Embalse Zapallar

Por: 08:40 AM 2018-04-24

El concepto de “voluntad política” nace de Rousseau, y lo define como la suma de intereses que tiene un pueblo en común. En nuestros días se le asocia al deseo y convicción de políticos que están en cargos influyentes para dar el visto bueno, o no, a una determinada iniciativa. En Ñuble lo sabemos bien y más todavía los agricultores, que podrían exhibir un largo inventario de promesas que nunca se concretaron, precisamente porque faltó esa voluntad política para superar barreras burocráticas y obtener el necesario financiamiento.   

Asumiendo esta realidad, es una buena noticia que el nuevo ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, haya expresado públicamente su “voluntad” de priorizar la construcción del embalse Zapallar, no descartando que se haga por la vía de concesiones, modelo muy resistido por la anterior administración, no así por ésta, que es más pragmática y asume que el modelo de la concesión es una respuesta frente al enorme desafío de brindar seguridad de riego a la agricultura mediante la construcción de embalses. 

El embalse Zapallar está proyectado en el río Diguillín y permitirá beneficiar a unos mil regantes de las zonas altas de San Ignacio y El Carmen, que hoy reciben aguas del Diguillín, pero no en la cantidad suficiente. Son los llamados “blancos” que quedaron fuera del sistema Laja-Diguillín. El modelo de concesión considera que el Estado pagará el monto de la inversión en cuotas al concesionario más un interés que se definirá en la licitación. 

Sin embargo, para que la actual administración pueda incluir el Zapallar en la lista de los embalses a concesionar en el corto plazo (2 a 3 años), se requiere contar a la brevedad con los estudios respectivos, que en este caso corresponde a una actualización de los estudios que tienen más de 15 años, debido a los cambios hidrológicos del suelo y del emplazamiento de la presa. 

Ese trabajo terminará en octubre próximo y lo mismo ocurrirá con el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que debiera ser ingresado al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) el segundo semestre del presente año, de manera de obtener su respectiva resolución de calificación ambiental y licitar su construcción.

No obstante lo anterior, nuevamente aparece la voluntad política como un factor clave, pues el proceso podría retrasarse dependiendo de la celeridad que le imprima el MOP, y de la priorización del proyecto por parte del Consejo de Ministros de la Comisión Nacional de Riego. 

Solo queda esperar que las nuevas autoridades entiendan que la necesidad de contar con agua para riego debe ser un objetivo prioritario para el desarrollo de la agricultura y enfrentar la escasez hídrica que se hace cada vez más profunda, pero es importante que esa convicción se traduzca en acciones concretas y oportunas, de manera de avanzar en serio apuntando al desafío de ser potencia agroalimentaria, y así brindar a la nueva región la oportunidad de crecer y desarrollarse de la mano de su vocación agrícola.

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