“Ñuble se ha quedado con las cunas y las tumbas, pero sin un Archivo"

Por: Carolina Marcos Fotografía: Mauricio Ulloa 08:00 PM 2018-04-29

Alejandro Witker Velásquez es una de las voces más autorizadas en Ñuble a la hora de pensar la cultura. Hace tan solo una semana, el académico e historiador acaba de lanzar un nuevo número de la Revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, un depositario de identidad y patrimonio que desde hace varios números sorprende con temáticas relativas a Ñuble, su historia y también su proyección. Este último número, por ejemplo, se centra en la vida y obra de los hermanos Duvauchelle de Bulnes, que hicieron un aporte de incalculable valor para el teatro nacional. 

Mientras Witker ya planea una nueva entrega de Quinchamalí, se da una pausa para pensar en los desafíos que esperan a Ñuble en materia cultural, no solo por la nueva institucionalidad que comenzará a operar en Chillán, sino también por los desafíos que caben por delante en este nuevo escenario para artistas, gestores y espectadores.  

-Usted fue partícipe del proceso que intentó lograr para Chillán la sede nacional de cultura, hace ya varios años. Finalmente Valparaíso se quedó con el título y Chillán debió esperar, hasta ahora. ¿Cómo recuerda ese periodo?
-Siempre sostuve que lo más importante no era el lugar físico donde estuviese la sede de la instancia oficial a cargo de la cultura, sino la forma en que se reparten los recursos. Algunos creyeron que bastaba declarar a Chillán como sede y ya ve lo que pasó, todo siguió igual.

-La Región de Ñuble tiene la oportunidad única de entregar a la cultura el sitial que siempre ha merecido a nivel central. ¿En qué debemos poner énfasis para logra instalar una institucionalidad positiva?
-La nueva región puede cambiar las cosas siempre que cambien los criterios para la distribución de los recursos que van a la cultura. En 10 años la Región del Bío Bío ha entregado más de 22 mil millones de pesos para este destino. Sería bueno saber qué ha quedado de esa derrama de dinero. Fiestecitas lugareñas se han consumido gran parte de estos recursos, pero las bibliotecas municipales se debaten en la extrema pobreza, no tenemos museos ni grandes proyectos duraderos como sería el fortalecimiento de la Escuela de Cultura Artística dotada de un edificio acorde a su especialidad. Libros, películas, capacitación de actores culturales, darán mejores resultados que la Fiesta de la Tortilla más grande de Chile o aquellas otras donde el guitarreo y los chuicos convocan a las huestes electorales de algunos políticos.

-¿Cuál es el rol de la historia que Ñuble ha forjado?
-En este proceso Ñuble ha sufrido las consecuencias: nos hemos quedado con las cunas y las tumbas del pasado y con una notable precariedad presente. No tenemos una Biblioteca Regional, un Archivo Histórico Regional, para señalar dos soportes básicos para construir una política cultural en serio.

-¿Cómo podemos construir identidad en este sentido?
-La identidad se construye a partir de saber dónde se está parado. Sin historia conocida y asumida no hay identidad. Desde luego que la identidad no consiste en quedarse como estatuas de sal mirando el pasado, la identidad se va construyendo y en algún sentido renovando, hay que dar paso a nuevas generaciones de actores culturales, a nuevas ideas, a nuevas propuestas, pero siempre con los pies puestos en la tierra, sin romper el hilo de nuestra historia. Esta es la estrategia de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, reconocida como un gran aporte a la cultura chilena por más de 60 personalidades y con representantes en más de 100 puntos geográficos de Arica a Magallanes.

-¿Cuál cree que es la necesidad más urgente en términos culturales?
-Es necesario profesionalizar la gestión cultural, no es posible que tengamos en algunas comunas encargados de cultura que no saben nada de un oficio que hoy día se ha convertido en una especialidad profesional. No basta designar a un funcionario municipal a cargo de esta tarea que en muchos casos se comparte con otras.

-¿Qué espera de las futuras autoridades culturales de la nueva región?
-Espero que las futuras autoridades culturales pongan fin a la perniciosa práctica instalada en la Región del Bío Bío donde los consejeros regionales se reparten el presupuesto de cultura para proyectitos de evidente interés político. Una comisión de expertos debería seleccionar los proyectos dentro de criterios claramente establecidos con un porcentaje para proyectos de larga duración y, desde luego, con una partida razonable para eventos. Aquí cabe plantear la necesidad de distinguir entre fiestas lugareñas cuyo fomento debe mantenerse, pero con cargo al turismo y no a la cultura que debe estar centrada en la investigación, conservación y difusión de grandes valores.

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