Mercado eléctrico frena inversiones en generación

Por: Roberto Fernández Fotografía: gentileza Aaktei Energía Spa/ Archivo 08:05 PM 2018-04-28

Luego que el lunes 23 de abril la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío le diera su aprobación a la central a gas natural Las Arcillas, de Engie, en Ñuble solo queda un proyecto de generación en tramitación: PSF Chillán 1, un parque fotovoltaico de 9 MW de potencia en Chillán Viejo.

La minicentral hidroeléctrica Radales, de 15,1 MW, que estaba en evaluación, fue retirada por el titular; mientras que el parque fotovoltaico PSF Chillán 2, de 9 MW, también fue desistido.

Y es que el ritmo de ingreso de nuevos proyectos a evaluación ambiental ha venido bajando en los últimos años, lo que según expertos responde a la coyuntura de precios de la electricidad en el país.

Si en 2018 se han presentado solo dos proyectos de generación (PSF Chillán 1 y 2) que representan una inversión total de US$20 millones, el año pasado se presentó solo uno (Radales), cuya inversión bordeaba los US$40 millones.
En 2016, en tanto, ingresaron a evaluación dos proyectos: Las Arcillas y la central a biomasa Ñuble, cuya inversión en conjunto supera los US$440 millones.

Ello, a diferencia de lo que ocurría en 2011-2014, cuando se observó una avalancha de proyectos en la zona, como la central a gas natural El Campesino, la central a biomasa Newenkutral y las hidroeléctricas de pasada Halcones, El Pinar (en construcción), Itata (en operación), Chillán (desistida), Molinos de Agua y Perquilauquén, entre otros.

Construcción estancada

En cuanto a la ejecución de las iniciativas, el panorama es igualmente preocupante, pues por distintas razones, de los 13 proyectos que cuentan con su resolución de calificación ambiental, hay solo dos en construcción: la minicentral hidroeléctrica El Pinar, de la empresa Aaktei Energía SpA, que representa una inversión de US$20 millones y tendrá una potencia de 11,5 MW; y la central Ñuble, de Eléctrica Puntilla, cuyas obras fueron ralentizadas atendiendo los problemas de acceso a financiamiento que tuvo el titular y los cambios en el mercado eléctrico, con precios más bajos.

En cambio, los proyectos hidroeléctricos Trilaleo 2 y 3, Perquilauquén, Molinos de Agua, San José y Halcones, así como la central del embalse La Punilla, aún no han comenzado a construirse. 

Por su parte, las centrales a biomasa Newenkutral, en Yungay; y Bioenergía Ñuble, en Coelemu, que también cuentan con su resolución de calificación ambiental, están a la espera del financiamiento.

Mientras que la termoeléctrica El Campesino, el mayor proyecto de generación en Ñuble, con una inversión que bordea los US$600 millones, está en compás de espera desde febrero de 2017, cuando se resolvió detener las faenas preliminares en Bulnes.

En este caso, la oposición de la comunidad a la construcción de un terminal regasificador en Penco -que alimentará a la termoeléctrica-, logró frenar su aprobación ambiental en la justicia y abrió un escenario de incertidumbre para la central, por lo que el titular, Biobiogenera, optó por postergar el inicio de la construcción de la central hasta que se despeje la interrogante sobre el abastecimiento de gas.

Finalmente, desde Engie Chile aclaran que no hay fecha prevista para el inicio de la construcción de Las Arcillas. Si bien en el estudio de impacto ambiental se hablaba de septiembre del presente año, la empresa informó que “Las Arcillas queda en el portafolio de proyectos de Engie Energía Chile listo para activar cuando las condiciones de mercado lo hagan viable”.

Condiciones de mercado

Según Pedro Matthei, gerente general de Aaktei Energía SpA, “efectivamente, la señal de precios muy bajos de la última licitación ha disminuido el interés por invertir, lo que preocupa, ya que el país requerirá 700 MW adicionales cada año y los proyectos solares, en caso de realizarse, requieren de energía hidroeléctrica para existir, dado que son intermitentes”.

Por su parte, el seremi de Energía de la Región del Bío Bío, Rodrigo Torres, reconoció que “en los últimos años ha habido un desincentivo a la inversión en proyectos de generación, principalmente por la baja del precio, lo que es bueno para todo el país, sin embargo, la inversión se desincentivó porque hay ciertas tecnologías que no son rentables con esos precios. Los precios que hemos visto en las últimas licitaciones, principalmente de proyectos solares y eólicos, han hecho que algunos proyectos de gas natural e hidroeléctricos no sean viables”.

Similar diagnóstico hizo su antecesora, la ex seremi Carola Venegas, quien sostuvo que “es natural que el ritmo decaiga porque en Chile pasamos de que 2 a 3 empresas explicaran el 80% del mercado, a que en las últimas licitaciones se presentaran 80 oferentes. Es decir, hoy el sector energía tiene mucha competencia, lo que le hace bien al mismo sector y sobre todo, al país”. 

Los precios bajaron desde US$120/MWh en 2013 a US$30/MWh en la actualidad, lo que a juicio de Venegas responde al objetivo de la Agenda de Energía impulsada en la administración Bachelet.

“Claramente este tremendo cambio de escenario, implica que hay actores que desarrollaron sus proyectos pensando que la energía estaría muchos años a precios sobre los 100 dólares, y hoy se encuentran revisando sus proyectos, para ver si tienen opciones de modificación que les permitan competir, y en algunos casos esos proyectos no verán su desarrollo, y sí lo harán aquellos que han incorporado los cambios tecnológicos y han asumido que la competencia es básica en el funcionamiento de un mercado”.

Sin embargo, el factor precio no es el único que está frenando aquellos proyectos ya aprobados. Torres explicó que están haciendo una revisión caso a caso y manifestó que en algunos el problema es que no tienen contratos de venta de energía; en otros se observa que las iniciativas han demorado porque no han logrado tener la línea de transmisión para evacuar la energía y en las centrales a gas natural, la limitante es que no se ha logrado resolver el tema del abastecimiento, donde no se descarta la importación desde Argentina.

Proyecciones

En opinión de Torres, “hoy hay una matriz con bastantes excedentes, principalmente energías renovables, pero al crecer la economía también aumentará la demanda por energía, y ese aumento va a ocupar esta capacidad adicional de generación, no obstante, el mercado va a tener que ir regulando”.

El seremi planteó que en los próximos dos años se espera que comiencen a ingresar más proyectos y que se reactiven los ya aprobados, “dado que el crecimento del país va a incentivar la demanda”, lo que en el caso de Ñuble se observará en pequeñas centrales hidroeléctricas y en plantas solares de menor escala, que tengan facilidades de acceso para evacuar su energía.

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