia. Desconocer esta problemática no deja de tener consecuencias sociales profundas, especialmente sobre aquellos municipios de menor tamaño relativo, porque contribuye a profundizar las inequidades territoriales entre municipios con más capacidades técnicas y municipios con menos capacidades técnicas. 

Los municipios son las principales instituciones que presentan proyectos para ser financiados vía Fondo Nacional de Desarrollo Regional y la principal causa de la baja tasa de ejecución de proyectos FNDR en Ñuble -que apenas alcanza a 44%, situándose como la segunda más mala del país- es precisamente que sus municipios no presentan muchos proyectos al financiamiento público en sus diferentes niveles o los que presentan tienen falencias técnicas que impiden obtener rápidamente la recomendación o aprobación técnica (RS). 

Dicho de otra forma, el problema fundamental no es la disposición de recursos fiscales para financiar proyectos, sino que hay muchos municipios que no tienen recurso humano calificado para formular adecuadamente dichas iniciativas. De esta manera, las inequidades territoriales se profundizan cuando los municipios más pobres no pueden presentar proyectos para solucionar sus problemáticas territoriales y como contrapartida, son los municipios que cuentan con más personal calificado quienes se llevan la mayor cantidad de recursos fiscales. 

En gobiernos anteriores, esta problemática se ha intentado subsanar con algunas iniciativas particulares de apoyo o capacitación de personal (básicamente de las secretarías comunales de planificación), no obstante, se siguen observando las mismas disparidades, ya que lo que se requiere son apoyos permanentes, impulsados por un diseño institucional y no solo programas aislados. 

Emparejar las condiciones técnicas de los gobiernos locales debiera ser una tarea prioritaria de las autoridades de la nueva región, pues en caso contrario seguirán profundizándose las inequidades territoriales entre municipios grandes y pequeños, y la frustración de comunidades que ven como el desarrollo y la prosperidad pasan por fuera de sus comunas.

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